Poco a poco los humedales desaparecen en Colombia y los esfuerzos de algunas autoridades parecen insuficientes para impedir su fatídico destino.

Solo en la sabana de Bogotá existían cerca de 50.000 hectáreas de este tipo de ecosistemas hace 60 años y actualmente apenas quedan 727 hectáreas, distribuidas en 15 humedales, es decir, 1.45% del área original, aunque aún faltan por reconocer un buen número. La Fundación Humedales Bogotá ha logrado, por ejemplo, inventariar más de 70 reservas de esta índole en los últimos años.

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"Se dice que existen más de 70 humedales que todavía no han sido reconocidos, los cuales que se han venido perdiendo con el tiempo dada la construcción de avenidas y la proliferación de urbanizaciones", mencionó Yecid Camilo Fernández Velásco, intérprete ambiental del Jardín Botánico de Bogotá, quien señaló que otras de las amenazas a las que están expuestos hoy esta clase de ecosistemas son los procesos de desecación para la ampliación de la frontera agrícola y ganadera, así como los vertimientos de aguas residuales por causa de conexiones fraudulentas, principalmente. 

Úrsula Jaramillo Villa, consultora independiente, informó que cerca del 24% de los 30.781.149 hectáreas de humedales con los que cuenta Colombia, han sido transformadas además, por cuenta de la deforestación, la minería y la construcción de obras civiles como avenidas. "La contaminación del agua también aporta a la transformación de su composición ecosistémica", mencionó. 

Villa considera que no es apropiado hablar de riesgo de extinción de los humedales, pues -según ella- este es un término que se usa más para especies, aunque advierte que también ha sido utilizado para ecosistemas, "pero no ha sido calculado para humedales en Colombia", comentó. 

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La experta, quien contribuyó a la realización del estudio denominado Colombia Anfibia, publicado en 2015, cuando trabajaba en el Instituto Humboldt, cree que la principal medida que debería adoptar el gobierno nacional y las demás autoridades para conservar este tipo de ecosistemas consiste en el reconocimiento de que gran parte del territorio nacional está cubierto de humedales y, por lo tanto, la planificación del desarrollo del país debe incorporar esta visión en cualquier iniciativa gubernamental, "es decir, desde todos los ministerios y consecuentemente desde todos los gremios", apuntó. 

Según el informe Transiciones Socioecológicas hacia la Sostenibilidad efectuado por el Instituto Humboldt, el 26% del territorio continental nacional está cubierto por humedales, siendo la Orinoquía la región del país donde se registra el mayor número de hectáreas, con 14.725.346, mientras que la Amazonia cuenta con 6.240.455 ha; Magdalena y Cauca con 5.701.101 ha; Caribe con 2.657.571 ha, y Pacífico con 1.456.676 ha. 

"En el trabajo realizado conjuntamente con el Instituto Humboldt y el Fondo Adaptación, entre 2012 y 2015, se pudo establecer que existen más de 48.000 cuerpos de agua en el territorio nacional", recalcó. 

De otro lado, fueron identificados cinco tipos de humedales en el país. Se trata de permanentemente abierto (2.529.117 ha); permanente bajo dosel (1. 625.407 ha); temporal (17. 861.536 ha); potencial medio (5.031.592 ha), y potencial bajo (3.733. 497 ha). Adicionalmente, Colombia tiene 12 humedales que fueron incluidos en la lista de la categoría Ramsar, designación que le otorga importancia internacional y obliga a los gobiernos a velar por su preservación, a partir de la designación de recursos para su garantizar su manejo eficaz y uso racional.  

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Sin embargo, esto no es suficiente, pues un gran porcentaje de este tipo de ecosistemas no hace parte de esa convención. "La designación de un sitio de protección especial Ramsar es solo una de las estrategias que deben ser usadas para la protección de estos ecosistemas. Deben fortalecerse y fomentarse además, otras que estén relacionadas con su uso sostenible. Esta última es una estrategia particularmente importante, teniendo en cuenta que la mayoría de las ciudades del país están sobre algún tipo de humedal y muchas de las actividades económicas de gran envergadura suceden sobre estos ecosistemas", explicó Jaramillo. 

La importancia de salvaguardar los humedales radica en los servicios ecositémicos que ofrecen, pues ayudan a regular el ciclo hídrico, así como a absorver contaminantes químicos, hidrológicos y atmosféricos como dióxido de carbono y material particulado. 

"Son espacios ricos en diversidad biológica, pues son el hábitat de especies endémicas, migratorias y nativas, además de reptiles y anfibios que encuentan allí refugio", comentó Fernández Velásco, quien hizo un llamado a toda la ciudadanía a defenderlos y no dejarlos morir.