Por considerar que se les están vulnerando sus derechos fundamentales, un grupo de 23 niños y niñas de Neiva decidieron interponer una acción de tutela con el objetivo de que se declare el humedal El Chaparro como sujeto de derechos. 

A través de la acción judicial, los menores reclaman la protección de sus derechos a una vida digna, a la salud y a la alimentación, los cuales - según ellos - se están viendo amenazados como consecuencia de la vulneración del derecho a gozar de un ambiente sano generado por la omisión e incumplimiento del deber de proteger las microcuencas La Barrialosa y El Chaparro que configuran el humedal natural El Chaparro (hoy denominado humedal artificial Los Colores).

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El propósito es lograr que a este ecosistema se le reconozca su origen natural, se implementen los mecanismos para garantizar su recuperación y protección, se realice su delimitación conforme a estudios realizados por el Instituto Geográfico Agustin Codazzi en 2014, y se incorpore y reconozca su existencia en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial.

Según argumenta la tutela interpuesta contra la Presidencia de Colombia, el Ministerio de Ambiente, la Gobernación del Huila, la Alcaldía de Neiva y la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), la autoridad ambiental ha identificado, en la ciudad de Neiva, principalmente los humedales El Curíbano, El Chaparro (Los Colores) y el Jardín Botánico, cuando en realidad, según la concejal de esta ciudad, Leyla Marleny Rincón, hay más de 30, de acuerdo con información de la Fundación El Curíbano.

Vista aérea de El Chaparro en 2014. Foto: Francisco Olaya/Atarraya Films

La acción judicial indica que Los Colores es un lago artificial resultado de la intervención, sin autorización de las autoridades. La zona de recarga hídrica es fundamental para mantener vivo el humedal el Chaparro (Los Colores), pero hoy su estado es preocupante. Según Luis Domingo Gómez, abogado que asesora jurídicamente a los niños, a pesar de la fuerte presión urbanística en la zona de recarga del humedal, aún quedan tres áreas no urbanizadas.

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De acuerdo con la cartografía predial entregada por la Secretaría de Planeación y Ordenamiento, no se dispone de información sobre esa propiedad; sin embargo, dice Gómez, que según las entrevistas realizadas a actores estratégicos de la zona, se conoce que los predios 1 y 2 pertenecen a la Constructora Santa Lucía S.A.S. y Proyecont LTDA, respectivamente. Las tres áreas en mención hacen parte de las microcuencas El Chaparro y La Barrialosa, "siendo éste precisamente el motivo por el cual no se ha otorgado permiso de urbanización.”

Leyla Marleny Rincón dice que los tres humedales reconocidos están en alerta roja porque hacen parte de microcuencas que han sido urbanizadas en sus áreas de recarga hídrica. Se trata de las microcuencas La Toma, El Chaparro, La Barrialosa y Matamundo. "Los otros humedales no reconocidos no poseen un diagnóstico pero sin lugar a dudas también se encuentran en estado de emergencia", manifiesta la concejal. 

¿Cuales son las problemáticas y sus causas?

El problema de los humedales de Neiva es la pérdida de la captación de agua lluvia, es decir, la pérdida de la regulación hídrica y de paso de la biodiversidad. "Neiva es un municipio en el que gran parte de su territorio corresponde a bosque seco tropical y su temperatura promedio es de 28 grados centígrados, por lo que se requiere de esta captación de agua, manifiesta la Concejal.

Así lucía El Chaparro en 2015. Foto: Francisco Olaya/Atarraya Films

"Las causas de la destrucción de los humedales en el sector urbano y suburbano es el desconocimiento por parte de la autoridad ambiental  y la administración municipal de las áreas de humedales, de tal forma que se aprobó un POT que permitió el crecimiento urbanístico sobre estos ecosistemas. Esto generó que las áreas de humedales fueran drenadas para su desecamiento, se instalaron tuberías para la captación de las aguas lluvias que son descargadas en el alcantarillado y, posteriormente, se levantaron algunas edificaciones", dijo. 

Según la concejal, la ciudad urbana poseía en la parte alta de la ciudad una zona que tradicionalmente ha sido llamada la “Estrella fluvial del oriente urbano de Neiva”, por las antiguas generaciones, debido a la presencia de un sistema complejo de humedales y siete quebradas que eran disfrutadas en especial por los niños y jóvenes estudiantes, quienes no solo lo convirtieron en lugar de disfrute para el  baño, pesca y paisaje, sino que además era un laboratorio natural para compartir con maestros y padres de familia sus clases de ciencias naturales, artes y diferentes disciplinas.

Esta foto muestra parte de una zona llamada "Estrella fluvial del Oriente urbano de Neiva".  Foto: Francisco Olaya/Atarraya Films

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"Mientras esto ocurría, quienes administran decidieron que grandes áreas se destinaran para el desarrollo urbanístico mediante la aprobación de un POT que permitió que los territorios del agua empezaran a ser drenados, impermeabilizados, y que los cauces de las quebradas fueran borrados, de tal forma que de esa riqueza hoy solo queda el recuerdo y unas pequeñas áreas que aún no han sido urbanizadas y se resisten a perder su riqueza ambiental", afirmó la cabildante. 

Es por esta razón que este grupo de niños recurrió a la acción de tutela para reclamar los derechos de uno de los pocos humedales que queda, con el fin de que se reconozca su origen natural y su riqueza en biodiversidad que aún está representada en unas 145 especies de aves de las cuales nueve son migratorias y tres endémicas. Dicen que El Chaparro ha sido intervenido en más de 90 por ciento por el avance urbanístico.