Con la meta de plantar 30.000 árboles durante el cuatrienio 2019-2023, en Santa Marta se lanzó el proyecto Bosque Urbano, por medio del cual trabajarán en la reforestación y siembra masiva de árboles nativos en los principales corredores ecológicos del casco urbano y rural de la ciudad.

La directora del Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa), autoridad ambiental de la ciudad y encargada de la ejecución de la iniciativa, Patricia Caicedo, manifestó que en esta capital se ha presentado a partir de mediados de la década de los 80 el mayor crecimiento urbano registrado en su historia, con una tasa anual de crecimiento poblacional de 3,16 por ciento, mientras que el aumento del departamento de Magdalena y del país se ubica en 2,11 por ciento y 1,88 por ciento, respectivamente.

Esta situación se enlaza con las condiciones climáticas adversas que dispone esta urbe: altas temperaturas, acompañadas por fuertes vientos y ausencia de lluvias, lo que provoca una "efecto cadena" que inicia desde incendios forestales, erosión de los ríos y quebradas que descienden de la Sierra Nevada, la destrucción de ecosistemas y fuentes de oxígenos y la extinción y desplazamiento de especies de fauna y flora nativa. 

Asimismo, según el inventario forestal del área urbana del Distrito, Santa Marta cuenta con unos 200.000 árboles, por tanto, una vez se finiquiten las estrategias de reforestación y el proyecto Bosque Urbano, esta capital contará con una cifra cercana a los 250.000 árboles. Dicha cifra posicionaría a la ciudad como una de las urbes con mejor índice de arborización de cara a sus 500 años de fundación, que se cumplirán en 2025. 

En la Sierra Nevada, los indígenas se unieron a la campaña Santa Marta Siembra. Foto: Dadsa

Santa Marta Siembra

Las problemáticas que enfrenta la ciudad son precisamente las que llevan al desarrollo de Bosque Urbano, proyecto a partir del cual surge la campaña "Santa Marta Siembra", una iniciativa que consiste en sembrar 10.000 árboles de diferentes especies maderables y frutales en menos de un mes y con el masivo apoyo de los habitantes de la ciudad.

El objetivo es reducir las islas de calor, generar espacios saludables, incrementar los ecosistemas que garanticen la preservación de la fauna silvestre, liberar más oxígeno, contrastar los gases contaminantes, hacer captura y almacenamiento de carbono, ejercer la regulación hídrica y micro climática y aportar al paisajismo urbano. 

Le recomendamos: Día Mundial del Árbol: Siembras superaron 1,4 millones 

“Santa Marta Siembra es una apuesta para posicionar a la ciudad como el primer Distrito Verde de Colombia, por ello damos vida a esta iniciativa de gran importancia ecológica”, dice la alcaldesa Virna Johnson.

La campaña que inició el pasado 12 de octubre, Día Mundial del Árbol, ya ha alcanzado la siembra de 5.550 ejemplares en distintas zonas de la ciudad, especialmente en barrios o sectores de poca arborización o que presenten altas condiciones de vulnerabilidad.

Para ello, también ha acudido a sectores empresariales y sociales para que se sumen a través de la donación de árboles; logrado conformar más de 30 comités que representan un número superior a las 1.100 personas vinculadas y sensibilizadas, que habitan en los distintos puntos cardinales del territorio samario. Al proyecto también se vinculó una gran red de más de 200 jóvenes ambientalistas. 

"Queremos que toda persona se sume a esta iniciativa, que los turistas del interior del país y del mundo siembren un árbol en Santa Marta y se queden con la sensación de que dejaron un hijo verde en la ciudad. Queremos motivarlos a sembrar más por el planeta", explicó Patricia Caicedo. 

La meta de las autoridades de la capital del Magdalena es incorporar 6 hectáreas de bosque con la siembra en el presente cuatrienio de 30.000 individuos arbóreos en los cerros, humedales, rondas hídricas, parques y barrios de Santa Marta; siendo el primer gran paso, lograr el récord de plantar 10.000 árboles de diferentes especies maderables y frutales.

