Desde septiembre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas expuso una resolución que modificaría la forma en que son entendidos los procesos industriales responsables con el medioambiente: “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. El plan de acción pretende atender los más urgentes desafíos mundiales en un plazo de 12 años. El pilar más importante de la resolución es equilibrar las tres dimensiones que rigen el desarrollo de cualquier país: ambiente, economía y sociedad.

La base de esta convergencia es ampliar el espectro que los ciudadanos entendemos por “cuidado del medioambiente”, y por esa razón se hace el llamado a las diferentes industrias: articular las dimensiones es la clave para que, mediante la actividad productiva e iniciativas de economía circular, se alcancen metas como la erradicación de la pobreza extrema. Esto se logra con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que buscan movilizar esfuerzos para garantizar el progreso conjunto de la sociedad y la economía sostenible.

En esta línea, la empresa Mexichem marca su enfoque de trabajo: es líder en la industria química y petroquímica, se dedica a la producción y comercialización de una gama amplia de materias primas, productos terminados, derivados industriales, y atiende eficientemente diferentes sectores de la economía mundial, entre ellos la construcción, el suministro y saneamiento de agua, la generación de energía, el transporte, las comunicaciones y el cuidado de la salud.

Mexichem está integrado verticalmente en cadenas productivas en sus negocios de Fluor, Fluent y Vinyl. En esta última, a través de sus operaciones en Alemania, participa en el compromiso voluntario por el desarrollo sostenible más importante de la industria: VinylPlus. Esta iniciativa trabaja en avanzar en diversos frentes claves para el desarrollo sostenible, entre los que está el reciclaje del PVC. La industria europea asumió la responsabilidad social y ha trabajado con persistencia desde finales de los años noventa para garantizar que el desarrollo sostenible se tome en serio, esto es: que se conozca y comprenda que los procesos que movilizan un ejercicio íntegro entre la economía, la sociedad y el entorno

son un compromiso que va más allá de las necesidades propias, que se amplía a nivel mundial y como industria.

El PVC está hecho a partir de la sal y de petróleo o gas natural. Es uno de los plásticos más utilizados en el mundo. Desde 1950 empezó a crecer su volumen drásticamente. Se encontraron nuevos usos gracias a su versatilidad; y también se hallaron métodos de fabricación más refinados que tuvieron como propósito mejorar la durabilidad, lo que abrió la puerta a los oficios de la construcción.

Los productos de PVC se convirtieron en herramientas para la industria: la resistencia del plástico a la luz, los productos químicos y la corrosión ubicaron a este material como opción para las aplicaciones a largo plazo. La mejora de la resistencia de los materiales a temperaturas extremas permitió que este transportara agua a miles de lugares.

El PVC reciclado es un producto que se descarta o que está semiacabado y se desvía de los desechos para usarse dentro de un nuevo proceso o producto. Se puede reciclar repetidamente hasta ocho veces dependiendo de la aplicación, ya que el proceso no reduce de manera apreciable la longitud de la cadena de las moléculas. El objetivo es minimizar al tiempo el desperdicio de recursos naturales y el uso de energía.

Hoy, el PVC es el tercer plástico de mayor venta en el mundo. Se le considera el material preferido en términos de calidad y seguridad ambiental; su bajo costo, excelente durabilidad y procesabilidad lo convierten en el componente clave para docenas de industrias. Vinyl Plus permite a la industria europea del PVC ser un contribuidor fundamental para la promoción global de un modelo sostenible. Si bien existe la creencia que los plásticos son amenazas ambientales, la realidad es que por el contrario plantean soluciones adecuadas y sostenibles por medio de un uso más racional de la energía y los recursos naturales, en especial del agua. La realidad del plástico es que no los disponemos adecuadamente y cualquier material por noble que sea, debe disponerse y utilizarse de forma racional o de otra forma puede generar problemas ambientales.

DESAFÍOS SOCIOECONÓMICOS:

El compromiso voluntario de la cadena de valor de PVC es trabajar de forma unida hacia una sociedad sostenible, lo que lograría a largo plazo un impacto importante en el aporte de las industrias a las necesidades inmediatas, las condiciones socioeconómicas y el flujo responsable de recursos y cuidado ambiental. Vinyl Plus es considerado un modelo a seguir, ya que su contribución positiva a la industria se enmarca en la unión, con objetivos mesurables y resultados concretos.

Los plásticos se enfrentan a momentos cambiantes, a nuevos desafíos. A través del PVC se puede hacer frente a las necesidades de la sociedad, porque se asegura que su cadena de

funcionamiento contribuya de manera activa al progreso y al bienestar. La presencia de Mexichem en Colombia consolida la industria, que se fortalece con la experiencia y vocación exportadora de importantes compañías colombianas líderes en la producción del PVC y derivados del cloro y la soda. Esto atiende una cadena que genera localmente más de 40.000 empleos, y se constituye así en un motor de innovación y desarrollo para potenciar el progreso industrial y sostenible del país.