Esta líder comunitaria del área rural del municipio de Calamar, en Guaviare, se dedica a tratar de conservar el área que colinda con uno de los principales tesoros naturales que tiene Colombia: el Parque Nacional Natural Chiribiquete.  

Su casa está ubicada en el área de amortiguación del Parque, una zona con altos niveles de deforestación. Y para evitar que esta tendencia continúe, WWF y el programa Visión Amazonía, con el apoyo de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, se dedican desde hace tres años a formar líderes comunitarios de Caquetá y Guaviare para que dejen de derribar el bosque y se conviertan en sus guardianes.  

El programa de Exploradores Forestales se ha llevado a cabo a través de charlas, capacitaciones voluntarias y trabajo de campo en donde hombres, mujeres y niños de las diferentes comunidades que habitan estas zonas de alta deforestación conocen mejor los recursos naturales del ecosistema en que viven, los registran y recopilan información que en un futuro les ayude a proteger y restaurar sus bosques, así como a tomar decisiones enfocadas en el uso económico sostenible del bosque. 

 

Marisela dejó de tumbar bosque, para dedicarse a cuidarlo. Foto: LUis Barreto- WWF

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Hasta el momento 75 campesinos hacen parte de la iniciativa y, como Marisela, procuran que la consciencia ambiental adquirida perdure en sus comunidades, pero que también trascienda fronteras.  

Los bosques se han convertido en una prioridad para los habitantes de la zona aledaña al Chibiquete. Foto: Luis Barreto-WWF

Los últimos reportes de alertas tempranas que el Ideam ha hecho al respecto, muestran que la deforestación en la región amazónica podría alcanzar las 73.000 hectáreas, aproximadamente. La Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible de la Amazonia (FCDS) -que también monitorea la desaparición de los bosques-, advirtió que entre enero y abril de este año se tumbó la misma extensión que en todo 2019: 75.000 hectáreas. Guaviare, según esas cuentas, ha perdido 18.498 hectáreas de bosque.  

Marisela, una amante de la biodiversidad. Foto: Luis Barreto-WWF