El 39,4 por ciento de las plantas, incluidas 723 reconocidas por sus propiedades médicas, están en riesgo de desaparecer, de acuerdo con un estudio del Real Jardín Botánico de Kew, el reconocido instituto de Londres.

El estudio titulado State of the World‘s Plants and Fungi, estimó en 2016 que una de cada 5 plantas estaba en riesgo, pero los nuevos análisis muestran que el riesgo de extinción puede ser mayor, con una estimación de dos de cada cinco. El análisis también muestra que el 13 por ciento de más de 5.400 plantas medicinales analizadas se encuentra en peligro. 

Tener en cuenta los grupos de plantas y las áreas geográficas subrepresentadas y sobrerrepresentadas les permitió a los científicos estimar la vulnerabilidad con mayor precisión. El nuevo enfoque utilizado por los científicos este año predijo que la proporción general de especies amenazadas sería del 39,4 por ciento, casi el doble del 21 por ciento de las especies de plantas que se estimaba que estaban en peligro de extinción en 2016.

Abarema filamentosa (Leguminosae), una especie vulnerable de la Mata Atlántica en Brasil. Foto: -João Iganci

Los autores sugieren que ahora se deben "acelerar" las evaluaciones del riesgo de extinción, para que las áreas clave puedan protegerse y las especies conservarse sin demora. Sugieren que para lograr esto, la inteligencia artificial, puede ser clave porque podría ayudar a identificar especies prioritarias para hacer estas evaluaciones del riesgo de extinción. Esta nueva tecnología puede detectar si un área contiene múltiples especies que no han sido evaluadas, pero que tienen más probabilidades de estar amenazadas, lo que ayudará a acelerar las evaluaciones de conservación de las áreas con las necesidades más urgentes.

Eimear Nic Lughadha, científica de conservación de RBG Kew y autora principal del capítulo sobre extinción, dice que se requiere tener una idea aproximada del nivel de riesgo de cada especie, y ahora hay formas de lograrlo con enfoques de IA que están en marcha con un 90 por ciento de precisión. "Las técnicas son lo suficientemente buenas como para decir: esta área tiene muchas especies que no han sido evaluadas, pero que casi con seguridad están amenazadas y saber eso permitirá identificar las áreas más importantes a conservar en el futuro inmediato”.

Componentes básicos de la Tierra

De acuerdo con la investigación, que contó con la participación de 210 científicos de 42 países, las plantas y los hongos son los componentes básicos de la vida en el planeta Tierra, tienen el potencial de resolver algunos problemas urgentes que amenazan a la vida humana, pero estos recursos vitales están siendo comprometidos por la pérdida de biodiversidad. El informe destaca la urgente necesidad de explorar las soluciones que las plantas y los hongos podrían proporcionarnos para abordar algunas de las presiones que sufren las personas y el planeta.

Alexandre Antonelli, director de Ciencia de RBG Kew, dice que los datos que surgen del informe de este año pintan una imagen de un mundo que ha dado la espalda al potencial de las plantas y los hongos para abordar problemas globales fundamentales, como la seguridad alimentaria y el cambio climático.

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"Las sociedades han dependido demasiado de muy pocas especies, durante demasiado tiempo. En un momento de pérdida acelerada de biodiversidad, no podemos acceder al cofre del tesoro de la increíble diversidad que se nos ofrece y estamos perdiendo una gran oportunidad para nuestra generación. Al comenzar una década tan crítica para nuestro planeta, esperamos que este informe brinde al público, las empresas y los responsables políticos los hechos que necesitan para exigir soluciones basadas en la naturaleza y para que puedan abordar las triples amenazas del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la seguridad alimentaria."

Más de 700 plantas medicinales, en peligro

Según la investigación, la demanda mundial de medicamentos de origen natural amenaza a algunas especies. Los nuevos datos del informe muestran que, de las 5.411 plantas medicinales cuyo estado de conservación se ha evaluado (de entre las 25.791 plantas medicinales documentadas), 723 (13 por ciento) están clasificadas como amenazadas.

