Esta semana empezó a circular con fuerza la noticia del fallo a favor del perro Clifor, en el departamento del Tolima. La tutela reconoce el derecho a la salud del perro por considerarlo miembro de la familia. Con la decisión, la jueza Isabel Indira Molina, le ordenó a la gobernación del Tolima entregarle a la dueña de Clifo el medicamento requerido por el animal, en un plazo de 48 horas, para salvar su vida. 

El anuncio, como suele suceder en estos casos, además de recibir múltiples aplausos también recibió críticas. Pero más allá de eso, la decisión del juzgado tolimense fue considerada por expertos en el tema como un avance significativo en la lucha por los derechos de los animales en Colombia. 

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Clifor es un schnauzer que padece epilepsia idiopática. A raíz de este diagnóstico su veterinario le recetó fenobarbital, un fármaco antiepiléptico muy usado para este tipo de enfermedades, con el fin de controlar los ataques y que el perro pudiera tener una vida digna. Al ser un medicamento de circulación restringida, el ministerio de Salud autorizó únicamente a la gobernación del Tolima para venderlo. Lina Sofía Lozano, la dueña de Clifor, logró conseguir fenobarbital en febrero de este año sin ningún contratiempo con la entidad, luego de presentar la respectiva fórmula médica.

El calvario comenzó el 1 de junio cuando Lozano se dirigió nuevamente a la gobernación para adquirir el fármaco, pero por la pandemia no había atención al público. Una semana después hizo el segundo intento sin tener éxito e incluso buscó en farmacias y otras ciudades pero fue imposible conseguirlo.

Cuando Lina Sofía vio que la vida de su amada mascota estaba en peligro, interpuso la tutela a través de la cual la jueza Molina le ordenó a la gobernación entregarle el medicamento en un plazo no mayor a dos días. Con la decisión, el pequeño Clifor podrá continuar con su tratamiento, el cual le ayuda a tener una vida digna, sin sufrimiento.

Además, el fallo también consideró a Clifor como miembro de la familia, pues para Lina Sofía él es como un hermano. “Indica que la familia de su representada por la voluntad libre y responsable esta´ conformada por tres personas y un animal; siendo esta la base fundamental de su vida”, apunta el fallo de la jueza.

Una lucha de larga data

Esta no es la primera vez que una persona lucha por los derechos de un animal y seguramente no será la última. En los últimos años son cada vez más los mecanismos judiciales que se imponen, no solo en el país sino en el mundo entero, en favor de los animales. Uno de ellos fue el de la orangutana Sandra en Argentina, que fue el primer animal en ser declarado sujeto de derechos en el mundo. Sandra pasó 24 de sus 33 años en cautiverio en un zoológico de Buenos Aires, pero gracias a un fallo inédito, una jueza ordenó su libertad pues lo consideró un ser sintiente y sujeto de derechos. Ahora la orangutana vive en el santuario de simios más grande de Estados Unidos.

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Al caso de Sandra se suma el del oso Chucho, en Colombia. Este año, el abogado animalista Luis Domingo Gómez, interpuso un habeas corpus para el oso andino con el que pretendía liberarlo del zoológico de Barranquilla, donde vive a altas temperaturas a las que no está habituado. Inicialmente todo iba bien. Una decisión de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, que firmó el magistrado Luis Armando Tolosa, le había otorgado el habeas corpus para Chucho, una decisión sin precedentes en el país. 

La felicidad, sin embargo, no duró mucho, pues la Sala Plena de la Corte Constitucional no le otorgó la libertad al oso y además negó su reconocimiento como sujeto de derechos. Esto, como respuesta a la tutela interpuesta por el zoológico de Barranquilla en contra del habeas corpus. El caso de Chucho quedó en veremos y le tocó quedarse en el zoológico.

En el caso de Clifor, por el contrario, hubo un avance importante en materia de los derechos de los animales y podría significar un punto de partida para lograr cambios significativos en este sentido en el país. 

“Lo aplaudo y lo agradezco. Este es un paso absolutamente importante en la lucha por los derechos de los animales. Ellos son seres sintientes y las personas tienen que entender eso. Si un animal no tiene acceso a un medicamento clave para sobrevivir, pues hay que hacer lo posible para conseguirlo y que pueda tener una vida digna”, afirmó Marcela Valencia, animalista colombiana. A su vez, Valencia celebró que el fallo de la jueza Molina reconociera a Clifor como un miembro más de la familia. 

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El abogado Gómez, quien se ha caracterizado por luchar a favor de los derechos de los animales como en el caso del oso Chucho, la protección de las abejas, la nulidad de la cuota de aletas de tiburón, entre otros, también aplaudió la decisión de la jueza. El abogado animalista considera la noticia como un gran avance pues protege la supervivencia de Clifor como ser sintiente. 

Aquí hay un progreso significativo en dos direcciones: en primer lugar porque le otorga el derecho a existir a un animal doméstico no racional y en ese sentido lo protege. Y, en segundo lugar, declara válida la relación afectiva entre Clifor y los humanos, nos permite ver por primera vez ver cómo se protege una familia multiespecie”, dijo Gómez.

Esta familia es aquella que no está integrada únicamente por individuos de la especie humana sino por otros de otra especie como la canina, en el caso de Clifor. “La jueza protege este núcleo familiar y reconoce que existe la necesidad de protegerlo. Clifor y su familia hacen una unidad afectiva y este lazo se está viendo vulnerado porque el perro no está siendo tratado con ese medicamento”, explica el abogado. 

El caso de Clifor en el Tolima sin duda es un avance y un paso importante en favor de la lucha de los derechos de los animales. Sin embargo, no se puede cantar victoria por el momento pues aún hay muchos escépticos frente al tema, quienes han impedido que se logre un cambio significativo en el país. El abogado Luis Domingo Gómez, por su parte, es optimista: “yo si tengo la confianza en que de alguna u otra manera, la Corte pueda replantear otra vision gracias al caso de Clifor. Guardamos la esperanza de que la Corte establezca unas reglas de entendimientos de la familia multiespecie que merece protección y, por supuesto, que establezca normas en el marco de los derechos de los animales", concluye.