Desde 2004, la magistrada Nelly Villamizar empezó a armar con dientes al río Bogotá, el segundo afluente más importante del país que agoniza desde mediados del siglo XX por las basuras, vertimientos y falta de conciencia de los habitantes de su cuenca.

En ese entonces, Villamizar culminó la investigación de una acción popular que, dio como resultado una robusta sentencia en primera instancia por parte del Tribunal Administrativo de Cundinamarca en agosto de ese año, la cual tenía como propósito hacer lo que muchos creían imposible: descontaminar el río Bogotá.

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Sin embargo, no fue sino hasta marzo de 2014 cuando el Consejo de Estado confirmó el pronunciamiento de la magistrada en una sentencia histórica que, obligó a 72 entidades nacionales y regionales a tomar medidas urgentes para el renacer del río.

De los 380 kilómetros que mide el río Bogotá, tan solo 11 cuentan con aguas puras y cristalinas, antes de su ingreso al casco urbano de Villapinzón y Chocontá. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz.

Con un arsenal económico superior a los 6,5 billones de pesos por parte de entidades como la CAR, la Alcaldía de Bogotá, la Empresa de Acuedcuto y Alcantarillado (EAAB) y la Gobernación de Cundinamarca, tres salvavidas ya le están cambiando la cara de cloaca al río, acciones que dan certeza que no se tratará de un intento fallido más por recuperar el cuerpo de agua.

Su primera transformación fue una adecuación hidráulica en la cuenca media entre 2012 y 2016, 68 kilómetros entre Soacha y Cota en donde la CAR retiró más de ocho millones de metros cúbicos de residuos del lecho, amplió el cauce de 30 a 60 metros y duplicó la capacidad de transporte de 100 a 200 metros cúbicos por segundo.

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Para esto, la Corporación adquirió 198 predios en más de 400 hectáreas, de las cuales 230 fueron destinadas para seis humedales, meandros artificiales y zonas de amortiguación. La ronda fue reverdecida con 120.000 árboles de 20 especies nativas.

68 kilómetros de la cuenca media fueron sometidos a una adecuación hidráulica que removió basuras y ampliación de cauce. Foto: CAR. 

“Con una inyección económica de 200.000 millones de pesos por parte del Banco Mundial, estas obras han permitido que el río no vuelva a desbordarse, con aguas en movimiento y sin tantos olores. Las aves han regresado”, afirmó Aníbal Acosta, director del Fondo para las Inversiones Ambientales de la cuenca del río Bogotá de la CAR. 

Paralelo al río, en los 68 kilómetros intervenidos, la CAR construyó un Parque Lineal con senderos peatonales, embarcaderos y puntos de avistamiento de aves, el cual es monitoreado por 14 cámaras de alta tecnología durante las 24 horas del día.

La tingua bogotana ha regresado a las seis zonas de humedales acondicionadas en la cuenca media. Foto: Oswaldo Cortés (Humedales Bogotá). 

Estamos terminando la construcción de los embarcaderos de la calle 80 y Puente de la Virgen, con un avance del 70 por ciento. En uno instalamos el monumento de un sauce llorón elaborado con llaves y candados, ambos estarán listos en diciembre de este año. Proyectamos ampliar el Parque Lineal desde la Universidad de la Sabana hasta el hipódromo de los Andes en Chía”, manifestó Amaury Rodríguez, experto del Fondo para las Inversiones Ambientales de la CAR.

Sin embargo, la CAR tiene contemplado que los 380 kilómetros del río Bogotá cuenten con este Parque Lineal, lo que lo convertiría en el más grande de Latinoamérica. “Ya tenemos 68 kilómetros de senderos en la cuenca media. El paso a seguir será en la parte alta. También queremos que toda la ronda del río cuente con el sistema de monitoreo y vigilancia, para que la población se sienta segura de recorrerlo”, anotó Acosta.

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42 kilómetros del río en la cuenca alta, entre Cota y Cajicá, ya fueron sometidos a las mismas obras de adecuación hidráulica. Posteriormente serán intervenidos 70 kilómetros más, hasta el municipio de Suesca. “La meta a mediano plazo es que 180 kilómetros del río en las cuencas media y alta tengan adecuación hidráulica, lo que minimizará el riesgo de inundacion", precisó en experto.