En la Sierra Nevada se sembraron más de 1.300 árboles como parte de la iniciativa de la alcaldía de Santa Marta y el Dadsa. Foto: Dadsa

Trabajo en la Sierra Nevada 

Dada la importancia estratégica que representa la Sierra Nevada de Santa Marta, el Dadsa extendió la campaña Santa Marta Siembra hacia el macizo montañoso para trabajar con los pueblos ancestrales o indígenas que habitan en ella desde tiempos milenarios, con quienes esta entidad ecológica unió fuerzas en aras de preservar este importante ecosistema, hogar del 28 por ciento de las aves del planeta (con cerca de 70 taxa endémicos, de los cuales 21 son actualmente reconocidos como especies) y gran macrocuenca que surte al oriente de la Costa con más de 30 ríos principales. 

Le sugerimos: Los cuellos de botella de los 180 millones de árboles que siembra el Gobierno 

Con el fin de seguir protegiendo esta reserva de biosfera, el Dadsa atendió el llamado de la comunidad Arahuaca que habita en el asentamiento sagrado de Katunsama, ubicado en el sector de La Lengüeta, parte baja de la Sierra, que colinda con la salida al mar de la vereda Don Diego (corregimiento de Guachaca), donde la autoridad ambiental y el pueblo originario completaron la siembra de 1.374 sujetos arbóreos, de los 10.000 que se apuestan plantar en menos de un mes. Al finalizar la campaña se pretende completar la cantidad de 1.000 árboles más en diferentes zonas de la Sierra, priorizando las cuencas bajas de los ríos y demás afluentes.

Otro aspecto relevante de esta iniciativa consiste en la importancia cosmogónica que representan los árboles en dicho territorio, tal como lo indicaron los líderes indígenas Diosnay Villafañe y Ati Kunabi o Vivian Villafañe, quienes expresaron: “Katunsama significa la raíz del conocimiento y los arboles tienen raíces, así que son fuente de sabiduría espiritual; los mamos dicen que los arboles surgen y se reproducen y por eso es responsabilidad de cada uno de los que estamos aquí reproducir conocimiento. Ellos tienen un lugar importante, pues se toman decisiones alrededor de un árbol sagrado, que para nosotros son padres espirituales”.   

Premisas con las que coincide el Dadsa, toda vez que la campaña contempla la plantación de especies nativas, como símbolo de identidad, la narrativa e historia de los antepasados precolombinos. 

Multiplicidad de especies maderables y frutales serán sembradas en el marco del proyecto, entre ellas: Aceituno, algarrobo, bija, bonga, ceiba, palo de Brasil, camajorú, camajón, campano, samán, cañaguate, roble amarillo, caoba, caobo, caracolí, cedro, guacamayo, guayacán, mamoncillo y olivo, entre muchas otras. Al menos 50 hacen parte de la lista. 

Dentro de la campaña Santa Marta Siembra, se han plantado más de 5.500 árboles. Foto: Dadsa

Lea también: ¡Impresionante! En el desierto del Sahara hay cientos de millones de árboles 

Para las autoridades es claro que esta iniciativa, que se lleva a cabo en cooperación con diferentes actores de la comunidad samaria, apunta a un mejoramiento de la calidad ambiental y la mitigación de los efectos del cambio climático a través de la gestión integral del arbolado urbano; potenciando así numerosos beneficios ecosistémicos como la mejora de la calidad del aire, la captura y el almacenamiento de carbono atmosférico, la regulación hídrica y microclimática, el aumento de la oferta de hábitat para la fauna, el aporte paisajístico y la protección del manto acuífero, entre otros.

Mi Barrio, Mi Río

El Dadsa también viene adelantando un proyecto similar, llamado "Mi Barrio, Mi Río", que busca incentivar en las comunidades aledañas a los ríos de la ciudad, la limpieza y cuidado de las fuentes hídricas a través de un concurso donde se premiará a los barrios que mantengan en buen estado el cauce de los afluentes.  En total ya son 13 los sectores intervenidos con una cobertura que supera los 5.500 metros cuadrados, logrando retirar 215 toneladas de basura, librando así al mar Caribe de más elementos contaminantes. 

Esta iniciativa también cuenta con un componente de arborización, toda vez que el Dadsa ha sembrado 539 guaduas en varios tramos de la ribera del Manzanares con el propósito de forestar las zonas no arborizadas y en busca de prevenir la erosión y las crecientes súbitas. También se han plantado y donado unos 1.600 árboles nativos, frutales y maderables de diferentes especies, en complemento Bosque Urbano.

De esta forma, la ciudad trabaja para consolidarse como una de las capitales más arborizadas del país, en un corto período, en búsqueda de mejorar la calidad de vida no solo de las personas, sino del medioambiente.