En las 400 hectáreas de la ciénaga de Paredes, un ecosistema ubicado en los municipios de Puerto Wilches y Sabana de Torres en el departamento de Santander, habita una de las tres especies de manatíes que existen en el mundo: el de antillano o del Caribe (Trichechus manatus).

Este mamífero endémico del centro y sur del continente americano, es decir que no habita en ninguna otra parte del planeta, cuenta con un cuerpo gris que alcanza a medir hasta cuatro metros de largo y pesar 1.500 kilogramos, características físicas que le han jugado en su contra desde el siglo pasado.

Le puede interesar: Denuncian muerte de manatíes en la Ciénaga de Paredes

El manatí de antillano ha sufrido por los estragos de la mano del hombre, como la caza indiscriminada e ilegal para aprovechar su carne y su piel, la fragmentación y desaparición de los humedales y los motores de las lanchas de los pescadores, estructuras contra los que chocan y pierden la vida.

A mediados de abril apareció un manatí sin vida flotando en las aguas de la ciénaga de Paredes. Foto: Ecolecuá.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) cataloga al manatí antillano como una especie amenazada y vulnerable a la extinción. Además, hace parte del apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), figura que prohíbe el comercio de cualquier producto originado de los manatíes. 

Le puede interesar: Realizan ‘lechetón‘ para salvar crías de manatíes hallados en el Amazonas

Desde abril de este año, la Corporación Autónoma Regional Santander (CAS) ha prendido las alertas por dos macabros hallazgos en las aguas de la ciénaga de Paredes. El primero fue el 12 de abril, cuando unos pescadores del sector Campo Duro, en Puerto Wilches, encontraron a un manatí sin vida flotando sobre el agua.

“Luego de revisar al manatí, observamos que en el lomo superior tenía un golpe muy fuerte que probablemente pudo haber sido provocado por la mano del hombre con el motor de un bote, o enredo en un trasmallo que lo hizo morir asfixiado”, dijo en su momento la CAS, entidad que descartó que la muerte estuviera relacionada con un hecho de contaminación en el agua.

Una hembra en un alto grado de descomposición fue encontrada por unos pescadores. Foto: CAS.

Ayer, en horas de la noche, otros pescadores encontraron en la ciénaga otro manatí sin vida con un alto grado de descomposición, una hembra adulta de 2,8 metros de largo. “Debido al estado de descomposición de su cuerpo no se puede practicar una necropsia. Sin embargo, iniciaremos una investigación para poder establecer las causas de su muerte”, informó la CAS.

La corporación hizo un llamado a cuidar esta especie cercana a la extinción e invitó al gremio de pescadores para que deje de hacer prácticas de pesca con trasmallo, redes o chinchorros, actividades que están prohibidas desde hace más de una década.

Los manatís antillano son animales inofensivos y herbívoros que no tienen enemigos naturales. "La ganadería en zonas de influencia a su hábitat, la contaminación de las ciénagas y su caza indiscriminada, han ocasionado que en Santander y en el mundo estemos a punto de perder otra de las especies que enriquecen nuestra biodiversidad", anotó la CAS.