El caracol gigante africano (Achatina fulica), un molusco nativo de Kenia y Tanzania y que actualmente está distribuido en más de 60 países de Asia, Oceanía, América y Europa, sigue causando estragos en el territorio nacional con la llegada de la temporada de lluvias.

Departamentos como Magdalena y Bolívar denunciaron un incremento alarmante en la población de este animal, catalogado como una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas en todo el planeta y una plaga omnívora difícil de erradicar que causa daños en cultivos y huertas domésticas. Las zonas rurales de Santa Marta y Cartagena son por ahora las más afectadas. 

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Antioquia no se ha salvado de los estragos de este caracol, que también puede actuar como vector de parásitos de importancia médica y afectar la salud de los seres humanos. En los 10 municipios que conforman el Valle de Aburrá, las autoridades han recolectado más de 53 kilogramos de estos moluscos durante las semanas de la pandemia del coronavirus.

El caracol africano está catalogado como una de las 100 especies invasoras más dañidas en el planeta. Foto: Área Metropolitana.

Ante esto, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá promueve jornadas de sensibilización con la comunidad para controlar la población de los caracoles africano y de jardín, ambos considerados como especies invasoras. También avanza en la formalización de un convenio de asociación con el Zoológico Santa Fe, en Medellín.

Este convenio busca mantener las acciones para la prevención, control y manejo del caracol africano y el caracol de jardín, enmarcadas en actividades de sensibilización, trabajo interinstitucional, colectas individuales o en jornadas comunitarias para la disposición final de ambas especies”, dijo Juan David Palacio, director del Área Metropolitana.

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Alejandra Rodríguez, coordinadora del equipo de caracoles invasores de la entidad, informó que dicho convenio fortalecerá los esfuerzos para un adecuado manejo de los caracoles por parte de las instituciones locales y la comunidad. “El proyecto considera acciones desde la sensibilización, articulación con cada una de las 10 alcaldías del territorio, recolección y disposición final de especies”.

Más de 1.000 caracoles han sido recolectadas en el Valle de Aburrá. Foto: Área Metropolitana.

Entre 2018 y 2019, en 116 barrios del Valle de Aburrá se llevaron a cabo 750 actividades de prevención, trabajo que arrojó la recuperación de una tonelada de especies de caracoles invasores, entre africanos y de jardín.

“Estos caracoles fueron trasladados al centro de atención de fauna silvestre en el municipio de Barbosa, donde realizamos la disposición final. Este año, en el contexto de la pandemia, la colecta de estas especies invasoras ya supera los 1.000 ejemplares”, afirmó Palacio.

La unidad de Gestión del Riesgo del Área Metropolitana ha capacitado a grupos poblacionales de Medellín, La Estrella, Bello, Copacabana y Girardota sobre el cuidado que deben tener a la hora de enfrentarse con estas especies. Estas jornadas de capacitación se extenderán a los municipios de Envigado, Sabaneta, Itagüí, Caldas y Barbosa.

Las autoridades sensibilizan a la comunidad para disminuir la cantidad del caracol africano. Foto: Área Metropolitana. 

Según el Área Metropolitana, el caracol gigante africano genera efectos negativos sobre la biodiversidad, la productividad y la salud pública. “Se caracteriza principalmente por tener una concha, de forma helicoidal conformada por siete a nueve vueltas y con una punta nítidamente aguda, que puede alcanzar los 30 centímetros de longitud y camuflarse con facilidad entre la hojarasca y material en descomposición”.

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Habita en lugares con alta cantidad de residuos orgánicos como puntos de basura, escombros y heces fecales húmedas, creando un ambiente favorable para la reproducción. “Pueden alimentarse de diferentes plantas, líquenes, materia orgánica en descomposición y heces de animales”.

Este caracol puede ser transportador mecánico de diferentes parásitos de interés en salud pública como Schistosoma mansoni, Trichuris spp., Hymenolepis spp y Strongyloides spp. “La baba, heces o mucosidades contaminan el agua y alimentos y pueden causarle al humano y animales meningoencefalitis eosinofílica en el sistema nervioso central e ileocolitis eosinofílica en el sistema gastrointestinal”, revela la entidad.

El caracol causa impactos a la biodiversidad y la salud humana. Foto: Área Metropolitana. 

El caracol de jardín es un molusco exótico originario del Reino Unido. “Es herbívoro y detritívoro, que consume principalmente pastos y hortalizas. Es posible observarlo adherido a las rocas para la obtención de calcio. Es de hábitos terrestres, tamaño mediano, con una concha que mide entre 28 y 32 milímetros de diámetro y es de color café claro”.

Recomendaciones

En caso de registrar alguno de estos caracoles, el Área Metropolitana indica que la primera medida es comunicarse con las autoridades municipales y ambientales y tomar el registro fotográfico de las especies.

“No deben enterrarse ni arrojarlos a la basura o fuentes de agua. Es mejor que la ciudadanía no manipule a los caracoles con las manos desprotegidas y evitar el contacto con la baba, especialmente en ojos, nariz y boca. No debe ser consumido ni manipulado por los niños”.

La entidad recomienda no utilizar venenos o molusquicidas contra los caracoles, ya que estos pueden afectar a niños, adultos, mascotas y a la fauna nativa, así como a los cultivos, suelo y agua.