Guaviare sigue siendo el gran damnificado de la motosierra. En el primer trimestre, este departamento perdió más de 14.000 hectáreas boscosas y concentró 24,3 por ciento de las alertas tempranas por deforestación, cifra que en el mismo periodo de 2018 fue del 12,1 por ciento. El Ideam identificó 305 parches con áreas superiores a las 10 hectáreas, de los cuales 13 superaron las 50 hectáreas. 

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) acaba de publicar un informe sobre el comportamiento de la deforestación en Colombia durante los primeros tres meses de este año, flagelo que en 2018 acabó con más de 197.000 hectáreas de bosque en todo el país.

El segundo departamento más afectado fue Meta, con más de 12.000 hectáreas de bosque arrasadas, 17,2 por ciento de las alertas tempranas y 232 lotes de gran tamaño con árboles caídos y calcinados. Por su parte, Caquetá perdió 9.700 hectáreas de bosque húmedo tropical y concentró 13,2 por ciento de las alertas en todo el país. Les siguieron en su orden Norte de Santander, Chocó, Magdalena, Antioquia, Bolívar, La Guajira, Putumayo, Vichada, Córdoba y Cesar.

Este panorama en tres de los departamentos más selváticos y biodiversos de la Amazonia colombiana concuerda con los recientes sobrevuelos realizados por Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), quien encontró parches recién abiertos en inmediaciones de los bosques del sur del Meta y norte del Guaviare.

Denunció Botero en las redes sociales con imágenes actuales de la devastación de la selva amazónica. En el Parque Nacional Natural Serranía de La Macarena, el experto encontró un parche recién abierto superior a las 700 hectáreas.

En la Amazonia, la temporada seca tiene su mayor tope entre los meses de diciembre y marzo. Según el Sistema de Información Ambiental del Instituto Sinchi, entre estos meses de 2018 y 2019 la zona presentó más de 25.000 reportes de fuegos, teniendo su mayor apogeo en febrero, con 16.400.

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El director de la FCDS también puso el dedo sobre la llaga por el estado de la vía que conduce de Calamar a Miraflores en Guaviare, un cuadro repleto de parches y lotes deforestados:

Municipios en crisis

Entre enero y marzo de este año, el Ideam detectó al menos una alerta de deforestación en 34 municipios de nueve departamentos. San José del Guaviare fue el más afectado por las mafias deforestadoras, con casi 12 por ciento de las alertas. 

Identificamos una gran recurrencia de detecciones en San José del Guaviare (Guaviare), Tibú (Norte de Santander), La Macarena (Meta), Calamar (Guaviare), Puerto Guzmán (Putumayo), El Retorno (Guaviare), Uribe (Meta), Mapiripán (Meta), San Vicente del Caguán (Caquetá) y Segovia (Antioquia)”, cita el reporte del Instituto.

Entre enero y marzo de este año, el Ideam detectó al menos una alerta de deforestación en 34 municipios de nueve departamentos. Foto: Archico Semana

Otros municipios donde el verde palidece con mayor fuerza fueron Cartagena del Chairá, Santa Marta, Puerto Rico, Riosucio, Vistahermosa, Cumaribo, Dibulla, Solano, Carmen de Bolívar, Miraflores, Cáceres, Tierralta, Puerto Guzmán, Aracataca y Riohacha.

En cuanto a las áreas protegidas del país, tres Parques Nacionales Naturales están en saldos rojos por la pérdida de bosque: Sierra de La Macarena (casi 80 por ciento de las alertas en estas zonas destinadas a la conservación), Sierra Nevada de Santa Marta (50 por ciento) y Serranía de Chiribiquete (más del 20 por ciento).

Otras joyas ambientales en donde está encapsulada la deforestación son los Parques Nacionales Tinigüa, Paramillo, Catatumbo-Barí, La Paya, Los Katíos y Cordillera de los Picachos.

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Chiribiquete pasó del anonimato a la fama por sus altos índices de deforestación. Mientras que en el primer trimestre de 2018 no figuró en el listado de las áreas protegidas más deforestadas, este año estuvo entre los tres más críticos.

Sed por la Amazonia

Más del 57 por ciento de las alertas tempranas por deforestación estuvo concentrado en la Amazonia, la región más biodiversa del planeta que a diario sucumbe por los acaparadores de tierra, ganadería extensiva, minería ilegal, carreteras y cultivos ilícitos.

“En lo regional, en este periodo el reporte con mayor persistencia en detecciones es la Amazonia, especialmente en los municipios de San Vicente del Caguán, Solano, Puerto Guzmán, La Macarena, Mapiripán, Uribe, San José del Guaviare, Calamar y El Retorno”, apuntó el Ideam.


Más del 57 por ciento de las alertas tempranas por deforestación estuvo concentrado en la Amazonia, la región más biodiversa del planeta que a diario sucumbe por los acaparadores de tierra, ganadería extensiva, minería ilegal, carreteras y cultivos ilícitos. Foto: Archivo Semana

Una luz de esperanza sale a relucir al comparar estas cifras con las del primer trimestre de 2018, periodo en el que 63 por ciento de las alertas nacionales hizo parte de la Amazonia, es decir que se redujo más de cinco puntos porcentuales.

