La isla de Barú, un paraíso bañado por las aguas cristalinas del océano Atlántico ubicado a 50 minutos del centro histórico de Cartagena de Indias, cuenta con el segundo aviario más grande de todo el continente americano y el sexto en el mundo: siete hectáreas donde se desarrollan varios proyectos dedicados a la conservación y estudio de las aves.

Desde hace 13 años, el Aviario Nacional de Colombia les ofrece refugio, alimentación y cuidado a cerca de 1.600 aves de 170 especies, como guacamayas, flamencos, cigüeñas, águilas harpía, paujiles y tángaras, individuos que habitan en 22 exhibiciones que simulan tres ecosistemas del territorio nacional: la selva húmeda tropical de la Amazonia y el Chocó, el litoral típico de los manglares y el desierto.

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Más de 70 por ciento de estos animales proviene del tráfico ilegal de fauna silvestre, una actividad macabra que dejó profundas heridas, cicatrices y comportamientos ajenos que les impide volver a su hábitat natural. Algunas de estas especies se encuentran en peligro crítico de extinción, como el cóndor de los Andes.

La reproducción de águilas harpía es uno de los proyectos de conservación de este lugar caribeño. Foto: Aviario Nacional.

Un extenso lago dentro del lugar sirve como sitio de paso para las aves migratorias, mientras que 21 exhibiciones, con aviarios de inmersión y radiales, ciénagas y humedales, son el hogar de guacamayas, loros, águilas, pelícanos, flamencos, fochas, garzas, patos, ibis, cardenales, turpiales, tucanes, alcaravanes, carpinteros y pericos.

El aviario lleva cuatro años con las puertas abiertas al público. En promedio, cada año recibe cerca de 50.000 visitantes, su mayoría extranjeros procedentes de los cruceros que llegan a Cartagena entre los meses de octubre y mayo, quienes pagan por conocer la magia de la biodiversidad a través de diferentes senderos ecológicos al aire libre.

Más de una decena de paujiles piqueazul ha nacido en el aviario. Foto: Aviario Nacional.

Los estragos del covid-19

Desde 17 de marzo, tras el cierre temporal del lugar debido a la pandemia del coronavirus, ya no se cuenta con el dinero aportado por los visitantes, único recurso económico que le ingresa al aviario para poder comprar los alimentos y medicamentos de las aves y pagar los servicios públicos y el sueldo de los 22 trabajadores.

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“Somos una fundación sin ánimo de lucro y nuestros ingresos económicos dependen netamente de la venta de la taquilla. Los gastos fijos del aviario al mes son de 190 millones de pesos, un rubro que se destina para alimentación, medicamentos, pagos de los trabajadores y servicios públicos”, dijo Margy Bayter, directora general del Aviario Nacional de Colombia.

1.600 aves, la mayoría salvadas del tráfico de fauna, habitan en el aviario de la isla Barú. Foto: Aviario Nacional.

Un ahorro dispuesto para emergencias le ha permitido al aviario pagar los gastos para el mantenimiento de los animales y del equipo administrativo, técnico y científico, que sigue desempeñando sus labores.

“Las aves requieren diariamente de todo nuestro acompañamiento, como el cuidado y alimentación. Nuestra labor del día a día se ha mantenido y todos los empleados siguen vinculados”, anotó Bayter.

Cerca de 95 por ciento de los empleados es gente de la isla, de sectores como Ararca, Santa Ana y Barú, personas que trabajan como cuidadores, jardineros y personal de aseo. Los demás son veterinarios y zootecnistas dedicados de lleno al cuidado de las aves. 

Los ahorros para la alimentación de las aves se acabarán este mes. Foto: Aviario Nacional.

“Pero ese ahorro está ad portas de llegar a su fin. Estamos con una alta incertidumbre porque no sabemos hasta cuándo durará la cuarentena. Todos los recursos los hemos destinado en la manutención de los animales, las mejoras de la infraestructura del aviario, los sueldos y el pago de recibos”, anotó la directora del aviario.

Pocas ayudas

Por ahora, el dolor de cabeza más grande para el aviario es el pago de servicios públicos. Según Bayter, como el lugar no cuenta con servicio de acueducto, el agua potable es comprada en carrotanques, una situación que le ha impedido recibir ayudas por parte del Gobierno nacional.

