“Desde Gran Colombia Gold tenemos la responsabilidad de dar a conocer esa minería bien hecha que trabaja de la mano de las comunidades donde opera; trabajamos diariamente con proyectos sostenibles que involucran: educación, infraestructura, salud, formalización minera, inclusión y biodiversidad, retos diarios en donde la clave es la identificación de necesidades de la población y conducción a su desarrollo”, dice José Ignacio Noguera Gómez, presidente de Gran Colombia Gold Segovia, sucursal Colombia.

El medioambiente es la casa, por eso va primero

La gestión ambiental es uno de los principales compromisos que deben asumir las empresas mineras. Esta debe ser transversal en términos de protección, reparación y compensación. Una de las principales preocupaciones nacionales alrededor de la minería informal está en la contaminación por el uso del mercurio. En 2013, Colombia se unió al Convenio de Minamata, el cual hace un llamado a eliminar el uso de este material para proteger la salud humana y el medioambiente de las emisiones y liberaciones antropogénicas de mercurio y de compuestos de mercurio, que son altamente perjudiciales por su capacidad de bioacumulación en los organismos.

La legislación colombiana prohíbe el mercurio en la minería desde el 15 julio de 2018. Sin embargo, la minería informal y algunos mineros artesanales continuaron con el uso del mercurio para separar la amalgama de oro de otros metales y elementos que se adhieren a él en la mina.

Gran Colombia Gold, con su minería tecnificada, no utiliza mercurio. No obstante, se unió al compromiso nacional e internacional para eliminar este metal del medioambiente con dos iniciativas: Encadenamiento Productivo de la Pequeña Minería y Erradicación del Mercurio. Son casi 2.500 mineros formalizados con Gran Colombia Gold, distribuidos en 48 minas, quienes procesan el mineral en la planta de beneficio llamada María Dama y así evitan el uso del mercurio. 

El título minero de Gran Colombia Gold comprende 2.875 hectáreas. Dentro de este territorio se encuentran 100 plantas de beneficio ilegales, de las cuales el 99 por ciento utiliza mercurio, en un porcentaje de 3 a 7 gramos de mercurio por gramo de oro. La formalización y recepción del material de los mineros artesanales e informales que ha realizado la compañía evitó que se liberaran al ambiente 137.000 toneladas de mercurio entre 2013 y 2019. Esto, además, ha contribuido a crear una cultura de la legalidad.

Otro elemento importante es el uso del agua. El territorio del título minero está en jurisdicción de Segovia y Remedios, pero entre las minas hay barrios, veredas y asentamientos de población. La mayoría de estas sin servicios de acueducto ni alcantarillado y, por ende, sin acceso a agua potable. La construcción del sistema de aguas de la empresa se ha expandido hacia las poblaciones aledañas. “Nuestra planta de tratamiento de agua tiene la capacidad de procesar 20.000 metros cúbicos de agua en promedio mensual. Esta no solo se usa para las actividades del campamento y nuestra acción minera; también presta el servicio gratuito de agua potable a 1.957 personas de la comunidad, además del batallón del Ejército, el colegio La Salada e incluso el hospital –que tiene una red alterna de acueducto conectada al sistema de Gran Colombia Gold– que se encuentran en la zona”, asegura Erwin Wolff, gerente ambiental de la compañía.

En cuanto al tratamiento del agua, asociada a la actividad minera, y los relaves, Gran Colombia Gold cuenta con una tecnología de vanguardia que permite la limpieza de los líquidos sucios, para que el agua tratada pueda ser reintegrada al proceso industrial y se disminuyan casi en su totalidad los vertimientos –los pocos litros de agua de los vertimientos autorizados cumplen con los estándares que la ley establece–.

Los relaves, que es como se le llama a la mezcla de materiales sólidos y líquidos que resultan luego de la extracción completa del oro, también cuentan con una gestión detallada que evita la contaminación. El relave bulk, que es la pulpa –como se le conoce a la mezcla de sólido y líquido– que resulta del proceso de limpieza del oro, genera agua inerte que se reintegra a la cadena productiva de la mina María Dama. Por medio de la filtroprensa y los geotubos se separan los sólidos de los líquidos: lo líquido se reutiliza o se le da una disposición final en los sitios autorizados por la autoridad ambiental, y lo sólido pasa al depósito El Chocho, un área donde se sedimentan las arenas inertes.

Este complejo sistema con el que cuenta la empresa hace que el agua tenga las condiciones para ser reutilizada en el proceso industrial y que el depósito de arenas no tenga líquido, lo que por ende crea menos presión en el suelo y contribuye a proteger la flora y la fauna cercanas.

