Ampliar el parque automotor de vehículos con tecnologías limpias es uno de los grandes retos que tiene el país, como una de las mejores formas de mitigar la contaminación y mejorar la calidad del aire en las principales ciudades.

Capitales como Medellín y Bogotá son las que afrontan los mayores inconvenientes y retos en esta materia; pero también es allí en donde más se ha dinamizado la venta de vehículos amigables con el ambiente, cuya demanda ha ido en aumento. En la capital antioqueña, por ejemplo, los planes de movilidad sostenible se han extendido a las flotas de servicio público  lo que, sin duda, ayudará a reducir los niveles de contaminación. 

Según cifras de la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), entre enero y  noviembre de este año se vendieron en el territorio nacional 2.488 vehículos que ofrecen tecnologías más limpias que las tradicionales, una cifra significativamente superior a la registrada en el mismo periodo del año anterior cuando fueron comercializados 725 unidades, lo que significa un crecimiento superior a 250 por ciento. 

Estas estadísticas evidencian no solo que cada día es mayor el número de usuarios que toman conciencia de la necesidad de adquirir vehículos amigables con el ambiente, sino que las políticas originadas con el fin de dinamizar este sector han comenzado a generar efecto. Frente al tema, el presidente de Andemos, Oliverio García, considera que al haber una política pública con incentivos fiscales importantes, la venta de este tipo de carros puede continuar dinamizándose.

Con la reforma tributaria de 2016, el Gobierno estableció una tarifa del Impuesto al Valor Agregado (IVA), de 5 por ciento para este tipo de vehículos. Además, está el decreto 1116 que le da un beneficio de cero arancel a los carros eléctricos y de 5 por ciento para el caso de los vehículos híbridos (motor de combustible y eléctrico).

Pero si bien estos son incentivos que ayudan a que más personas tomen la decisión de adquirir este tipo de vehículos, no se puede desconocer que sus costos de importación son muy superiores a los de un automotor tradicional. Aún así, el dinamismo en las ventas ha sido evidente.

Si bien el desempeño es positivo, es mucho el camino que falta por recorrer, pues aún persisten temas y problemáticas que impiden que la comercialización de este tipo de automotores avance a ritmos mayores. 

Los empresarios, por ejemplo, han insistido en la necesidad de que se elimine el 5 por ciento que aún los consumidores deben pagar cuando compran un vehículo de estas características. 

Se requiere, además, que los vehículos híbridos estén exentos del pago de impuesto al consumo cuya tarifa vigente es de 8 por ciento o 16 por ciento dependiendo su valor de importación. De 8 por ciento, cuando su valor es inferior a 30.000 dólares ó de 16 por ciento cuando supera esta cifra. “Este gravamen encarece sustancialmente el precio final de estos automotores”, asegura García.

La infraestructura es otra de las problemáticas, pues el país no cuenta con los suficientes puntos de recarga para quienes hacen uso de estos carros, por lo que se hace necesario que haya más electrolineras que permitan cumplir con este proceso. 

Adicionalmente, es clave que en ciudades como Bogotá no se apliquen medidas de pico y placa para los vehículos híbridos, tal como sucede, por ejemplo, en Medellín en donde ni eléctricos, ni híbridos son cobijados con esta medida.

Para García, el pico y placa con criterio ambiental debería ser una política uniforme a nivel nacional y que no se deje en manos de los alcaldes. Esta es una propuesta que los empresarios han planteado en diferentes oportunidades, pero en la que no se ha logrado avanzar. 

Las motos eléctricas, también han comenzado a dinamizar la movilidad sostenible. De acuerdo con el reporte de Andemos, entre enero y noviembre de este año se vendieron 2.097 unidades de este tipo de vehículos, comparado con 1.050 comercializadas en el mismo lapso del año anterior. 

Movilidad eléctrica en el sector público

Al buen desempeño del segmento de carros particulares, se suman los ambiciosos planes que en materia de movilidad pública tienen las principales ciudades del país. El plan más ambicioso se desarrolla en Bogotá, pues el objetivo es tener la flota eléctrica más grande del país con 379 buses.

Sin embargo, es de aclarar que la licitación de estos automotores contempla dos etapas en las cuales se prevé la llegada de más de 3.000 buses nuevos con estas características. De ese total, el primer lote ya está adjudicado.

Cali también tiene proyecciones optimistas para el próximo año, pues su meta es poner más de 1.000 buses eléctricos para mejorar la sostenibilidad en esta capital, así como mejorar las frecuencias del sistema. 

En el caso de Medellín, la ciudad ya cuenta con 17 buses eléctricos operando de un total de 64 que iniciarán su funcionamiento antes de 2020. Con la puesta en marcha de esta iniciativa, se espera que la emisión anual de CO2 se reduzca en más de 3.000 toneladas y más de 79 kilogramos de partículas PM2.5.