Para nadie es un secreto que el plástico es uno de los materiales que más contaminan al planeta. A diario este residuo termina en los cuerpos de agua de las ciudades que eventualmente dan a parar a los mares. Se estima que un 88 por ciento de la superficie oceánica está contaminanda por este elemento.

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La situación es muy delicada porque pueden tardar más de 100 años en descomponerse, tiempo en el que puede liberar más de 130 sustancias tóxicas que perjudican, no solo a los animales, sino a todos los ecosistemas marinos. 

Se estima que un 88 por ciento de la superficie oceánica está contaminada por plástico. Foto: GETTY IMAGES

A propósito de esto, los resultados de un reciente estudio de la Agencia Científica Nacional de Australia, arrojó que en el fondo del océano hay cerca de 14 millones de toneladas de microplásticos. 

Lo más preocupante es que el problema está lejos de acabar porque se estima que a nivel mundial la producción de este material ronda las 380 millones de toneladas al año, de las cuales el 40 por ciento son para productos de un solo uso. En países como Estados Unidos, por ejemplo, solo se recicla el 10 por ciento del plástico. 

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Al ver este panorama, científicos de diferentes universidades de ese país crearon un sistema con el cual será posible convertir el polietileno, un polímero que está en casi todos los plásticos por su bajo costo, en materia prima. 

A través de este proceso hecho a bajas temperaturas, el polietileno se convierte en moléculas alquilaromáticas que son la base para productos químicos industriales como cosméticos, líquidos de refrigeración, detergentes, entre otros.

Los ecosistemas marinos, además de los animales, son gravemente perjudicados por el plástico que llega a los océanos. Foto: Greenpeace

El procedimiento no es nuevo, pero sí es más práctico porque los procesos existentes para descomponer el polietileno requieren de altísimas temperaturas, entre 500 y 1.000°C. Además, necesitan otros elementos como el hidrógeno para acelerar el proceso. Esto lo hace mucho más costoso y difícil de masificar. 

Estos científicos estadounidenses, por el contrario, quisieron desarrollar una técnica que permite descomponer este polímero a 300°C, sin necesidad de añadirle ningún elemento extra como el hidrógeno. En su lugar, usan un catalizador muy suave hecho de platino y óxido de aluminio. El proceso ayuda a romper la cadena de polímeros en trozos pequeños y lo convierte en un líquido del cual extraen las moléculas necesarias. 

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Si bien este proceso aún no puede usarse a escala industrial, es un gran paso en la lucha para combatir la contaminación de plástico en los cuerpos de agua del planeta. Según los científicos, luego de ultimar detalles este sistema será extendido más allá de Estados Unidos para que el impacto en el medioambiente sea mayor.