Depósito de relaves, que se convertirá en zona recreativa, deportiva y ecológica para la población del Nordeste antioqueño.

Los depósitos de relaves El Chocho se articulan a la línea de infraestructura para el desarrollo de la compañía, la cual se encargará de transformarlo en el Plan Maestro Gimnasio La Salada, un gran complejo recreativo y ecológico para la población de Segovia. Este se comenzará a desarrollar por etapas, que se entregarán progresivamente, y será completamente finalizado en 15 años, quedando como legado para la comunidad cuando la compañía clausure este espacio en la región.

“Uno de los asuntos más importantes en lo ambiental es la reforestación, pero esta no debe ser espontánea, sino planeada. El objetivo de las compensaciones es la conectividad biológica de los corredores boscosos y el fortalecimiento de las cuencas hídricas. Al generar corredores de bosque interconectados, la fauna y la flora tienen más espacio para adaptarse y vivir; el bosque se entrecruza y potencia el ecosistema. En nuestras reforestaciones vemos, por ejemplo, que las aves son las que distribuyen las semillas de acacias en Segovia, esto es muestra de la calidad y conectividad del bosque que reforestamos”, asegura Wolff.

La compañía presta el servicio gratuito de agua potable y acueducto a 1.957 personas de la comunidad, además del batallón del Ejército, el colegio La Salada y el hospital.

Actualmente, la compensación arbórea de las obras de infraestructura o que requieran deforestación en las ciudades es de tres árboles sembrados por uno tumbado. La compensación de Gran Colombia Gold en su área de influencia es de cinco árboles compensados por cada árbol tumbado. De 2013 a 2020, la empresa ha talado 2.500 árboles y sembrado 11.929, lo que equivale a 16 hectáreas de bosque, superando el estándar en un 104 por ciento. Para 2021, la compañía proyecta que la compensación aumente a ocho árboles sembrados por cada árbol talado.

Si la empresa crece, la comunidad se beneficia

Gran Colombia Gold trabaja de la mano con las comunidades, alcaldías locales y grupos de interés, como: instituciones educativas, de salud, agropecuarias, religiosas y culturales; es por esto que sus programas van alineados con las necesidades de la región por medio de iniciativas como Biodiversidad y Agua para el Futuro, Mujeres Líderes y Emprendedoras, Educación para el Desarrollo, Salud, Bienestar, Cultura, Infraestructura y Formalización Minera; todas ellas encaminadas a crear un entorno adecuado, donde todos los actores involucrados se benefician de la actividad minera legal.

El hoy piensa en el mañana

Gran Colombia Gold llegó a Segovia y Remedios para ser agente de cambio mediante la articulación de las comunidades, los Gobiernos locales y nacional, y las instituciones del territorio. Para ello, la estrategia principal ha sido la educación para el desarrollo: escolarizar a niñas, niños y jóvenes que por motivo del conflicto armado estaban desescolarizados. A la fecha, más de 4.000 niños se forman en I. E. Gimnasio La Salada –que adquirió recientemente su licencia para educar hasta el grado once–. Estas nuevas generaciones se capacitan en bilingüismo y contarán con formación técnica avalada por el Sena, lo cual abrirá sus horizontes profesionales y laborales.

Entre 2013 a 2020, la empresa ha talado 2.500 árboles y sembrado 11.929, lo que equivale a 16 hectáreas de bosque, superando el estándar en un 104 por ciento.

Además, la compañía trabaja en fortalecer las capacidades de emprendimiento por medio de la creación de huertas comunitarias con mujeres cabeza de familia. Con todas sus iniciativas más el mejoramiento en infraestructura, servicios públicos y recuperación forestal que ha hecho para la región–, su legado se concentrará en el gran proyecto Curuná, que construirá el vivero más grande del Nordeste antioqueño, en el que se sembrarán 500 hectáreas de cacao para convertir a Segovia y Remedios en un distrito cacaotero.

Hoy, se han cosechado 200 hectáreas con cacao. En 2024, la población que forma parte del proyecto –que a la fecha son 120 familias– comenzará a comercializarlo. Así, además de promover la vocación minera que ya tiene la región, se fortalecerá la vocación agrícola con el distrito cacaotero que propone proyectar el desarrollo económico, social y ambiental del territorio.

“En Gran Colombia Gold creamos estrategias que promueven la legalidad y la minería bien hecha como una actividad alcanzable y viable para las comunidades. Queremos ser un buen vecino, generador de confianza, y dar a conocer la minería como un sector que impacta positivamente al país, con creación de empleo, pago de impuestos, regalías, inversión social y acciones que generan desarrollo económico en la región”, concluye Lombardo Paredes Arenas, CEO de Gran Colombia Gold Corp.