Solo el recuerdo quedará del volcán nevado de Santa Isabel. Su desaparición es inminente, pero lo más preocupante, irreversible. 

Los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) así lo revelan. Este ecosistema, que marca la frontera entre los departamentos de Risaralda, Tolima y Caldas, dejaría de existir en menos de 10 años. 

"Se encuentra en un proceso muy acelerado de extinción y es probable que en menos de 10 años desaparezca, lo que sería una gran pérdida para los colombianos", mencionó Jorge Luis Ceballos, subdirector de ecosistemas del Ideam, quien advirtió que ya nada se podía hacer para contrarrestar su declive. 

"Ya el daño está hecho y es difícil echar para atrás estos procesos. Los glaciares entre más grandes y más altos son los menos vulnerables, es decir, los que van a resistir más al cambio climático. Nuestros glaciares son muy bajos y por eso retener el proceso es muy difícil, porque el alimento de un glaciar es la nieve y en Colombia cada vez son más escasas las precipitaciones de este tipo y eso hace que se registre un desequilibrio", afirmó Ceballos. 

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A su turno, el ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, expresó que el fenómeno de sequía que se registró entre enero de 2014 y abril de 2016 produjo que el 33 por ciento del casquete de hielo del nevado de Santa Isabel desapareciera y el espesor de la nieve disminuyera 14 metros. 

"Esto demuestra que los eventos extremos de cambio climático se siguen manifestando en Colombia de manera fuerte. En este caso particular (Santa Isabel) lo que nos queda ahora es restaurar la cuenca alta, frenar la deforestación y cuidar el páramo y la sub-zona que está debajo del glaciar para que la oferta hídrica no se desvanezca", recalcó.   

Al igual que el Santa Isabel, las otras dos sierras nevadas (El Cocuy y Santa Marta) y tres volcanes nevados (Ruiz, Tolima y Huila) que existen en el país vienen sufriendo un fuerte deshielo desde 1970, aunque en diferentes dimensiones. Sin embargo, en los últimos 30 años el país redujo su masa glaciar en un 56% y en la última década disminuyó el volumen en un 22 por ciento.   

"Cada glaciar colombiano tiene una personalidad diferente, por lo que sus procesos varían. El Cocuy, por ejemplo, llega a los 5.000 metros de altitud y eso le otorga una mejor esperanza de vida", informó Ceballos. 

El Parque Nacional Natural El Cocuy es el que mejor nivel de conservación registra en Colombia. Foto: archivo/Semana. 

Pero este fenómeno se viene registrando desde 1850, año en el que la Nación contaba con 349 kilómetros cuadrados de glaciares, cifra que se ha reducido ostensiblemente con el tiempo, pues actualmente el país tan solo tiene 37 kilómetros cuadrados de este tipo de ecosistemas.   

La deforestación, el calentamiento de las aguas del Pacífico y el fenómeno de El Niño son, entre otras, algunas de las causas que han ido intensificando el deshielo. 

"Al igual que el resto del mundo, la criósfera está en extinción, pero por ser este un país ecuatorial los glaciales son más sensibles a los cambios climáticos", expuso Ceballos.  

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Durante la entrega del avance preliminar del Estudio Nacional del Agua (ENA), cuyo informe definitivo será entregado en marzo de 2019, también se determinó que en el periodo comprendido entre 2016 y 2017 se extinguió el 6,4% del área glaciar colombiana, correspondiente a 2,5 kilómetros cuadrados.

El informe, que comenzó a ser implementado en 2010 y cuyos reportes se han venido entregando cada cuatro años (2014 y 2018), destacó el hecho que el país pasara de tener 318 a 391 municipios susceptibles a sufrir desabastecimiento de agua. 

Estas poblaciones se encuentran distribuidas en 24 departamentos, siendo La Guajira, Magdalena, Cesar, Tolima, Bolívar Quindío, Santander, San Andrés y Providencia, el Valle del Cauca, Sucre y Caldas los más afectados. Se estima que en al menos el 50% de las localidades de esas regiones existe el riesgo de quedarse sin acceso el vital líquido como consecuencia del déficit en la oferta natural, la reducción de las precipitaciones o la insuficiencia en la infraestructura de abastecimiento. 

La sequía leve, moderada y extrema fue uno de los ítems que abordó el estudio realizado por 25 entidades del Estado. Foto: archivo/Semana.

"El tema de la erosión hídrica es un nuevo concepto que entra al país. Los departamentos que más sufren la erosión, la desertificación y la deforestación son los mismos que menos tienen capacidad de regular el agua. Antioquia, el Eje Cafetero y las regiones más desarrolladas son las que no tienen potencial de regulación, hasta tanto no se tomen medidas realmente de restauración de los suelos", dijo el ministro. 

El funcionario explicó que zonas como Cundinamarca, Boyacá y Santander, al igual que las demás que se sitúan en la cordillera oriental, se constituyeron en las que más aportaron municipios al listado de susceptibilidad por desabastecimiento. 

"Nos sorprendió que entraron poblaciones de departamentos como Sucre y Córdoba que antes no hacían parte de la lista", dijo Lozano. 

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En el estudio se identificó, además, que el país tiene 191.050 kilómetros cuadrados susceptibles a inundarse y que 3.200.000 personas que podrían verse afectadas con las anegaciones. 

La Orinoquía es el área hidrográfica con mayor superficie inundable, ya que abarca el 31% del total del país, seguida por Casanare y Arauca. 

De otro lado, el ENA señaló que el sector que mayor demanda hídrica requirió en 2016 fue el agrícola con un 43%, mientras que la hidroenergía ocupó la segunda casilla, con un 23% y el renglón pecuario la tercera posición, con un 8 por ciento. 

Los departamentos que más volumen de agua requirieron en 2016 fueron Antioquia (11,3%), Huila (9,5%) y Santander (7,8%).  

El informe analizó además variables como el impacto de los plaguicidas, el agua subterránea existente en el país, la contaminación y calidad del agua, así como los sedimentos, las sequías y las zonas áridas.