La Orinoquia es una de las regiones del país que aún conserva gran parte de sus áreas naturales. A pesar de estar ocupada desde comienzos de la colonia, todavía tiene zonas con una alta integridad ecológica; es una región que como macrocuenca posee una oferta muy amplia de servicios ecosistémicos dado que dispone desde áreas nivales (fuentes hídricas) hasta zonas semiáridas.
Así la define Clarita Bustamante, editora del Gran Libro de la Orinoquia Colombiana, publicación que se lanzará este próximo jueves y cuyo contenido se centra en preguntas clave que la sociedad se plantea sobre este territorio como, por ejemplo, el origen geofísico de los paisajes, las características de los ecosistemas y las dinámicas socioambientales que han logrado consolidarse con el tiempo.
Gracias a su formato enciclopédico, la publicación del Instituto Humboldt y la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional, con el apoyo de Ecopetrol, permite tener de manera sintética la más completa información que abarca desde la  biodiversidad y los servicios ecosistémicos, hasta las dinámicas históricas y sociales que han construido los paisajes socioecológicos de una de las regiones mejor conservadas de la nación.
 
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“Las dinámicas hídricas en las sabanas inundables y la presencia de grandes lagunas y herbazales en la altillanura han permitido que estas dos regiones que componen parte de la gran Orinoquia hayan evolucionado, por ejemplo, en la actividad ganadera no sólo en términos ecológicos, sino sociales al consolidarse como una gran tradición de apropiación cultural”, dijo.

La diversidad de actividades sociales y económicas es clave en esta región del país. Felipe Villegas - Instituto Humboldt

De acuerdo con información contenida en el libro, el uso de la tierra en la Orinoquia ha sido muy cambiante, acompañado afortunadamente por dinámicas sociales que comprenden la importancia de la conservación, pero sobretodo por la presencia de una población local muy activa en la promoción de visiones relacionadas con el modelo de desarrollo que consideran más conveniente para sus territorios.
De hecho, es una de las regiones con mayor número de Reservas de la Sociedad Civil (RSC) y la mayor en área, lo cual es un indicador de la conciencia social frente al rol de la ciudadanía en la conservación, conectividad y funcionamiento socioambiental del territorio.
 
Y pese a que históricamente algunas regiones de la Orinoquia no han sufrido grandes transformaciones, actualmente este comportamiento se está modificando, lo cual pone en riesgo su característica sostenibilidad ambiental: uno de esos motores de transformación es el acaparamiento de tierras.

Grandes transformaciones

Bustamante señala que esta dinámica tiene dos orígenes: de una parte, la sobrevaloración de las tierras con fines económicos en donde se utilizan bovinos para acaparar territorios, lo cual no implica que haya ganadería. De otra parte, el tipo de agroindustria que no está basada en el aprovechamiento de la oferta ambiental del territorio, sino en la transformación total, tanto de las características físicas y químicas del suelo, como de los flujos hídricos, representada en la desecación de humedales en la sabana inundable y la altillanura. 

Si bien la actividad ganadera tradicional desarrollada en la Orinoquia ha coevolucionado con los diferentes paisajes de la región, en los últimos años se ha intensificado con prácticas como la introducción de pastos no nativos que tienen condiciones distintas y que terminan afectando la estructura funcional de las sabanas que coexisten con las especies de flora y fauna típicas de la región.

Datos relevantes

La Orinoquia en Colombia ocupa 34.720.832 hectáreas, cargadas de diversidad de vida, paisajes y culturas. Se destaca por sus inmensas montañas que son habitadas por indígenas y campesinos que aprovechan desde las frías cumbres hasta los bosques cálidos ubicados a menor altitud.
La biodiversidad en la Orinoquia es una de las mayores fortalezas. Foto: Felipe Villegas/Istituto Humboldt
También tiene extensas planicies que pasan de ser desiertos temporales a grandes humedales, trabajadas por llaneros; selvas achaparradas como las de Mataveén, de poblacioón indigena mayoritaria, grandes afloramientos rocosos como la Sierra de La Macarena, y zonas de colonización y ciudades en desarrollo y crecimiento acelerado como Villavicencio, Yopal y Puerto López.
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La cuenca del Orinoco ocupa casi la cuarta parte de América del Sur y está conformada por unos 750 ríos y miles de arroyos y quebradas. Cuenta con 156 ecosistemas no intervenidos.

Se estima que a lo largo de la cuenca del río Orinoco hay una población de 10 millones de personas que vive y realiza actividades productivas, que aporta a las economías de Colombia y Venezuela.