Según Acosta, el ideal es que el río Bogotá sea navegable. "En un futuro no muy lejano pretendemos poner en marcha un taxi fluvial para que la gente pueda navegar en el río desde Soacha hasta Chía. Esto mejoraría el rendimiento en movilidad y transporte en la capital".

El Parque Lineal del río Bogotá será uno de los más grandes de Latinoamérica. Foto: CAR.

Salitre, próxima a funcionar

El mayor foco de contaminación del río Bogotá está en su paso por la capital del país, en donde los ríos Tunjuelo, Fucha y Salitre le entregan a diario 690 toneladas de residuos sólidos, arenas, grasas y vertimientos.

Las descargas de los habitantes del norte y centro de Bogotá, que fluyen a través del río Salitre, serán desinfectadas en la nueva Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Salitre, una obra de 450 millones de dólares que empezará a funcionar en septiembre de 2021.

PTAR Salitre tratará las descargas de los habitantes del norte y centro de Bogotá. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz.

“La ampliación y optimización de Salitre tratará 7 metros cúbicos de agua residual por segundo, es decir 30 por ciento de las descargas que le ingresan al río Bogotá. Un tratamiento secundario por desinfección permitirá que sus aguas sean utilizadas con fines agropecuarios. El avance de la obra es de 82,9 por ciento”, indicó Acosta.

Las obras civiles en concreto ya culminaron. “Ahora instalamos equipos como tuberías, motobombas y conexiones eléctricas. Este año, con la Empresa de Acueducto, realizaremos pruebas para su funcionamiento.”, anotó Rodríguez.

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Cuando Salitre empiece a funcionar, el río Bogotá se liberará del primer gran vertimiento. Acosta informó que por medio de tratamientos primario, secundario y la desinfección, el agua saldrá de la PTAR apta para el consumo agropecuario. "Con esta obra vamos a pagarle esa deuda ambiental que le entregamos a los habitantes de la cuenca baja, quienes llevan 100 años recibiendo las aguas residuales que produce Bogotá".

La PTAR Salitre aprovechará los lodos generados en los diferentes procesos para producir energía por medio de gases, "otro gana-gana para la ciudadanía y los recursos naturales de la cuenca". 

Las fachadas de las estructuras de la PTAR Salitre fueron pintadas con murales e imágenes de las especies más representativas de la cuenca. Foto: CAR.

Al lado de la PTAR, la CAR construye el Parque Metropolitano Salitre, 31 hectáreas que contarán con zonas recreativas, senderos, lago, canchas, mirador, vivero, maloca para educación ambiental y áreas de conservación ambiental. El avance es del 93 por ciento y podría ser inaugurado en agosto de este año.

"Contará con un mirador desde donde la ciudadanía podrá apreciar en tiempo real cómo funciona la PTAR Salitre. Será una maqueta en tiempo real y el aula ambiental más grande de América Latina. Cualquier proyecto que no involucre a la ciudadanía está condenado al fracaso. Por eso ponemos en marcha acciones de educación ambiental y producción más limpia", afirma Acosta.

Canoas, indispensable

70 por ciento de las descargas que ensucian el río Bogotá serán tratadas en la PTAR Canoas, una megaobra que después de ires y venires llegó a cierre financiero el año pasado: 4,5 billones de pesos invertidos por la CAR, la Empresa de Acueducto y la Gobernación de Cundinamarca.

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Será construida en un predio de 120 hectáreas en Soacha y tratará 16 metros cúbicos de agua residual por segundo, vertimientos aportados por los habitantes del sur de Bogotá y Soacha. Se convertirá en la PTAR más grande de Colombia y la quinta de mayor envergadura en Latinoamérica.

Se espera que la PTAR Canoas entre en funcionamiento hacia 2028. Render: EAAB.

Funcionará en dos partes: una estación elevadora Canoas que retirará los grandes residuos y desechos sólidos y elevará las aguas hacia la PTAR, donde se hará el tratamiento por desinfección.

Será 2,2 veces más grande que Salitre y contará con tratamiento secundario por desinfección, producción de lodos y generación de energía. Estimamos que las obras duren cinco años, hasta 2025, para empezar a funcionar hacia 2027 o 2028”, mencionó Rodríguez.

Los habitantes de Bogotá y Soacha son los principales responsables de la contaminación del río más importante de la sabana. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz.

El funcionario aseguró que la estación elevadora está en construcción por parte del Acueducto. Estará lista en 2021, cuando recibirá las descargas por medio del interceptor Tunjuelo-Canoas.

