La sentencia histórica del Consejo de Estado sobre el río Bogotá de 2004, obligó a 72 entidades a trabajar y articularse para recuperar el río Bogotá. Desde ese momento comenzó una carrera contrarreloj por cambiarle la cara al río que ya tiene algunos logros importantes como la ampliación de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Salitre (PTAR Salitre) y la necesidad de construir la PTAR Canoas. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es si estas obras serán suficientes.

De hecho, eso se intentó responder a esta pregunta en el Foro W que se adelantó en días pasados: ¿En qué va la recuperación del río Bogotá? que tuvo como invitados a: Aníbal Acosta, director del Fondo para las Inversiones Ambientales de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR); Pablo Carrizosa de Naváez, presidente de la Asociación de Usuarios del Río Bogota (Asurío); y Fernando Chiriboga, vicepresidente de Hanzen and Sawyer.

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En 2012, ya se había dado un primer paso cuando la CAR intervino 68 kilómetros de su tramo medio. Con retroexcavadoras y dragas sacaron más de 8 millones de toneladas de residuos de lecho, una carga que hizo fluir sus aguas y mermó los olores.

“Esas obras de adecuación hidráulica finalizaron en 2016. Además se realizó la ampliación del cauce del río que quedó en mejores condiciones al haberse retirado toda esa basura. Pero si no cambiamos nuestra relación con el río estas inversiones no serán suficientes”, manifestó Aníbal Acosta director del Fondo para las Inversiones Ambientales de la CAR.

68 kilómetros del río Bogotá ya son navegables hoy. El retiro de 8 millones de metros cúbicos de basuras y residuos del lecho hizo fluir sus aguas y mermó los olores. Foto: CAR

Además de las obras ya realizadas, se espera que con la entrada en funcionamiento de ambas plantas de tratamiento los vertimientos de la capital y Soacha sean tratados. De hecho, la CAR realizó una inversión cercana a los 1,3 billones de pesos para la ampliación de la PTAR Salitre. Esta obra presenta un avance del 84,6 por ciento y cuando entre en completo funcionamiento tratará con químicos 7 metros cúbicos por segundo de aguas residuales e impedirá que 450 toneladas de basura lleguen al río. 

“Las plantas definitivamente ayudan al mejoramiento de los cuerpos receptores y es uno de los pasos más importantes para recuperarlos. Pero cada cuerpo de agua tiene diferente capacidad de asimilación de contaminantes y por eso cuando se diseña una planta se tiene que tener en cuenta que el cuerpo de agua soporte lo que va descargar la planta", aseguró Fernando Chiriboga, vicepresidente de Hanzen and Sawyer. Además agregó que el número de plantas que se realicen en una ciudad se toma luego de decisiones técnicas y económicas.

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Por otra parte, Pablo Carrizosa de Naváez, presidente de Asurío reconoció que se están realizando esfuerzos para articular a todas las entidades que tienen obligaciones con el río. “La sentencia tenía órdenes para cumplir en seis meses, en un año y en tres años, por su puesto está completamente vencida. Sin embargo, se ha hecho un esfuerzo importante por parte de los entes condenados que han permitido que las circunstancias del río Bogotá hoy sean diferentes. Por ejemplo, está el Consejo Estratégico de Cuenca Hidrográfica, este organismo permite generar una coordinación que antes no había”

Al finalizar, los tres panelistas reconocieron que la creación de las plantas de tratamiento no serán suficientes para cambiarle completamente la cara al río si la ciudadanía no adopta un cambio de actitud con el afluente. “Si se siguen vertiendo aceites o químicos al agua, si se siguen realizando conexiones erradas en el alcantarillado eso afecta mucho al río, aunque debo decir que en esto último por ejemplo el acueducto de Bogotá está trabajando incansablemente. Por eso la invitación, nosotros tenemos que cambiar la mentalidad, ver al río como un patrimonio nacional y ambiental, que si lo perjudicamos también perjudicamos otros ecosistemas como por ejemplo el río Magdalena. Si no cambiamos las inversiones están destinadas a fracasar”. 

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana