En momentos en que el mundo migra hacia las energías más limpias, el gas natural se convierte en una alternativa para iniciar ese proceso de transición que permitiría modificar la matriz energética, que en este momento depende en un gran porcentaje de los combustibles fósiles.

Si bien el gas ya juega un papel importante en el tema de generación, pues representa el 25% en materia térmica, podría ganar más relevancia en el desarrollo de otras tecnologías, con miras a reducir el uso de otros materiales que son menos limpios como es el caso del carbón.

En el marco del Conversatorio “Gas Natural Nacional, una fortaleza en el crecimiento de energías limpias en Colombia, Orlando Cabrales, presidente de Naturgas, destacó la importancia de que el país migre a la implementación de energías más limpias, pues la mala calidad del aire se ha convertido en una de las principales causas de muerte; sin que esto haya sido plenamente advertido por las autoridades estatales.

Mencionó un estudio de la Universidad de Chicago que pone en evidencia esta problemática global. El análisis muestra cómo la contaminación del aire en las ciudades está reduciendo 1,8 años la esperanza de vida de la población mundial, por encima del tabaco que la baja en 1,6 años, y otras problemáticas como las drogas, las guerras y el terrorismo.

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Desafortunadamente, Colombia no es ajena a esta realidad, pues según el Instituto Nacional de Salud en el país se generan más de 15.000 muertes al año como consecuencia de la mala calidad del aire, la cual proviene principalmente de las emisiones de material particulado fino, el cual se genera a partir de la combustión del carbón y de los combustibles líquidos. Dichas emisiones provienen en un 20% de las fuentes fijas como es el caso de las industrias; mientras el 80% corresponde a fuentes móviles.

Frente a este panorama, el gas natural representa una disminución cercana a 100 por ciento del material particulado fino si se compara con el carbón, lo que mejora la calidad del aire. En torno a las emisiones de gases efecto invernadero, Cabrales dijo que el gas natural representa una disminución cercana a 50 por ciento frente al carbón y de al menos 30 por ciento con respecto a los combustibles líquidos.

Por esta razón, en el marco del evento organizado por Foros Semana, Canacol Energy, la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP) y Naturgas, el dirigente gremial llamó la atención sobre la necesidad de incluir el carbón en el pago del impuesto al carbono. “Todos deben pagar de acuerdo con su nivel de contaminación”, manifestó.

Al respecto, Manuel Guzmán, director de la Red Iberoamericana sobre Cambio Climático, consideró que el carbón debe ser gravado con el mencionado impuesto y que el gas natural está llamado a ser un elemento de transición hacia una economía sin carbón, un proceso del cual el sector privado debe ser protagonista.

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María Laura Rojas, directora de Transforma, por su parte, fue más allá y planteó una preocupación. A su juicio, el tema no es que el gas reemplace al carbón; sino qué va a pasar cuando en el exterior no quieran comprar más este combustible, pues cada vez la demanda es menor como consecuencia precisamente de la implementación de energías más limpias.

Esta situación puede plantear una problemática diferente y es la posibilidad de que se incremente el consumo interno de este elemento, dado que buena parte de la producción se va al exterior y si allí ya no tiene demanda, el panorama podría cambiar para el país.

En su intervención, Roberto Esmerald, viceministro de Ordenamiento Ambiental, señaló que desde el gobierno se viene trabajando en varios frentes con miras a mitigar los impactos generados en temas de calidad del aire y cambio climático, entre otros.

Destacó como parte de la agenda la lucha contra la deforestación, el trabajo en eficiencia energética y energías renovables, iniciativas en materia de economía circular y el uso de mejores prácticas agrícolas.  


Decisiones de política pública

Tras el conversatorio, quedó claro que el país debe tomar decisiones de política pública que permitan migrar al uso de tecnologías más limpias con el fin de que se pueda mejorar la calidad del aire en las ciudades, que ayuden a reducir los gases de efecto invernadero, proceso que también traería beneficios de orden fiscal porque generaría unos 370.000 millones de pesos al año.

Lo claro es que si no se toman decisiones rápidas, Colombia continuará dependiendo del petróleo y el carbón, por ello, a juicio de Cabrales, es un tema que debe ser incluido en el Plan Nacional de Desarrollo.

Para Rojas, la único claro es que la agenda es una y se centra en lograr un desarrollo sostenible y responder al cambio climático y todos los actores se deben alinear con eso para alcanzar no solo las metas nacionales sino las internacionales de reducción de emisiones de gas de efecto invernadero y de mitigación de los efectos del cambio climático.