El océano, como la selva, también tiene un rey: el tiburón. Estas criaturas, con un sistema sensorial en extremo desarrollado y sofisticado, han dominado las aguas desde hace más de 450 millones de años.

Situado en la parte superior de la cadena alimenticia, este pez puede llegar a tener más de 20.000 dientes a lo largo de su vida.

Estos depredadores, con escamas conocidas como dentículos dérmicos, han sido más temidos que admirados. Les han impuesto etiquetas que los califican como “peligrosos” y “asesinos natos”. Sin embargo, a menudo, son ellos más las víctimas que los victimarios, pues su población desciende a niveles preocupantes por la pesca ilegal con el fin de satisfacer la demanda de sus aletas.

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Por esto, organizaciones como la oenegé WWF, están trabajando para reducir la captura incidental de estas y otras especies marinas.

Pero estas prácticas humanas no son la única amenaza para estos impresionantes animales. Pues, de acuerdo con un reciente estudio del Centro de Excelencia ARC para Estudios de Arrecifes de Coral de la Universidad James Cook, el calentamiento global está causando el calentamiento de los océanos y, como consecuencia, los tiburones bebés pueden nacer más pequeños, agotados y desnutridos.

Los tiburones han estado en el planeta Tierra desde hace más de 450 millones de años. Foto: Coralina. 

Para llegar a esta conclusión, Carolyn Wheeler, candidata a doctorado en el Centro de Excelencia ARC y autora principal del estudio, examinó los efectos del aumento de la temperatura en el crecimiento y desempeño de los tiburones charretera, una especie de estos selacimorfos que pone huevos y solo se encuentra en la Gran Barrera de Coral.

"Probamos embriones de tiburón en aguas de hasta 31 grados centígrados", explicó Wheeler. "Cuanto más calurosas eran las condiciones, más rápido sucedía todo, lo que podría ser un problema para los tiburones. Los embriones crecieron más rápido y usaron su saco vitelino más rápido, que es su única fuente de alimento a medida que se desarrollan en la caja del huevo. Esto los llevó a eclosionar antes de lo habitual".

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Esto quiere decir, que las crías de los tiburones no solo eran de menor tamaño, sino que necesitaban comer de inmediato, aunque tenían una carencia significativa de energía.

Esto preocupa porque, de acuerdo con la coautora y profesora asociada Jodie Rummer, también de la Coral CoE, las aguas de la Gran Barrera de Coral posiblemente tendrán temperaturas de hasta 31 grados durante el verano, a finales de siglo.

Según explicó Rummer el aumento de la temperatura de las aguas del mundo es una de las principales preocupaciones para el futuro de los tiburones, tanto para las especies que ponen huevos como para las que no lo hacen.

"El tiburón de charretera es conocido por su resistencia al cambio, incluso a la acidificación del océano", dijo el Dr. Rummer. "Entonces, si esta especie no puede hacer frente al calentamiento de las aguas, ¿cómo les irá a otras especies menos tolerantes?", inquirió la profesora asociada.

El aumento de la temperatura de las aguas del mundo es una de las principales preocupaciones para el futuro de los tiburones, tanto para las especies que ponen huevos como para las que no lo hacen. Foto: DW.

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Así, la investigación sugiere que estos animales nacerán o eclosionarán con plena desventaja y en entornos mucho más cálidos de lo que pueden tolerar.

"El estudio presenta un futuro preocupante dado que los tiburones ya están amenazados", dijo Wheeler. "Los tiburones son depredadores importantes que mantienen saludables los ecosistemas oceánicos. Sin depredadores, ecosistemas enteros pueden colapsar, por lo que debemos seguir estudiando y protegiendo a estas criaturas”, finalizó.