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AFP

La decisión, tomada por la Corte Administrativa Federal en Leipzig, permite a las autoridades locales prohibir el diésel viejo y sucio en los centros urbanos, generando incertidumbre entre millones de conductores.

La Corte no impone por sí misma esas prohibiciones, pero deja a las autoridades municipales la potestad de hacerlo. La justicia aboga no obstante por actuar de forma "proporcional" y gradual, empezando por los vehículos más antiguos. La decisión se aplica directamente a las ciudades de Stuttgart y Dusseldorf, que podrán aplicarla, pero también podría extenderse a otras ciudades que superan los umbrales autorizados de contaminación del aire.

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El dictamen prevé plazos de aplicación, excepciones para ciertas profesiones, y una implementación progresiva de las medidas. Así, por ejemplo, en Stuttgart no podrán entrar en vigor antes de septiembre de 2019 para los automóviles diésel de norma Euro 5, comercializados hasta 2015.

Esta medida supone una victoria para la Asociación de protección del Medio ambiente (DUH), que interpuso la demanda contra las ciudades de Stuttgart y Dusseldorf para obligarlas a endurecer su combate contra la contaminación que generan las partículas finas emitidas por los viejos motores diésel. "Es un gran día para el aire puro", reaccionó en Leipzig Jürgen Resch, jefe de la DUH.

Los autos diésel más antiguos son en efecto considerados como mayoritariamente responsables de la contaminación por óxidos de nitrógeno, que provocan enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

Merkel minimiza 

"La vía al fin está libre para proteger la salud de la gente" se alegró también Niklas Schinerl, portavoz de Greenpeace. "Cada ciudad puede ahora defender el derecho de sus ciudadanos al aire puro".

La canciller Angela Merkel intentó minimizar el alcance de la sentencia, y recordó que no se aplica "a todo el territorio ni a todos los automovilistas". Por su lado la ministra de Medio Ambiente afirmó que la prohibición de viejos diésel en las ciudades es "evitable". 

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"Mi objetivo es evitar que tales prohibiciones entren en vigor", declaró la socialdemócrata Barbara Hendricks, reflejando la hostilidad de las autoridades alemanas a prohibir viejos vehículos diesel en los centros urbanos. Pero los propietarios de los diésel más antiguos, es decir, que no corresponden a la norma Euro 6, "ya no pueden estar seguros de poder circular en todo momento en las ciudades, 365 días por año", indicó el gabinete de asesoría EY. Según sus cálculos, más de 10 millones de vehículos que circulan en Alemania podrían verse afectados.

Unas 70 ciudades alemanas presentaban en 2017 índices de dióxido de nitrógeno superiores al umbral anual promedio de 40 microgramos/m3 edictado por la UE, según la Oficina federal del medio ambiente. "Con la decisión de hoy crece la presión sobre la industria automotriz para que los vehículos diésel sean más limpios" opinó Markus Lewe, presidente de la Federación de municipios alemanes (Stadtetag). "Las ciudades no quieren prohibiciones de circulación", agregó, y exhortó a los constructores automotores a implicarse más en este tema.

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Los constructores como Volkswagen (VW), Daimler y BMW han implementado nuevos programas en millones de vehículos diésel para reducir las emisiones contaminantes, tras el escándalo de los motores de VW, y propuesto primas a la compra de vehículos más limpios.

En este contexto, crece la presión sobre el gobierno alemán, criticado por su proximidad con el lobby de la industria del automóvil. "Instamos al Estado federal a abandonar sus reservas y a instaurar rápidamente mayores incentivos para los coches más limpios", explica Lewe.