Casi tres días ardió la ladera de uno de los cerros de la cabecera municipal de Nilo, en el límite con Agua de Dios, en la provincia del Alto Magdalena en Cundinamarca. Más de 48 hectáreas se quemaron de acuerdo con el Cuerpo de Bomberos de Nilo.

Este punto de la cordillera Oriental, que en principio pareciera un potrero tradicional con uno que otro arbusto, hace parte de unas de las zonas de bosque seco tropical que está siendo estudiada desde hace cuatro años por expertos del Instituto Alexander von Humboldt en colaboración con la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y las universidades Distrital y Nacional, en este departamento.

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El bosque seco es uno de los ecosistemas menos estudiados pero más amenazados del país: más de la mitad del bosque seco tropical que cubría el país se ha degradado hasta el punto de la desertificación.

“Queda menos del 8 por ciento de los bosques secos originales. Son 700.000 hectáreas expuestas a la irresponsabilidad de unos cuantos que con estas quemas promueven el deterioro irreversible de los territorios. Desertificación y vulnerabilidad es lo que se viene”, tuiteó el subdirector del Humboldt, Hernando García, al darse la alerta del incendio de Nilo en redes sociales la semana pasada.

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“El bosque seco estabiliza los suelos, permite el ciclo de los nutrientes, la regulación hídrica y climática y la provisión de alimentos y madera. El suministro de estos servicios depende del delicado balance entre uso y abuso de los ecosistemas, que además determina la prevención de la desertificación”, dice sobre este ecosistema el libro El bosque seco tropical en Colombia, publicado por el Humboldt, con la participación de 45 científicos.

De acuerdo con Roy González, uno de los investigadores del bosque seco en Cundinamarca del Instituto Humboldt, el departamento posee 3,3 por ciento del bosque seco que actualmente existe en el país.

Todo el valle del Magdalena cuenta con alrededor de 155.899 hectáreas de este ecosistema que, a hoy, no tiene áreas protegidas en Cundinamarca, aunque sí se cuenta con zonas privadas con algunos parches.

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De acuerdo con el teniente Javier Salamanca, director del Cuerpo de Bomberos de Nilo, el incendio se generó en unos predios privados donde ocasionalmente se tumba el bosque y luego se quema. Sin embargo, no hay certeza de que en esta ocasión el fuego haya sido provocado, por lo que continúan las investigaciones. Hace dos años no había quemas en la zona. “Ahora queda desprotegida la parte alta del cerro y la deja suceptible a erosión y deslizamientos”, dijo.