Aunque es catalogado como un recurso vital para la supervivencia humana y la salud de los ecosistemas, además de un insumo esencial para la producción de alimentos, la generación de energía y otras actividades económicas, el agua escasea con mayor fuerza en el globo terráqueo debido a las actividades impulsadas por el ser humano.

En los últimos años, varios países han dado certeras muestras de la crisis por el agua planetaria. En 2017, La Paz y El Alto en Bolivia sufrieron la peor sequía de su historia, mientras que Lima en Perú enfrenta retos de escasez de agua al recibir apenas 9 milímetros de lluvia al año, por mencionar algunos ejemplos adicionales a la sequía de Sao Paulo que tocó su punto más álgido en 2016.

Según un reporte de riesgos globales realizado por el Foro Económico Mundial, desde hace 13 años el planeta registra una tendencia incremental en el grado de riesgo de los factores ambientales interconectados con el cambio climático y el agua.

Colombia no es la excepción en el panorama de los riesgos hídricos. En abril de 2019, Santa Marta vivió un fuerte desabastecimiento originado por una sequía pronunciada que afectó los ríos Manzanares y Bonda, fuentes hídricas que abastecen al acueducto de la ciudad. 

“Si bien Colombia es un país catalogado como rico en biodiversidad y conocido por tener una gran cantidad de fuentes hídricas, la crisis en Santa Marta ratifica que el agua es un recurso finito cada vez más escaso debido a varios fenómenos como el cambio climático, la transformación del uso del suelo, el aumento en la demanda y la contaminación de los ríos y acuíferos”, aseguró Claudia Vásquez Marazzani, directora de The Nature Conservancy (TNC) en Colombia y Ecuador.

Otras ciudades como Ibagué, Villavicencio, Buenaventura y Neiva ya padecen por cambios en la disponibilidad del agua, situación que podría extenderse a más zonas del país en el mediano plazo. “De acuerdo con el Ideam, las precipitaciones disminuirán 30 por ciento para 2050. Las regiones Andina y Caribe, donde habita 70 por ciento de la población colombiana, serían las más afectadas”, apuntó Vásquez.

Acción inmediata

Para TNC, si la población no actúa y los principales actores no invierten en la preservación de las cuencas de donde proviene el agua que consumimos, el costo de acceso podría incrementarse exponencialmente, exacerbando así los conflictos entre los distintos grupos de usuarios. Esto conduciría a que el recurso esté cada vez más cerca de desaparecer.

Por ello, en 2011 se creó la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, conformada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Fundación FEMSA, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) e International Climate Initiative (IKI), y TNC con el objetivo de unir esfuerzos fortaleciendo el modelo de Fondos de Agua para contribuir a la seguridad hídrica de América Latina. 

La Alianza ejemplifica el trabajo colaborativo necesario para resolver estos grandes retos y ha replicado ese modelo al crear organizaciones que construyen a nivel local una visión de largo plazo entre actores del sector público, privado y de la sociedad civil, además de consolidar soluciones y proyectos innovadores que fortalezcan la gobernanza del agua por medio de estudios basados en la ciencia: los Fondos de Agua. 

“Actualmente contamos con 25 Fondos de Agua, de los cuales siete están en Colombia. Esto convierte a Colombia en el país con mayor número de Fondos de Agua. Esta característica particular ha favorecido la reciente creación del Capítulo Colombia dentro de la Red de Fondos de Agua de América Latina, lo que les permite sumar esfuerzos y fortalecerse conjuntamente para contribuir a un futuro con agua para las comunidades de Colombia en donde trabajan” comentó Hugo Contreras, Director de Seguridad Hídrica de la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua. 

Además, para lograr un mayor alcance e impacto en la seguridad hídrica del país, se creó también la Coalición Agua para Colombia, una suma de esfuerzos liderada por los Ministerios de Ambiente y Vivienda, Andesco y TNC, que también es apoyada por la Alianza Latinoamericana de Fondos de Agua, entre otras entidades, para fortalecer temáticas adicionales relacionadas con la seguridad hídrica y gobernanza del recurso.

A medida que crecen las ciudades y las poblaciones, y el cambio climático añade una presión excesiva sobre los sistemas de agua dulce vulnerables, mantener la salud de las tierras en torno a las fuentes de agua cada será más vital para el futuro de la seguridad hídrica. Al invertir en la naturaleza, también invertimos en nuestro futuro.

Les invitamos a escuchar este PODCAST con motivo del Día Mundial del Agua 2020: www.fondosdeagua.org