El mono capuchino (Cebus capucinos) es un primate de 45 centímetros con la cara rosada y pelo blanco en su cabeza y parte del pecho, razón por la cual también lo llaman cariblanco. Habita en las zonas boscosas de Centroamérica y el noroeste de Sudamérica, y cumple el rol de dispersar las semillas de los árboles.

En Colombia, su población está concentrada en sitios como la costa del Pacífico, la cordillera occidental, el Urabá antioqueño y las riberas de los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge en los departamentos de la región Caribe. No hace parte de la biodiversidad del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

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Por eso, los funcionarios de la autoridad ambiental del archipiélago quedaron sorprendidos al recibir una denuncia ciudadana sobre la presencia de un mono capuchino en Providencia. “Los vecinos del sector de Jones Point nos reportaron que había un mono capuchino suelto por la zona. Se trataba de una hembra que habría sido introducida a la isla y luego abandonada a su suerte”, informó la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina (Coralina). 

La mona presentaba varias heridas en su cuerpo causadas por un perro. Foto: Coralina.

La hembra tenía varias lesiones causadas por la mordida de un canino, por lo cual recibió asistencia médica inmediata por parte de un veterinario. “Actualmente, la primate se encuentra resguardada en la sede de Coralina en Providencia donde recibe los cuidados y alimentos adecuados”, dijo la entidad.

Coralina reactivó un protocolo con el fin de iniciar gestiones para el traslado de la mona capuchina a un centro de fauna en la zona costera del país. “También hemos realizado visitas a los lugares que frecuentaba el animal para investigar su procedencia”.

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La autoridad ambiental prendió las alarmas por la introducción de especies como monos, aves exóticas y reptiles a Providencia y el achipiélago, actividad que cada vez es más frecuente. “Estos animales no son mascotas y al introducirlos en el territorio entran a la cadena del tráfico de fauna silvestre”.

El mono capuchino o cariblanca habita en varias zonas de las regiones Pacífica, Andina y Caribe. Foto: Grupo Biodiversidad Unicórdoba.

Según Coralina, la introducción de especies a sitios ajenos a su hábitat natural también pone en peligro tanto la vida de los animales como de los humanos. "Fuera de su ecosistema no pueden realizar las funciones para las cuales evolucionaron, no comen lo adecuado y los privamos de reproducirse y perpetuar la especie en el tiempo”.

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La introducción de especies es una práctica catalogada como ilegal en el país desde 1978, cuando el Gobierno nacional expidió el Decreto 1608 que reglamenta el Código Nacional de los Recursos Naturales Renovables y protege al medioambiente y la fauna silvestre.

El decreto señala que la introducción de especies sólo puede hacerse con el permiso de las entidades ambientales y con la realización previa de estudios que justifiquen su ingreso desde el punto de vista ecológico, económico y social, medidas de control para proteger a las especies nativas, el impacto ecológico y muchos otros requisitos”, expresó la entidad.

Este primate está entre los animales más afectados por el tráfico de fauna. Foto: Zoológico Santa Cruz.

Actualmente, la autoridad ambiental trabaja en una campaña para crear conciencia sobre los problemas que generan la introducción y tenencia en cautiverio de especies de fauna silvestre al territorio insular.

“En el caso de encontrar algún animal silvestre que pueda representar algún riesgo, lo recomendable es no atacarlo ni ahuyentarlo o tratar de alimentarlo, ya que puede suministrarle alimentos que no pertenecen a su dieta y podría enfermar”.

Otras recomendaciones de Coralina es no atrapar a los animales silvestres, “ellos no están acostumbrados a vivir en cautiverio. No les hagan daño y por su salud evite el contacto cercano. Es indispensable que se comunique con la autoridad ambiental para que se encargue del manejo de la fauna”.