Los diseños para el tratamiento secundario de Canoas ya fueron contratados, proceso en el que la CAR invirtió 14.000 millones de pesos. Cuando estén listos, a finales de este año, se abrirá un proceso de adjudicación para la construcción de la PTAR. Todo apunta a que será una concesión”.

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Para Acosta, el río Bogotá soñado, es decir libre de las descargas y vertimientos que lo agobian, será concretado hacia 2030, cuando el cuerpo de agua se adapte a las nuevas condiciones que traerá el funcionamiento de las PTAR Canoas y Salitre. 

"Nuestro objetivo es darle vida al río mejorando las condiciones fisicoquímicas del agua, para que tenga oxígeno disuelto en grandes cantidades y así la biodiversidad regrese al afluente. Este año, entre Cajicá y Chía, vimos gente pescando carpas pequeñas, un aliciente de que el río ya se está recuperando gracias a las obras". 

Pequeñas pero necesarias

Los 46 municipios de Cundinamarca que hacen parte de la cuenca también aportan a la contaminación del río. Por eso, desde 2004 la CAR inició la contratación de estudios y diseños para la optimización de las PTAR municipales que no daban abasto por el crecimiento poblacional y que culminaron en 2010.

“A través de convenios entre las alcaldías, empresas de servicios y la corporación, culminamos 24 proyectos en las tres cuencas del río Bogotá”, dijo Martha Muñoz, de la dirección de infraestructura ambiental de la CAR.

Madrid ya cuenta con una PTAR para tratar sus aguas residuales. Foto: CAR.

Hoy, la CAR participa en la ejecución de 25 proyectos: 11 en la cuenca alta (Villapinzón, Suesca, Zipaquirá, Cota, Tocancipá, Chía, Cajicá, Sesquilé, Sopó, Chocontá y La Calera); ocho en la media (Facatativá, Mosquera, Bojacá, Madrid, Tenjo y El Rosal); y seis en la baja (San Antonio, Ricaurte, Anapoima, Tena, Zipacón y Girardot). 

Con estas obras, la cuenca alta quedará cubierta en su totalidad en términos de tratamiento de aguas residuales. “La PTAR de Villapinzón (ahora en diseño), demoró ocho años en destrabarse por problemas de embargos en el predio. La Alcaldía ya tiene el predio, por lo cual después del diseño el paso a seguir es abrir el proceso de licitación y empezar su construcción en 2021", manifestó Acosta.

El municipio de Girardot ya firmó un convenio para el diseño de la PTAR con Empresas Públicas de Cundinamarca, "que contará con asistencia técnica de la CAR”, puntualizó Muñoz.

Cuando culmine las obras, el ideal es que los ciudadanos puedan navegar por varios tramos del río Bogotá. Foto: CAR.

Según Acosta, este año entrarán en funcionamiento las PTAR de Zipaquirá, Chía II, Cajicá, Cota, Mosquera, Madrid, Funza y Bojacá, las cuales reforzarán el trabajo que hagan las dos megaobras de Salitre y Canoas.

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En Villapinzón y Chocontá, la CAR tiene contemplado comprar la mayoría de predios que conforman la ronda del río, donde se ubican varias curtiembres que no cuentan con sus propias plantas de tratamiento.

"La mayoría de industrias de Bogotá migraron hacia sitios como Tocancipá, donde lograron conformar un gran parque industrial. La CAR le hace seguimiento a los sistemas de tratamiento de aguas residuales de este lugar, pero el principal problema está con la pequeña y mediana industria, que no cuentan con dicha capacidad".

Los vertimientos de las curtiembres de Villapinzón y Chocontá por fin serán tratados. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz.

Por eso, con las curtiembres, obligadas a contar con estos sistemas de tratamiento, la CAR tiene la meta de reubicar a la gran mayoría. "Les daremos opciones para que se dediquen a otra actividad o asesoría para la puesta en marcha de sus sistemas de tratamiento. A la fecha, 45 curtidores ya le cumplen al río Bogotá", complementó Acosta.

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El municipio de Villapinzón también contará con un Parque Lineal, que se llamará Parque del Renacimiento del río Bogotá "Por la pandemia tuvimos que susender la obra, pero a finales de este año esperamos concretarla.El ideal es que la gente vuelva a ver de frente al afluente", puntualizó el experto.

Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.