Una de las principales preocupaciones internacionales es cómo construir un planeta sostenible, en el que los seres humanos coexistan con las otras formas de vida y con los ecosistemas. Según la ONU, en 2050 el mundo tendrá 9.600 millones de habitantes. Para entonces se requerirían casi tres planetas Tierra que proporcionen los recursos necesarios para mantener el estilo de vida que tiene hoy la humanidad.

Bajo esta preocupación, algunas investigaciones han demostrado que la sostenibilidad está permeando, cada vez más, la vida cotidiana de las personas y las empresas. Por ejemplo, un estudio realizado por Smurfit Kappa –compañía líder en la elaboración de soluciones de empaque innovadoras y sostenibles a base de papel– en alianza con Financial Times reveló que en los últimos seis meses más de la mitad de los consumidores compraron un producto específicamente porque tenía empaque biodegradable y que el 83 por ciento de los negocios consideraron lo sostenible como oportunidad de crecimiento.

“Las empresas son cada vez más conscientes del rol y la responsabilidad que tienen con su entorno. Y no podría ser distinto, pues se han dado cuenta de que integrar la sostenibilidad al ADN organizacional es el mejor camino para fortalecer la relación marca-cliente y para lograr estabilidad en el mediano y largo plazo”, asegura Álvaro José Henao, presidente de Smurfit Kappa Colombia, Ecuador, Centroamérica y el Caribe.

Smurfit Kappa es el mayor reciclador de papel y cartón en Colombia.

La sostenibilidad es el enfoque estratégico de Smurfit Kappa desde hace décadas. Sus políticas son transversales y han impactado positivamente a través del manejo responsable de plantaciones forestales, y el reciclaje de papel y cartón como insumos para la producción de papel y empaques; asimismo, con la adopción de energías renovables, la optimización en el uso del agua, el impulso de programas sociales, la reducción de residuos y la protección de la biodiversidad.

Para Henao, “Con prácticas responsables generamos beneficios para el planeta, las personas y la economía. Pero aún debemos seguir apostando por la innovación, para adaptarnos a las nuevas realidades; la anticipación, para prever las necesidades del mercado; y la competitividad, para entregar productos y servicios de alta calidad que respondan a las expectativas del cliente”.

Ahora, las organizaciones deben ser capaces de afrontar en paralelo dos retos: la gestión del hoy tomando decisiones que impactan a corto plazo y la gestión del cambio para anticiparse al futuro de una manera más sostenible.