Desde hace varias décadas el Foro Nacional Ambiental (FNA)  pone sobre la mesa discusiones sobre políticas ambientales de Colombia y el mundo. Durante el confinamiento viene adelantando una serie de encuentros de expertos sobre el estado de los bosques en Colombia y lo que se hce por ellos. Ese marco sirvió para anunciar el lanzamiento de la huella forestal en Colombia.  

Envol Vert una organización francesa sin ánimo de lucro que trabaja desde 2011 para preservar los bosques y la biodiversidad. Por esta razón le apostó al cálculo de la huella forestal en Colombia.

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“Tenemos la impresión de que la conservación del planeta está afuera de nosotros. Que es un tema de científicos y ellos son los encargados de protegerlo. No es así. Lo que consumimos y comercializamos, puede ayudar a destruir o proteger el ambiente”, explicó en el foro Daisy Tarrier, directora de la fundación Envol Vert y líder de esta iniciativa en el país. 

Participantes de foro, de izquierda a derecha: Henry Garay, Daisy Tarrier, Matilde Ceravolo, Manuel Rodríguez, Valentina Prado, Boris Patentreger, Clarisse Frissard. Foto: Zoom / Archivo particular

Tanto para ella como para Boris Patentreger, también fundador de la organización, calcular la huella ambiental es clave para sensibilizar a los ciudadanos sobre la relación que existe entre consumo de productos comunes y su impacto en la deforestación. Para ello contaron con el apoyo financiero de la Agencia francesa para el desarrollo (FDA).

Según Envol Vert, la huella forestal de un colombiano promedio es de 1.278 metros cuadrados, lo que equivale a 2,5 canchas de microfútbol.

La cifra, sin embargo, es una estimación con los datos que han podido obtener de deforestación y consumo de ciertos productos en Colombia desde 2010. No incluye el acaparamiento de tierra, que representa un muy alto porcentaje de la deforestación en Colombia, porque no está relacionado directamente con el consumo de una persona. Su trasfondo es más social y político. 

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Para calcular la huella, que de ninguna manera es una herramienta de medición de la deforestación a nivel nacional, tomaron las materias primas que están más presentes en el día a día de las personas: carne, soya, maíz, plátano, palma, aguacate, banano, cacao, coco, madera y papel. 

“El café no está en la lista porque, según los datos que encontramos, el café dejó de deforestar en 2010. El oro tampoco porque metodológicamente es muy difícil calcularlo y el carbón y petróleo no fueron considerados los primeros vectores de deforestación”, explicó Tarrier.

La idea nació en Francia, en donde la huella forestal es mínima ya que actualmente es muy poco lo que ese país deforesta para la producción. En todo caso, la estrategia ayudó a crear conciencia en las personas sobre su consumo y las consecuencias que tiene para los bosques. Esto, porque la huella forestal de una persona no necesariamente está ligada con las cifras de deforestación nacionales. Es decir, alguien puede consumir un producto importado, pero si para su producción tuvieron que deforestar en otro país, también entra dentro de la huella. 

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En Francia, cuando hablábamos con las personas sobre su impacto en los bosques, lo primero que decían es que el papel, el aceite de palma para la Nutella y la madera son los responsables de la daeforestación. No tienen ni idea que puede venir en gran medida de productos mucho más cotidianos”, dijo Boris Patentreger en el foro.

Esto se evidencia en las cifras que arrojó la huella forestal calculada para Colombia. El 87 por ciento de la huella forestal de un colombiano promedio tiene que ver con productos alimenticios. De estos, 59 por ciento se debe al consumo de carne de res, mientras que el 16 por ciento al de lácteos. El papel y los muebles apenas representan el 2 por ciento de la huella.

Los productos que consume un colombiano promedio y que más deforestan. Foto: Envol Vert

Los números, aunque no son completamente exactos, sí dejan ver en términos generales cómo está el consumo de las personas en relación con la deforestación que amenaza a diario los ecosistemas de Colombia. 

