Esta semana, la farmacéutica británica GlaxoSmithKline anunció que necesita sacrificar medio millón de tiburones para producir la vacuna contra la covid-19. La razón: el hígado de estos peces produce el escualeno, un aceite natural que potencia el efecto principal del principio activo y ayuda a tener una respuesta inmune más fuerte, como sucede en la vacuna contra la influenza producida por la multinacional.

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Se estima que para preparar 1.000 millones de dosis habría que sacrificar unos 500.000 tiburones. Este caso se suma al de otros animales que mueren para salvar humanos.

Cangrejo de herradura: el más antiguo

Desde hace décadas han usado la sangre azul de cangrejo para fines medicinales. Hoy esta especie está en riesgo. Foto: GETTY

La sangre azul de este crustáceo ayuda a identificar si los medicamentos tienen bacterias mortales para los humanos. Actualmente, varias farmacéuticas la están extrayendo para la vacuna contra la covid-19. Aunque después son liberados, se estima que un 30 por ciento no sobrevive y las hembras no logran reproducirse con facilidad. Según la Comisión de Pesca Marina de los Estados Atlánticos, unos 50.000 ejemplares mueren anualmente en el proceso. Pero algunos conservacionistas dicen que la cifra es de al menos 130.000. Esta especie de diez ojos es una de las más antiguas, con más de 450 millones de años, y está en peligro de extinción.

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Tití cabeciblanco: a punto de desaparecer

Es una de las tres clases de mono tití que existen y es nativo del Caribe colombiano. Foto: AFP

Este primate, del tamaño de una ardilla, forma parte de las más de 8.000 especies endémicas de Colombia. Sin embargo, es una de las más amenazadas. Su población empezó a disminuir en 1973 cuando exportaron entre 20.000 y 40.000 ejemplares a Estados Unidos para investigaciones médicas de cáncer de colon. Aunque hoy en día su exportación es ilegal, algunos siguen usándolo para estudios. Se estima que quedan aproximadamente solo 7.000 ejemplares en libertad en el país. 

Pangolín: el más traficado

Es el mamífero más traficado del mundo. Se estima que al año capturan aproximadamente un millón de ejemplares. Foto: Archivo

El pequeño mamífero, que muchas veces confunden con un reptil, está en peligro crítico de extinción. Le dicen alcachofa andante por su armadura llena de escamas y es el animal más traficado del mundo, especialmente para la medicina tradicional en Asia. En países como China o Vietnam usan sus escamas para tratar artritis, reumatismo y asma. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, cazan un millón de ejemplares al año, mientras que la Universidad de Sussex afirma que en África capturan 2,7 millones de pangolines anualmente. 

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Osos, tigres, leones y cocodrilos

Muchos de estos animales están en granjas de cría dentro de jaulas de 4x7 metros. Foto: AFP

La medicina tradicional asiática es la que más usa animales silvestres. En marzo, por ejemplo, China publicó una lista de medicamentos para combatir la covid-19 que incluía la bilis vesicular de oso. También la utilizan para tratar quemaduras, asma y cáncer. Estiman que 30.000 ejemplares están en granjas de cría para este procedimiento. Por otro lado, los huesos, sangre y otras partes del cuerpo de grandes felinos, como tigres o leones, los convierten en cremas, geles y hasta vinos para fines medicinales. Asimismo, la carne del cocodrilo chino es empleada para la gripa y el cáncer, y creen que sus órganos ayudan a combatir otras enfermedades. Estiman que quedan 200 de estos reptiles en libertad. 

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Pruebas para vacuna de covid-19 

Los monos participan en las pruebas de covid-19 para saber cómo reaccionan sus pulmones. Foto: Getty

Científicos han experimentado en varios animales para comprobar la efectividad de la vacuna contra el coronavirus. Los hurones, por ejemplo, son muy usados porque les da tos, tienen fiebre, estornudan y se infectan entre ellos como lo hacen los humanos. Los monos también participan en estas pruebas para saber cómo reaccionan sus pulmones. Las alpacas, por su parte, son apropiadas porque sus anticuerpos pueden bloquear el virus. Y en los cerdos, que tienen un sistema respiratorio e inmune similar al de los humanos, han ensayado no solo la vacuna, sino también los ventiladores.