En lo que hace referencia a los hogos, sólo se han evaluado seis especies medicinales. Uno de las cuales, eburiko (Fomitopsis officinalis), un hongo parásito que habita en la madera con propiedades antimicrobianas, ya ha sido empujado al borde de la extinción.

Brugmansia sanguinea, una de las plantas medicinales en peligro de extinción.Foto: RBG Kew

Entre estas especies amenazadas se encuentra Brugmansia sanguinea, una planta medicinal utilizada tradicionalmente para tratar los trastornos circulatorios, que ha sido catalogada como "extinta en estado silvestre" por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Otras especies medicinales en riesgo de extinción incluyen Nepenthes khasiana, que se aplica tradicionalmente para las enfermedades de la piel, y el árbol Warburgia salutaris, una medicina tradicional para la tos y los resfriados.

La investigación indica que el aumento de la demanda de medicamentos a base de plantas   podría estar impulsado por numerosos factores, incluido el aumento de la prevalencia de ciertas enfermedades crónicas y la búsqueda de nuevas terapias. En todo el mundo, hasta 4.000 millones de personas dependen de las medicinas a base de plantas como su principal fuente de atención médica, y en China, estas terapias representan aproximadamente el 40 por ciento de los servicios de salud. 

Sudáfrica está entre los principales consumidores de plantas medicinales del mundo, con unos 27 millones de personas que dependen de la atención médica tradicional. La sobreexplotación y el uso insostenible de plantas medicinales silvestres es una preocupación importante allí; los expertos creen que una caída observada en el número de especies comercializadas entre 1998 (700) y 2013 (350) puede deberse a una reducción en la diversidad de las plantas disponibles. La recolección de bulbos, cortezas y raíces para la venta es particularmente destructiva, ya que la planta muere después de la cosecha en alrededor del 86 por ciento de los casos.

Melanie-Jayne Howes, química colegiada de RBG Kew y autora principal del capítulo de medicina, dice que los avances científicos brindan oportunidades para descubrir nuevos medicamentos naturales de formas más sostenibles, para armonizar el uso terapéutico de la biodiversidad con su conservación. "Estas estrategias brindan la esperanza de salvaguardar los suministros de medicamentos valiosos en el futuro, al tiempo que demuestran el valor medicinal de las plantas y los hongos como un incentivo adicional para la conservación de la biodiversidad”.

Más de 7.000 plantas comestibles con potencial para futuros cultivos

El estudio argumenta que el mundo depende de una pequeña fracción de plantas y hongos para la alimentación y suministro de energía, a pesar de las miles de especies con el potencial de alimentar y servir como combustible a millones de personas en todo el mundo.

El informe muestra que hay 7.039 plantas comestibles que tienen potencial como alimentos futuros, sin embargo, sólo 15 plantas proporcionan el 90 por ciento de la ingesta energética alimentaria de la humanidad, y cuatro mil millones de personas dependen completamente de tres cultivos: arroz, maíz y trigo.

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La dependencia exclusiva de un puñado de cultivos para alimentar a la población mundial ha contribuido a la malnutrición y ha dejado al mundo más vulnerables al cambio climático. Con la previsión de que la población mundial aumente millones los próximos años, los científicos y colaboradores de Kew investigaron qué plantas podrían ser la clave para preparar los sistemas de producción de alimentos para el futuro. De las 7.039 plantas identificadas  como "alimento humano", 417 se consideran cultivos importantes de alimentos. 

En los alimentos del futuro está el pandanus tectorius, una especie de pandan tolerante a la sequía. Foto: RBG Kew

Stefano Padulosi, ex científico principal de la Alliance of Biodiversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical, y coautor del capítulo sobre alimentos, manifiesta que las miles de especies de plantas subutilizadas y desatendidas son el sustento de millones de personas atormentadas por el cambio climático sin precedentes en el planeta, la inseguridad alimentaria y nutricional generalizada y el desapoderamiento económico. "Aprovechar esta canasta de recursos sin explotar, para hacer que los sistemas alimentarios y de producción sean más diversos y resistentes al cambio, debería ser nuestro deber moral para con las generaciones actuales y futuras”.