Como era de esperarse, la carne de res es el producto que encabeza la lista en materia de deforestación. Sin embargo, para sorpresa de muchos consumidores, al venir de los bovinos, los lácteos son los segundos en la tabla. Así como el calzado o la marroquinería que involucran cuero, por ejemplo.

Si quiere calcular su huella forestal haga clic en el siguiente enlace: http://huella-forestal.co/quizz/

Pero más allá de conocer estos datos, lo que busca Envol Vert con la huella forestal es sensibilizar a las personas, no para que dejen de consumir determinados productos, sino para que lo hagan de manera responsable. Ahí está el cambio. El consumidor debe ser consciente que al comer carne o lácteos en exceso podría estar contribuyendo a la deforestación o degradación de los bosques en Colombia.

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De esta forma lo más importante es que las personas hagan una evaluación de lo que consumen a diario para saber qué de todo eso está afectando los bosques nacionales —o internacionales en el caso de productos importados—, y así moderar su consumo. 

Para Tarrier y Patentreger la clave para disminuir la huella forestal está en disminuir el consumo de los productos de mayor impacto -en el caso colombiano carnes y lácteos-. Ser eficientes, es decir, aprender a conservar los productos más tiempo, reusarlos, reciclarlos, comprar de segunda. También verificar la calidad de los productos, de dónde viene, si tuvieron que deforestar para el ganado del que viene la carne o los lácteos. Y una de las más importantes para ellos es ejercer presión.

“Como consumidores las personas pueden empezar a cambiar el curso normal de las cosas. Si las marcas empiezan a darse cuenta que el consumidor escoge un producto de acuerdo con su procedencia y al proceso de elaboración, empezarán a cambiar las formas de hacerlo para ajustarse a esas nuevas dinámicas sostenibles”, explicó Daisy Tarrier.

Europa, el gran referente

Para nadie es un secreto que a Colombia aún le falta un largo trecho en materia de responsabilidad con el medio ambiente. Sin embargo, las propuestas están sobre la mesa y poco a poco se están logrando cambios en las personas. La huella forestal, por ejemplo, es una primera gran aproximación para lograr este objetivo pues ayudará a que el consumidor piense dos veces antes de comprar o consumir en exceso un producto. 

Europa, a diferencia de Colombia, está muy comprometida con el medio ambiente, no solo en su territorio sino también apoyando a que otros países lo logren. Y en cuanto a deforestación han dado grandes pasos pues hoy en día es mínima. “Hay un compromiso muy grande de la Unión Europea para hacer las cosas mejor, para proteger las fronteras biodiversas. Soñamos con ver a Colombia con toda su biodiversidad y que pueda desarrollarse como un modelo sostenible a nivel mundial, cuidando sus recursos”, dijo Matilde Ceravolo, Jefe de adjunta de cooperación de la Unión Europea en el foro Bosques para recuperar el país.

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A su vez, Ceravolo explicó que el mundo entero está en un momento crítico en el que ayudar al planeta debe encabezar la lista de prioridades. Según explicó, el 2020 podría ser la última oportunidad para que el mundo empiece a cambiar de una vez por todas sus hábitos y empiece a pensar en formas de desarrollo sostenible.

“La Unión Europea tiene una estrategia muy fuerte que es el plan verde —algo así como el New Deal pero verde, amigable con el medio ambiente—. Esa es la forma como vamos a impulsar la economía de manera sostenible de ahora en adelante para llegar a cero emisiones en 2050. Como lo plantea el acuerdo de París”, explicó Ceravolo. 

La llegada de la pandemia en lugar de frenar este tipo de iniciativas de desarrollo, debería potenciarlas. El mundo entero está sumido en una crisis económica sin precedentes y todos los países están buscando cómo recuperarse en los próximos meses, así que esta debería ser la oportunidad ideal para que el desarrollo económico sostenible sea una de las primeras alternativas para lograrlo. 

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Cada vez son más las alternativas para disminuir el impacto que el ser humano ha dejado durante décadas en el medio ambiente. Las ‘huellas’ son una excelente forma de hacerlo. Existe también la huella de carbono, la hídrica, la ecológica y ahora la forestal. Es el momento de entender que “el bosque comienza en casa”.