El cambio climático le sigue pasando factura a la Antártida. Una investigación publicada en la revista Geophysical Research Letters, indica que en los últimos cinco años el hielo marino se redujo en un millón de kilómetros cuadrados: un área que dobla el tamaño de España o de Francia. 

Según los investigadores, las posibles causas de esta situación fueron los vientos intensos y cálidos, que influyeron en la generación de tormentas poderosas que destruyeron grandes cantidades de hielo. Es claro que, a medida que aumentan las temperaturas, hay mayor destrucción del hielo, pero también de los ecosistemas que allí se encuentran. 

Los estudios hacen una comparación entre el hielo del Ártico, que ha evidenciado una fuerte disminución a medida que el planeta se ha calentado debido a su ubicación en un océano, con el de la Antártida que hasta hace cinco años mostraba niveles máximos. 

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A  través de un comunicado, el autor principal del estudio, el profesor John Turner, científico del British Antarctic Survey, dijo: "el hielo marino antártico continúa sorprendiéndonos. En contraste con el Ártico, el hielo marino alrededor del Antártico había aumentado en extensión desde la década de 1970, pero luego disminuyó rápidamente a niveles bajos récord, con la mayor disminución en el Mar de Weddell. En verano, esta área ahora tiene un tercio menos de hielo marino, lo que tendrá implicaciones para la circulación oceánica y la fauna marina de la región que dependen de ella para su supervivencia".

La realidad mostrada por la investigación no es menos que preocupante, pues el hielo marino que rodea la Antártida es hábitat de muchas especies, incluidos los pingüinos y las focas, que dependen de él para acceder a los alimentos y reproducirse.

Especies como pingüinos habitan en el hielo marino de la Antártida. Foto: AFP

Una de las principales conclusiones a la que llega la investigación, es que esta realidad se está viviendo debido a tormentas severas que se registraron en el verano antártico de 2016-2017, junto con la reaparición de un área de aguas abiertas en el centro del hielo (conocida como polinia), que no había ocurrido desde mediados de los años setenta.

No es frecuente que se presenten tormentas en el verano austral, pero en diciembre de 2016, varias de ellas se desarrollaron en el Mar de Weddell y atrajeron aire cálido hacia la Antártida, derritiendo una gran cantidad de hielo marino. El océano libre de hielo absorbió energía del sol y luego creó una anomalía de la temperatura del océano cálido que aún persiste hoy.

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Muchas especies, que incluyen desde pequeñas algas de hielo y crustáceos parecidos a camarones llamados krill hasta aves marinas, focas y ballenas, habitan en esas áreas de hielo marino. Los científicos advierten que si los cambios drásticos registrados en los últimos años  continúan, tendrán graves repercusiones en toda la cadena alimentaria, desde afectar los nutrientes hasta la reducción del hábitat esencial para la cría y alimentación de un gran número de animales.

Según Murphy, es probable que la disminución dramática en el hielo marino tenga un impacto significativo en la forma en que funciona todo el ecosistema marino. Comprender estas consecuencias más amplias es de suma importancia, especialmente si la disminución en la extensión del hielo continúa.

Debido a la gran variabilidad que se registra en las condiciones del clima, los científicos no se atreven a concluir que pasará con el hielo en el Mar de Weddell, si puede haber una recuperación a corto plazo a los valores observados antes de 2016 o si están viendo el comienzo de lo esperado disminución a largo plazo. 

"Es probable que la disminución dramática en el hielo marino observada en el mar de Weddell tenga un impacto significativo en la forma en que funciona todo el ecosistema marino; comprender estas consecuencias más amplias es de suma importancia, especialmente si la disminución en la extensión del hielo continúa”, aseguró Murphy en su comunicación.