2.500 plantas podrían proporcionar energía limpia 

Mientras tanto, con el fin de producir energía, hay identificadas 2.500 plantas que podrían usarse como combustible o bioenergía, pero solo seis cultivos -maíz, caña de azúcar, soja, aceite de palma, colza y trigo- generan el 80 por ciento del biocombustible industrial mundial. Con 840 millones de personas sin acceso a la electricidad (principalmente en el África subsahariana, Asia y Oceanía) y 3.000 millones sin acceso a tecnología y combustibles no contaminantes para cocinar, se necesitan con urgencia nuevos cultivos bioenergéticos.

Hasta ahora, la investigación se ha centrado en algunas especies de cultivos para las cadenas de suministro de energía industrial. En un intento por abordar esta brecha de conocimiento, RBG Kew y sus colaboradores llevaron a cabo una evaluación en profundidad de las plantas y hongos que podrían usarse como fuentes de energía, evaluando las especies con el potencial de ser apoyadas con tecnologías innovadoras.

En el futuro, es probable que los hongos jueguen un papel importante dentro de la bioenergía. Foto: RBG Kew

Como fuentes renovables de bioenergía, las plantas y los hongos pueden realizar una gran contribución a la reducción de las emisiones de carbono y la pobreza energética. Los hongos, en particular, tienen un gran potencial sin explorar dentro del sector de la bioenergía y son abundantes y renovables como recurso. Sin embargo, en lugar de ayudar a reducir los gases de efecto invernadero y aliviar la pobreza energética, algunos de los métodos que se utilizan actualmente para producir bioenergía están dañando el medio ambiente y a las personas. Por ejemplo, el cultivo de caña de azúcar para la producción de biocombustibles es una de las causas de deforestación en la Amazonía, que libera dióxido de carbono a la atmósfera y amenaza a las demás especies.

Olwen Grace, investigadora botánica de RBG Kew y autora principal del capítulo sobre bioenergía, asegura " creo  que la pobreza energética se puede abordar de manera sostenible en una década si hay voluntad política, dado que tenemos un grupo diverso de plantas y hongos para explorar y una amplia gama de tecnologías emergentes adecuadas. Existe un potencial real para aprovechar los avances en ingeniería respaldando paisajes diversos, sostenibles y resilientes que respalden las necesidades humanas más esenciales: alimentos, agua y energía ".

Por su parte, Mary Suzan Abbo, directora gerente del Centro de Investigación en Energía y Conservación de Energía, Universidad de Makerere, Uganda indica que todos los años, como resultado de la quema insostenible de madera y carbón vegetal en Uganda, se pierden miles de hectáreas de bosque y miles de personas sufren por inhalación de humo. La colaboración internacional puede ayudarnos a identificar las plantas y los hongos que harán que la energía limpia y sostenible sea accesible para todos. Las tecnologías de biocombustibles tienen el potencial de apoyar tanto la biodiversidad como la vida humana”.

Proyecto en Colombia

En el país el Real Jardín Botánico de Kew lidera un proyecto con el Instituto Humbolt que busca potencializar el uso de las plantas y hongos  para un desarrollo sostenible.

Colombia alberga más de 26.000 especies de plantas, de las cuales al menos 4.200 tienen usos reportados útiles. La diversidad de hongos puede ser igual de alta, sin embargo, esta aún no se ha descubierto. La diversidad de plantas y hongos colombianos y su conocimiento cultural asociado, son activos clave para mejorar los medios de vida de las personas, reducir la desigualdad, la brecha de género, y asegurar la paz por medio del impulso a la bioeconomía a través del uso sostenible de la biodiversidad.

El objetivo general de este proyecto, cuyo tiempo de ejecución es de 2.5 años, es desarrollar vías para mejorar la contribución de la naturaleza a la sociedad colombiana mediante el aumento, la consolidación y la accesibilidad del conocimiento sobre plantas y hongos útiles para el beneficio de las comunidades locales. Adicionalmente, busca promover un mercado para especies nativas subutilizadas y sus productos de alto valor, para motivar el uso sostenible de la biodiversidad mientras se protegen los recursos naturales.

La única especie silvestre conocida de Abutilon pitcairnense fue eliminada de la isla Pitcairn después de un deslizamiento de tierra. Foto: Marcella Corcoran