Colombia tiene importantes ventajas en el sector agropecuario. Su potencial la ubica entre los países que son despensa agrícola. Según MinAgricultura, existen 40 millones de hectáreas para la producción de alimentos, y solo 7,6 millones de ellas están cultivadas. Esto representa una oportunidad de crecimiento exponencial, pero a su vez supone retos.

De acuerdo con el Instituto Internacional de Nutrición de Plantas (IPNI, por sus siglas en inglés), los cultivos colombianos tienen deficiencias de nutrientes. De allí que la calidad de los fertilizantes que usa la industria sean la clave para la calidad de los alimentos que se cosechan.

Yara es una compañía internacional con presencia en Colombia desde hace 36 años, dedicada a la fabricación de fertilizantes minerales y soluciones para la nutrición de cultivos. Los productos fabricados por Yara son ciento por ciento colombianos; se producen en su planta principal ubicada en Cartagena y cubren parte de la demanda doméstica de fertilizantes –que se estima en 1,6 millones de toneladas–. Además, exporta este producto con sello nacional a 16 países del mundo.

Actualmente, la operación de Yara Colombia genera 1.260 empleos directos e indirectos. De estos, más de la mitad se concentran en la planta de Cartagena.

Los fertilizantes suelen confundirse con los agroquímicos, pero son lo opuesto: mientras los agroquímicos son medicamentos para las plantas, los fertilizantes minerales son el alimento, que ayuda a mejorar la calidad de la cosecha y no modifica el ADN de la comida.

“Nuestros fertilizantes se fabrican con fuentes de nitrógeno más eficientes y menor huella de carbono que otros productos, como la urea. Las soluciones basadas en nitratos ofrecen mayor rentabilidad para los agricultores y también mejoran su responsabilidad ambiental; de esta forma, transferimos conocimiento y creamos valor compartido para ellos y la sociedad, garantizando la seguridad alimentaria de todo el país”, dice Marcelo Altieri, vicepresidente sénior para Latinoamérica.

En su compromiso con la sostenibilidad, Yara adelanta una inversión de 12 millones de dólares en su planta de Mamonal, Cartagena, para reducir en un 90 por ciento las emisiones de N2O (un importante gas de efecto invernadero) en 2022. De esta manera, busca contribuir a su meta global de convertirse en una compañía carbono neutral, líder en nutrición de cultivos.

“El Gobierno colombiano se adhirió al Acuerdo de París y dentro de los compromisos adquiridos está reducir el 20 por ciento de sus emisiones de gases de efecto invernadero con miras al 2030. Yara aportará a este compromiso nacional con una reducción de mínimo 450.000 toneladas de CO2 equivalente al año, lo que representa la huella de carbono generada por la energía eléctrica de 16 millones de viviendas en un mes”, asegura Ángela Ramírez, gerente HSEQ para Latinoamérica.