La sostenibilidad es un tema relativamente reciente, tanto en el entorno empresarial como en el político. Hacia el año 2000, la ONU dio un paso y estableció la sostenibilidad ambiental entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Sin embargo, la necesidad de generar procedimientos sostenibles se hizo manifiesta mucho antes, desde el momento en que acontece la Primera Revolución Industrial.

Los avances tecnológicos optimizaron los procesos productivos, al punto de convertir los oficios tradicionales en industrias complejas. Lo que en su momento parecía el desarrollo de los países más prósperos, también trajo consigo el consumo desmedido de recursos, extensas jornadas laborales, enfermedades a causa de malas prácticas empresariales, contaminación y desigualdad.

Con el paso de los años, estas condiciones aumentaron exponencialmente y los gobiernos se vieron en la necesidad de incluir la sostenibilidad en sus agendas. La ONU, como se mencionó anteriormente, estableció en el año 2000 los ocho ODM, centrándose en temas como pobreza, hambre, educación, desigualdad y sostenibilidad ambiental. En el año 2015, los ODM fueron complementados con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los cuales se componen de 169 metas por cumplir para el 2030 y que buscan hacer del mundo un lugar seguro para nuestras futuras generaciones.

Gracias a estos progresos, hemos entendido que para ser sostenibles no es suficiente el liderazgo de los gobiernos. Sectores como el académico y empresarial tienen también un fuerte impacto y un rol decisivo en este sentido; sus contribuciones permitirán el buen cumplimiento de dichos objetivos. Sin duda, el tiempo nos ha hecho comprender que esta es una problemática de todos.

Es por esta razón que se creó el Pacto Global de las Naciones Unidas entre el sector privado, el sector público y la sociedad civil, como un marco de acción que facilita la legitimación social de los negocios y mercados. Con el pacto se promueven prácticas empresariales basadas en principios universales, con el ideal de tener un mercado más estable e incluyente, permitiendo el desarrollo de las sociedades. A nivel mundial, hay 130 países adheridos, con casi 13.000 instituciones, de las cuales 500 son colombianas.

Está claro que hoy la sostenibilidad debe ser concebida como estrategia de negocio, ya que las personas, el entorno y el medio ambiente son quienes soportan las actividades que realiza una organización. Por lo tanto, transformarse en una compañía sostenible es una forma de invertir en el futuro de las siguientes generaciones y un medio de permanencia en el mercado por más tiempo y con una mayor rentabilidad.

Como todo proceso dentro de una organización, la sostenibilidad debe ser llevada al plano de la gestión, mediante objetivos que vayan de la mano con la misión y visión de la empresa y que puedan ser integrados al plan estratégico de la misma. De igual manera, las metas y acciones tienen que vincularse con los aspectos sociales, económicos y medioambientales que aquejan el contexto nacional e internacional.

¿Qué medidas debe aplicar una empresa para ser sostenible?

En primer lugar, debe existir un esfuerzo por integrar a la población más cercana, aquella que a diario tiene relación directa con las actividades de la organización. Esto significa que las acciones implementadas deben estar sustentadas en la realidad local y en el caso de que algo esté afectando a dicha comunidad, hay que modificarlo.

En este punto juegan un papel fundamental el buen uso de los recursos naturales y la disminución de la contaminación, así como la responsabilidad social, que va desde las buenas prácticas laborales hasta la contribución a proyectos sociales en pro de la erradicación de la pobreza y el acceso a la educación. Una empresa comprometida con el desarrollo de la población crea un patrón diferenciador que con el tiempo repercutirá en su competitividad.

En segundo lugar, la figura de liderazgo debe estar presente y comprometida con todas las actividades: líderes que sean inspiradores y conscientes, líderes que motiven a todos a cumplir con los objetivos de sostenibilidad propuestos y que conduzcan, con ejemplo, a las buenas acciones.

Finalmente, nos encontramos el producto o servicio que se ofrece al mercado y que debe constituirse en la mayor muestra de sostenibilidad y compromiso con la sociedad, respondiendo a las necesidades que la población plantee, así como a las exigencias del cambio climático.

Ser sostenibles desde la gestión empresarial significa que las futuras generaciones podrán habitar un mejor mundo y que las organizaciones ahorrarán en sus costos, mejorarán su clima laboral y productividad, atraerán talento humano con mejores aptitudes y, a largo plazo, serán capaces de responder mejor a los riesgos y retos que enfrenta la industria y el mundo en general. Una empresa sostenible es una empresa que genera valor agregado y contribuye al cambio en la mentalidad de todos.

Desde el CESA estamos conscientes de nuestro rol. Somos una Institución de Educación Superior comprometida con la sostenibilidad, a través de la formación de los futuros líderes de nuestro país. Nos enfocamos en impartirles una formación íntegra, en el que el presente tema es un aspecto fundamental. Una vez estos líderes se encuentran en el sector real, también los apoyamos y acompañamos en el desarrollo de sus negocios de manera sostenible. Sabemos que esta es una tarea de todos, que requiere tiempo, compromiso y mejoramiento continuo. Por esta razón, participamos como organizadores de la pasada Cumbre de Sostenibilidad junto a la revista Semana Sostenible, espacio que esperamos se mantenga año a año y se consolide como una comunidad activa, que nos acerque cada vez más a los objetivos que tenemos como país en materia de sostenibilidad.

Una empresa sostenible es una empresa que genera valor agregado y contribuye al cambio en la mentalidad de todos.