Andorra, un predio de 40 hectáreas, será destinado para la construcción de un centro de investigación de energías renovables ubicado en Jerusalén, Cundinamarca, a más de tres horas de Bogotá.

Según la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), entidad que lidera el proyecto, en este sitio también se adelantarán estudios sobre uso eficiente del agua, producción agropecuaria, cultivos, implementación de especies nativas e investigaciones sobre el bosque seco tropical.

Este centro, que ya cuenta con el apoyo del gobierno Israelí, iniciará con estrategias como la instalación de un sistema de riego por goteo, un invernadero para la siembra de especies nativas y energías renovables. La Universidad Nacional está interesada en vincularse.

Según la CAR, en este sitio también se adelantarán estudios sobre uso eficiente del agua, producción agropecuaria, cultivos, implementación de especies nativas e investigaciones sobre el bosque seco tropical. Foto: CAR

El ideal es que los proyectos adelantados en este sitio sean aplicados en zonas vecinas del municipio y departamento, donde existe la necesidad de aplicar iniciativas que mitiguen los impactos del cambio climático y la escasez de los recursos naturales. 

Un caso específico será el bosque seco tropical, un ecosistema que zucumbe por la sobrecarga agrícola y ganadera en Colombia. Según el Instituto Humboldt, el país contaba con más de nueve millones de hectáreas cubiertas por estos bosques, de las cuales no sobrevive más del 8 por ciento. Jerusalén no ha sido la excepción a la pérdida de estos árboles.

Municipio ecosostenible

Edwin García, director de Laboratorio e Innovación Ambiental de la CAR, informó que esta es la nueva apuesta ambiental de Jerusalén, municipio que desde hace cuatro años cuenta con la experiencia de ecosostenibilidad más ambiciosa del país, “la cual ha sacado a la luz proyectos que han combinado la eficiencia tecnológica con los recursos naturales”.

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El directivo aseguró que esta propuesta implementará un nuevo modelo energético, el cual espera replicarse de forma total o parcial en otros municipios de Cundinamarca que cuenten con características similares a Jerusalén: tierras áridas, zonas de bosque seco tropical, con períodos escasos de lluvia y altas temperaturas.

Para el centro de investigación de Jerusalén, la alcaldía le entregó a la CAR como comodato el predio Andorra, a través de la firma de un convenio entre ambas entidades.

Para el centro de investigación de Jerusalén, la alcaldía entregó a la CAR como comodato el predio Andorra, a través de la firma de un convenio entre ambas entidades. Foto: CAR

“Este predio tendrá un uso exclusivo para el tema de investigación. El propósito es contar con un sitio donde podamos adelantar diferentes proyectos relacionados con el uso y ahorro eficiente de energía y el agua y mejoramiento de los suelos, los cuales puedan ser replicados en zonas agrestes en cuanto a clima y erosión”, afirmó García.

Jerusalén, terreno caliente

El municipio, que limita con Apulo, Anapoima, Tocaima, Puli, Quipile, Nariño, Guataquí y Beltrán, tiene una extensión de 236 kilómetros cuadrados. Es uno de los territorios más calurosos de Cundinamarca, al alcanzar temperaturas superiores a los 32 grados centígrados.

Según la alcaldía, la erosión y caza furtiva de especies nativas, han sido las dos principales problemáticas ambientales en Jerusalén, seguidas de las actividades agropecuarias que han acelerado la tala indiscriminada de bosques. “La explotación de los suelos ha agudizado el problema de la erosión, considerada hoy en día como severa en varias partes del municipio”. 

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Las veredas más afectadas por erosión son El Bebedero, Cerro del Gusano, La Buitrera, San José, Alto del Trigo, La Victoria y El Hatillo; cerca de 200 hectáreas cuentan con erosión severa. 

A pesar de sus impactos, en la zona hay registros de 45 especies de flora y 55 de fauna, como zorros, venados, cajuches y borugos.

La agricultura manda la parada, en especial de cultivos como maíz, caña panela, café, plátano y frutales. La alcaldía asegura que la ganadería bovina ha iniciado un lento proceso de recuperación.