“El Ministerio de Vivienda les otorgó un beneficio a los zoológicos, acuarios y aviarios para que difieran el pago de la factura del acueducto, pero como nosotros no contamos con ese servicio, no nos vemos beneficiados”.

La pareja de cóndores de los Andes del aviario ya ha puesto dos huevos, el primer caso de reproducción en cautiverio de esta especie en el país. Foto: Aviario Nacional.

El recibo del servicio de la luz, que al mes ronda por los 9,5 millones pesos, es lo que más le afana a la directora del aviario. “Estamos a la espera que el Gobierno suscriba un convenio con las electrificadoras para tener algún subsidio que cubra el gasto de la luz, que acá es el más alto porque contamos con incubadoras, bombas y aires acondicionados para los hábitats de las aves”.

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A pesar que el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible ha movido la campaña #NoEstánSolos, que busca canalizar recursos económicos y alimentos para el mantenimiento de los zoológicos del país, esas ayudas ciudadanas aún no han llegado al Aviario Nacional de Colombia.

Pero la directora del aviario no se ha quedado de brazos cruzados. “Hemos enviado varias cartas a empresas y entidades de Cartagena para buscar ayuda. Ya recibimos alimentos y agua potable por parte de la Gobernación de Bolívar y Cardique se comprometió a ayudarnos con la manutención. Los ahorros que tenemos solo nos alcanzarán para este mes y no tenemos claro cuándo volveremos a abrir”.

La ciudadanía puede ayudar a estas aves con aportes económicos o en especie. Foto: Aviario Nacional.

¡Que la magia siga volando!

El Aviario Nacional de Colombia lanzará una campaña de donaciones para obtener los recursos económicos que les permita seguir cuidando a las más de 1.600 aves, llamada Que la magia siga volando.

El ideal es que todas las personas se puedan vincular por medio de donaciones en dinero o en especie, apadrinando las aves o ayudarnos con lo que esté en su alcance para continuar con esta labor en beneficio de la avifauna colombiana”, indicó Bayter. 

170 especies de aves habitan en las siete hectáreas de este refugio del Caribe colombiano. Foto: Aviario Nacional.

La ciudadanía puede hacer sus aportes económicos a la cuenta de ahorros 0571-0008-8905 de Davivienda, con el Nit 900.134.817-0, o comunciándose con la directoa del lugar al correo d.general@aviarionacional.co. "Estaremos compartiendo toda la información de nuestra campaña de donación a través de nuestras redes sociales".

La posible reapertura de algunos sitios en el país, le da una luz de esperanza al aviario. “Tenemos como punto a favor que estamos ubicados al aire libre y no contamos con zonas demasiado cubiertas o cerradas, lo que nos beneficia para el pronto ingreso de visitantes. Pero no sabemos cuándo pueda llegar a pasar y los gastos fijos no dan espera”, insiste la directora.

Cuando haya luz verde para el regreso controlado de los visitantes, el aviario tiene contemplado crear una campaña de turismo regional para que la gente de la zona Caribe los visite. “Pero eso tomará tiempo, al igual que el regreso de los turistas extranjeros”. 

La mayoría de visitas viene por parte de turistas extranjeros. Foto: Aviario Nacional.

La ciencia en riesgo 

Además de darles una nueva oportunidad a las aves azotadas por el tráfico de fauna, el Aviario Nacional lidera varias estrategias enfocadas en la conservación ambiental, como los programas de reproducción con tres especies emblemáticas: el paujil piqueazul, endémico de Colombia, el águila harpía, la rapaz más poderosa del mundo y en cóndor de los Andes. 

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El aviario les brinda una nueva oportunidad a las aves víctimas del tráfico de fauna. Foto: Aviario Nacional.

En 2015, el Gobierno de Chile le donó al aviario dos ejemplares de cóndor, una pareja que ya logró reproducirse exitosamente al poner dos huevos. El primero fue Tairona, que lamentablemente murió a los pocos meses de nacer, y el segundo es empollado actualmente por estas aves. 

“Con esta postura nos tocó hacer una inversión grande para el nido de los dos cóndores. La naturaleza no da espera, al igual que estos proyectos fundamentales para la conservación de la fauna silvestre en el país. Pero la crisis se torna cada vez más preocupante”, puntualizó Bayter.



Centenares de tucanes esperan la ayuda de los colombianos durante la cuarentena. Foto: Aviario Nacional.