La Serranía de los Yariguíes, un sistema montañoso de la cordillera Oriental conformado por más de 59.000 hectáreas en Santander, es considerada como uno de los mayores epicentros de biodiversidad en el departamento y en el país.

En la zona, también conocida como las selvas del Carare, que fue ocupada en el pasado por grupos armados ilegales, los científicos han identificado más de 501 especies de aves, 82 de mamíferos, 26 de reptiles y 31 especies de anfibios, algunas de las cuales solo habitan en este territorio andino.

Al listado de fauna de este Parque Nacional Natural santandereano le acaba de llegar un nuevo miembro: una especie de cecilia jamás antes vista en Colombia, un anfibio sin patas comúnmente llamado culebra ciega o lombriz capitán. Según el Instituto Humboldt, la última descripción conocida de un organismo de este grupo en el territorio nacional fue hace 50 años.

Desde hace 50 años no se reportaba una nueva especie de cecilia en el territorio nacional. Foto: Felipe Villegas (Int. Humboldt).

La nueva especie de cecilia fue encontrada por Miguel Barbosa, un guía local en la vereda La Belleza (Carmen de Chucurí), quien hizo parte de las expediciones científicas del programa Santander BIO, la cual estaba concentrada en los restos de bosques tropicales húmedos del valle del Magdalena.

Los habitantes de la vereda decidieron nombrar la especie como Caecilia pulchraserrana, que tendrá como nombre común: cecilia de la serranía de La Belleza.

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“En un solo día encontramos más de nueve cecilias en una de las áreas sin explorar más interesantes del departamento y del valle del medio Magdalena, algo poco común ya que estos anfibios son difíciles de encontrar. Cuando revisamos sus características en las colecciones de referencia del Instituto, descubrimos que era una especie nueva, aspecto que no es sorpresivo en áreas sin exploración científica”, dijo Andrés Acosta, investigador del Humboldt.

De izquierda a derecha: Miguel Barbosa, guía local que encontró a la nueva cecilia; Andrés Acosta, investigador del Humboldt; y Daniela García de la Universidad de los Andes. Foto: Felipe Villegas.

Las cecilias son consideradas animales raros porque parecen lombrices grandes pero con huesos. “Son largas y sin patas, por lo cual parecen serpientes, aunque no lo son. Carecen de escamas y en cambio tienen piel lisa y húmeda, similar a la de los sapos. Por ser esquivas, son poco vistas por el hombre. Hacen parte del grupo de los vertebrados”, anotó la entidad.

Con este nuevo hallazgo, en las estribaciones de la cordillera oriental han sido identificadas 33 especies de cecilias, ocho de ellas exclusivas de Colombia. Entre tanto, la cifra de especies de anfibios en el país ya alcanza las 837.

Las cecilias son lombrices grandes pero con huesos. Por eso, es una especie catalogada como rara. Foto: Felipe Villegas (Int. Humboldt). 

Estudiando la nueva cecilia

Según el Humboldt, basado en un artículo publicado en la revista científica de acceso abierto Zookeys, para obtener información sobre la nueva especie de cecilia, los expertos primero indagaron con los habitantes de la vereda sobre aquellos lugares donde hubiesen visto culebras ciegas, lombrices capitanas o motolas, nombre común dado en Santander.

“Los sitios reportados fueron visitados e inspeccionados para seleccionar lugares bajo la sombra de la vegetación, con un suelo húmedo y no compacto, y que estuvieran asociados a manantiales de agua, áreas pantanosas contiguas y suelos arenosos negros con altos contenidos en materia orgánica.

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“Posteriormente, con el fin de realizar un análisis detallado, las cecilias encontradas en los Yariguíes fueron depositadas en las colecciones biológicas del Instituto Humboldt en Villa de Leyva (Boyacá) y en la colección de anfibios de la Universidad Industrial de Santander”, anotó el Humboldt.

 La comunidad de la vereda La Belleza aprendió sobre la biodiversidad de la Serranía de los Yariguíes durante la expedición BIO Santander. Foto: Felipe Villegas (Int. Humboldt).

Este estudio incluyó análisis moleculares por medio de secuencias de ADN, junto con tejidos de miembros de todas las familias cecilianas colombianas que no habían sido estudiados y otros grupos neotropicales.

Hicimos un trabajo de análisis molecular con tejidos colectados por el instituto a lo largo de los años y provenientes de varias expediciones recientes, como Colombia BIO. Con la evidencia molecular tuvimos nuestra primera impresión de que la especie era nueva. Además, utilizamos por primera vez tejidos de otras cecilias colombianas para la construcción de la filogenia, es decir origen, formación y desarrollo evolutivo de este anfibio. Fueron ocho meses a toda marcha”, mencionó Acosta.

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Marjuri Pinzón, investigadora del programa de ciencias sociales de la biodiversidad del Humboldt, precisó que lo más relevante de este ejercicio estuvo en la articulación entre el conocimiento de las personas con las características particulares de su territorio.

La comunidad de la vereda votó para elegir el nombre de la especie y agradeció por involucrarlos en la toma de decisiones sobre la biodiversidad de su territorio. Santander BIO fue la oportunidad de reconciliar a las comunidades con su riqueza biológica, aumentando la participación para la generación de conocimiento”., dijo Pinzón.

Sobre el rol ecológico de las cecilias, el Humboldt reveló que son animales que mueven nutrientes en la tierra e indican la buena salud de un hábitat por su condición de organismos que habitan en el subsuelo y abren túneles.

“En cada movimiento, estos anfibios estructuran el suelo, aireándolo y mejorando su aptitud para el desarrollo de plantas, animales, bacterias y hongos. En superficies intervenidas nunca se establecen y, por lo tanto, no es posible hallarlas. Necesitaremos años para aprender otras cosas sobre estos organismos que son acuáticos, semiacuáticos o terrestres”, puntualizó Acosta.