Durante estos días de cuarentena, William García, un joven de 30 años, permanece encerrado en su casa ubicada en la vereda Santa Bárbara en Tena, municipio de Cundinamarca, que hace parte de la cuenca baja del río Bogotá. 

Cuando se levanta, lo primero que hace es asomarse por la ventana para ver las montañas de la cordillera central y escuchar más de cerca el canto de las aves, actividad que repite hacia las seis de la tarde cuando el sol empieza a ocultarse.

Ayer, hacia las 6:15 de la tarde, William, graduado como técnico ambiental, se encontró con una imágen que nunca había visto. El nevado del Ruiz, ubicado en las montañas de los departamentos de Caldas y Tolima, se veía en todo su esplendor con una columna de humo que emanaba desde el fondo del volcán.

William García es un apasionado del tema ambiental. Ya lleva varios años trabajando por el cuidado de los recursos naturales de su municipio. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz.

William sacó su celular para fotografiar el panorama, decorado por los tonos naranjas y rojizos del atardecer. “Ese paisaje me pareció hermoso. Nunca lo había visto tan nítido, tal vez por la baja en la contaminación del aire. Sin embargo, quedé angustiado al ver la fumarola que salía del nevado. Inmediatamente recordé la tragedia que pasó en Armero. Me dio angustia por los que viven cerca a la zona”.

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El joven no sintió miedo por su municipio, ya que entre Tena y el nevado del Ruiz hay más de 239 kilómetros de distancia, un trayecto que en vehículo puede demorar hasta seis horas. “Pero sí me alerté por la población de Caldas y Tolima, y más que todo porque hace poco se sintió un temblor algo duro en Manizales. Espero que no vaya a pasar nada malo, y más ahora que todos estamos confinados por el coronavirus”.

Una fumarola envuelta en tonos rojizos y naranjas fue captada por un habitante de Tena. Foto: William García.

Explicaciones técnicas

El boletín más reciente del Servicio Geológico Colombiano, del pasado 31 de marzo, informa que el volcán nevado del Ruiz continúa en nivel amarillo de actividad o tipo III, es decir que ha presentado cambios en el comportamiento de la actividad volcánica. 

“En este nivel pueden presentarse fenómenos como sismos, emisiones de ceniza, lahares, cambios morfológicos, ruidos y olores de gases volcánicos, que pueden alterar la calidad de vida de las poblaciones en la zona de influencia volcánica”, aseguró la entidad.

Durante la última semana, algunos de los parámetros monitoreados mostraron variaciones, evidenciando una inestabilidad del sistema volcánico. “No descartamos una aceleración del proceso volcánico y en consecuencia cambios en el nivel de actividad del volcán”. 

En cuanto a los sismos en la zona, el Servicio Geológico precisó que la sismicidad relacionada con la dinámica de fluidos al interior de los conductos volcánicos, aumentó levemente en el número de eventos y mantuvo una energía sísmica liberada similar a la registrada la semana anterior. 

Durante la cuarentena, el nevado del Ruiz deja ver una fumarola. Varios sismos se han presentado en la zona. Foto: William García.

“Esta actividad sísmica estuvo caracterizada por la ocurrencia de tremor volcánico continuo (vibraciones volcánicas prolongadas) y sismos de largo y muy largo periodo, que presentaron niveles energéticos y contenido espectral variables”. 

La entidad afirmó que estas señales estuvieron asociadas a pequeñas emisiones de gases y ceniza, las cuales fueron confirmadas a través de las cámaras instaladas en el área del volcán por reportes de funcionarios del Parque Nacional Natural Los Nevados y por notificaciones del VAAC (Current Volcanic Ash Advisories). 

La dirección de dispersión de la ceniza fue predominantemente hacia el noroccidente y occidente de la estructura volcánica. No se descarta el registro de nuevas señales sísmicas de este tipo, que puedan estar asociadas a emisiones de gases y ceniza, las cuales se dispersarán de acuerdo con el régimen de vientos que impere al momento de la emisión”. 

Las fumarolas son constantes en el nevado del Ruiz. Sin embargo, el Servicio Geológico recomienda no bajar la guardia. 

La sismicidad generada por el fracturamiento de rocas aumentó la energía sísmica liberada, fenómeno que se localizó principalmente en los sectores nororiental y suroriental del volcán y en el cráter Arenas, a profundidades que oscilaron entre 0,4 y 4,7 kilómetros. 

La máxima magnitud registrada durante la semana fue de 2 ML (magnitud local), correspondiente al sismo del 25 de marzo a las 10:39, localizado en el cráter Arenas, a 1,5 kilómetros de profundidad. El 30 de marzo se presentó un episodio de sismicidad por el fracturamiento de roca”.

Ante la fumarola vista por el habitante de Tena, el Servicio Geológico informó que el volcán continúa emitiendo vapor de agua y gases, principalmente dióxido de azufre. “La columna de gases y vapor alcanzó una altura máxima de 1.840 metros medidos sobre la cima del volcán, el pasado 29 de marzo”.

Por último, la entidad apunta que la inestabilidad del volcán se ha prolongado por más de nueve años, pero es de vital importancia no acostumbrarse a su comportamiento y estar atentos a la información oficial. “Se reitera a las autoridades en los departamentos de Caldas y Tolima, extremar acciones enfocadas a procesos de reducción de riesgo y al manejo de desastres como medidas de preparación ante actividad futura del volcán del Ruiz”.