El Proyecto Monitoreo de la Amazonia (MAAP) presentó dos nuevos hallazgos sobre los incendios en la Amazonia brasileña durante agosto, época en la que el mundo se estremeció al ver cómo el bosque húmedo tropical más importante del planeta sucumbía ante el fuego. 

Luego de analizar varias imágenes satelitales, la plataforma encontró que la mayoría de los incendios quemaron áreas que ya venían siendo deforestadas desde 2017 en estados como Mato Grosso y Rondônia, un total de 450.000 hectáreas, superficie equivalente a 615.000 campos de fútbol.

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 De este total, 298.000 hectáreas, es decir el 65 por ciento, fueron taladas y quemadas en lo corrido de este año.

El segundo hallazgo del MAAP podría catalogarse como una hecatombe ambiental y un daño irrecuperable. Los satélites indicaron que 160.400 hectáreas de bosque primario sucumbieron ante el fuego quemando un ecosistema que había permanecido intacto durante siglos sin recibir una mayor transformación por parte del hombre.


La mayoría de incendios en Brasil fueron presentados en sitios deforestados desde 2017. Sin embargo, una gran cantidad de bosque primario también se vio afectado. Foto: Greenpeace.

La mayor parte de estas áreas de bosque primario circundan a las tierras deforestadas”, concluye la plataforma de Amazon Conservation y Conservación Amazónica de Perú. Es decir que el fuego utilizado para acabar con todo rastro del bosque talado, con fines de pastoreo o agricultura, “probablemente escapó hacia el bosque nativo”.

Los bosques primarios amazónicos, conformados por árboles centenarios de más de 30 metros de altura, cumplen un rol fundamental en la regulación del clima, ya que cuentan con una enorme capacidad de absorción de dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera, mitigando así el cambio climático. 


Las manchas amarillas indican la deforestación en Brasol entre 2017 y 2019. Las moradas son los bosques primarios que desaparecieron por el fuego. Mapa: MAAP. 

Son generadores de oxígeno y sumideros de carbono, y además son los principales protagonistas en enviar las lluvias hacia otros territorios del continente por medio de los ríos voladores de la Amazonia, flujos masivos de agua en forma de vapor que nacen en estos árboles y viajan miles de kilómetros.

Según el MAAP, estos son los primeros estimados precisos basados en un análisis detallado de imágenes satelitales sobre la crisis ambiental que vivió Brasil en agosto. “Otros estimados se basan únicamente en las alertas de fuego que, por su amplia resolución espacial, tienden a sobreestimar las áreas quemadas”.

Además de las 160.000 hectáreas de bosque primario quemado, la plataforma encontró 25.800 hectáreas de bosque secundario quemado este año.

Al borde de la extinción

Por ser prácticamente vírgenes, estos bosques cuentan con la mayor riqueza biológica en todo el planeta y son los encargados de darles refugio y alimentación a la fauna, flora y las comunidades indígenas de la región.

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Según el Instituto Humboldt, el bosque primario es un ecosistema caracterizado por la presencia de árboles y arbustos de múltiples especies nativas, edades y alturas variadas, regenerado por sucesión natural y con una asombrosa biodiversidad de vegetales, animales y microorganismos.

Sin embargo, este bosque ha sido utilizado por el hombre desde tiempos remotos, por lo cual podría catalogarse como un ecosistema en vía de extinción.

El bosque primario de la Amazonia es el más extenso en todo el mundo. Sin embargo, está amenazado por la deforestación y la minería. Foto: FCDS.

“Desde la antigüedad el hombre lo ha utilizado para sacar materias primas como fuente de energía y generar calefacción, producción de ladrillos y cerámicas, cocinar alimentos, confección de balsas y barcos de transporte acuático, confección de utensilios de caza, pesca y de cocina”, dice la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Luego, los árboles del bosque primario fueron destinados para la fabricación de viviendas, puentes y durmientes de ferrocarril, elaboración de papel, confección de muebles y pupitres de escuelas, colegios y universidades. “Del bosque nativo se han extraído medicinas y frutos comestibles, así como sustancias para el desarrollo de industrias del caucho y curtir pieles para abrigo y calzado”, complementa la FAO.

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Cerca del 80 por ciento de estos bosques vírgenes ya fueron destruidos por la sed del hombre. La porción sobreviviente está en el bosque tropical de la Amazonia (el más extenso del planeta), las selvas tropicales de África Central, y algunos en Norteamérica, Rusia y la taiga siberiana.

Los bosques primarios de la Amazonia colombiana también se han visto mermados debido a la acelerada deforestación. Foto: FCDS. 

Problema político

Para el MAAP, estos hallazgos son críticamente importantes y deben tener una implicación política. “El enfoque nacional e internacional tiene que ser minimizar la deforestación, además de la prevención y manejo del fuego”.

Los expertos manifestaron que es necesario reconocer que muchos de los fuegos son en efecto un indicador rezagado de deforestación previa. “Entonces, para minimizar los fuegos, necesitamos minimizar la deforestación. Por ejemplo, uno de los drivers principales de la deforestación en la Amazonia brasileña es la ganadería. ¿Qué medidas se pueden tomar para prevenir la expansión de la frontera ganadera?”, concluyen.