La desertificación es un proceso de degradación de la tierra derivado de acciones humanas como la deforestación o la sobreexplotación, y de factores climáticos como la sequía. Un suelo fértil o tierra sana es la base para la existencia de la vida en el planeta, la supervivencia del ser humano y el desarrollo industrial.

Desde 1998, Colombia hace parte de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), reglamentada por la Ley 461. La convención apoya la gestión sostenible de la tierra. Su mandato es tener un futuro sin degradación, con el fin de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 sobre la vida de ecosistemas terrestres.

En junio de 2020, la UNCCD reconoció a la empresa Compostpack en la categoría de Defensores, por su aporte contra la desertificación. Compostpack nació en 2016 con el objetivo de cambiar los hábitos de consumo y la industria del plástico para construir un planeta más limpio. Esta desarrolla y comercializa bioplásticos 100 por ciento compostables. Sus bioplásticos se fabrican con fuentes renovables como el maíz y otras plantas ricas en carbohidratos, con las que obtienen las resinas CPK, materia prima para fabricar bolsas para el depósito de residuos orgánicos en el hogar, restaurantes, hoteles o industrias de gran superficie.

Sus bioplásticos se pueden compostar en casa o pueden ser regresados a la empresa; la cual los transforma en abono de alta calidad que enmienda y nutre los suelos.

“Somos pioneros y especialistas en el desarrollo y comercialización de bioplásticos. Nuestros materiales cuentan con certificación según el estándar europeo EN 13432, el cual establece una compostabilidad en un periodo inferior a seis meses y la no-toxicidad del producto”, afirma Freddy Carrión Rivas, jefe de ventas de la organización.

El Departamento de Investigación y Desarrollo de Compostpack crea productos para todos los consumidores, desde los dueños de mascotas, que utilizan las poopy bags para recoger sus desechos, hasta la industria plástica, a quienes vende su resina CPK, asesora en la fabricación de productos compostables y certifica su trabajo.

“Somos un modelo de economía circular, a lo largo del ciclo evitamos el almacenamiento de basura en rellenos sanitarios, suelos y ríos. Queremos replicar nuestro negocio dondequiera que haya consumo de plástico”, afirma Carrión Rivas.