En las otras regiones, el panorama fue el siguiente: Caribe (18,5 por ciento de las alertas), Andina (15,5 por ciento), Pacífico (7,1 por ciento) y Orinoquia (1,1 por ciento).

“En la región Pacífico persisten las detecciones tempranas en los municipios de Timbiquí, El Charco y Alto Baudó. En la Andina se mantienen en Tibú, Sardinata Yondó, Remedios, Segovia y Dabeiba, y en la Caribe en Tierralta”, revela el informe del Ideam.

Núcleos de devastación

Según el Sistema de Monitoreo de Bosques del Ideam, la deforestación estuvo concentrada principalmente a diez núcleos del territorio nacional durante el primer trimestre, su mayoría ubicados en territorios amazónicos. Este es el listado de mayor a menor grado de afectación:

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Núcleo 1: Norte de Santander: Tibú, Convención y Teorama. Afectaciones al resguardo indígena Motilón Barí, extremo sur del Parque Nacional Catatumbo Barí y ríos Catatumbo y Oro. Fuerte influencia de cultivos ilícitos, que han presionado la expansión de la frontera agropecuaria sobre áreas de bosque. Presencia de grupos armados ilegales y alta demanda de madera para actividades agropecuarias y de infraestructura.

Núcleo 2: Marginal de la Selva: Guaviare y Meta, en San José del Guaviare y La Macarena y los Parques Nacionales La Macarena y Chiribiquete. Serias afectaciones en el resguardo Llanos del Yarí-Yaguara II. La expansión de infraestructura vial es el principal verdugo, pues permite el acceso de los agentes deforestadores mediante la tala y quema. Presencia de pastizales para ganadería extensiva o como mecanismo de acumulación y valorización de la tierra, grupos armados ilegales e inversionistas externos.

Núcleo 3: ríos Yarí y Caguán: San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá (Caquetá), en las cuencas media y baja de los ríos Yarí, Caguán y Quemaní. Abarca el extremo occidental de Chiribiquete, al sur de las sabanas del Yarí. Presenta nuevos frentes de migración y colonización a un ritmo acelerado, tala ilegal y quema de grandes extensiones de bosques para transformarlos en pastizales o acaparar tierras, cultivos ilícitos y vías informales.

En la Amazonia, la temporada seca tiene su mayor tope entre los meses de diciembre y marzo. Según el Sistema de Información Ambiental del Instituto Sinchi, entre estos meses de 2018 y 2019 la zona presentó más de 25.000 reportes de fuegos. Foto: Archivo Semana

Núcleo 4: Sierra Nevada de Santa Marta: límites de Magdalena y La Guajira, en Ciénaga, Santa Marta y Dibulla. Sector norte del resguardo Kogui-Malayo-Arhuaco concentra una proporción significativa de alertas, al igual que los ríos Buriticá, Don Diego y Palomino. Principal causa de deforestación es la tumba y quema para la ocupación o preparación de terrenos con fines agropecuarios. Grupos armados ilegales están retomando el control de las economías ilícitas.

Núcleo 5: resguardo Nukak Makú: sector nororiental del Guaviare, en El Retorno y San José del Guaviare. Deforestación asociada a procesos de praderización de grandes extensiones con fines de acaparamiento de tierras, ganadería extensiva o expansión de cultivos agroindustriales. Reconfiguración de estructuras criminales ilegales promueve los cultivos de coca, afectando al resguardo Nukak Makú.

Núcleo 6: Sierra de La Macarena: sector oriental del Parque Nacional, en jurisdicción de Puerto Rico en Meta y una pequeña parte de San José del Guaviare. Afectado por procesos de praderización para acaparamiento de tierras y expansión de ganadería extensiva. Cultivos ilícitos actúan como punta de lanza del proceso de deforestación. Presencia de grupos armados ilegales promueve ocupación y actividades de deforestación.

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Núcleo 7: vía Calamar-Miraflores: carretera que va de Calamar a Miraflores en Guaviare, con afectaciones al resguardo La Yuquera. Ampliación y mejoramiento de vías ilegales asociadas a este eje aceleran la deforestación y fomentan la ganadería extensiva. Estas actividades no tienen criterios ambientales y ni consideran las restricciones legales de uso del suelo.

Núcleo 8: Montes de María: límites de Bolívar y Sucre, afectando relictos de bosque seco de San Juan Nepomuceno, San Jacinto, Carmen de Bolívar y San Onofre. Presencia de actores armados ilegales y retorno de población para retomar actividades productivas o extractivas. Padece por la expansión de la frontera agropecuaria, en especial ganadería extensiva y cultivos agroindustriales. La tala ilegal es la primera fase del cambio de uso del suelo.

Núcleo 9: Manavires: límites de San José del Guaviare y Calamar (Guaviare), en el área de reserva forestal y la reciente ampliación de Chiribiquete. El sector norte forma parte del área de influencia de la Marginal de la Selva. Actores externos generan acaparamiento de tierras por medio de la tala y quema. Predomina la ganadería extensiva como parte de mercado informal de tierras, facilitada por la expansión de la infraestructura vial. 

Chiribiquete pasó del anonimato a la fama por sus altos índices de deforestación. Mientras que en el primer trimestre de 2018 no figuró en el listado de las áreas protegidas más deforestadas, este año estuvo entre los tres más críticos. Foto: Archivo Semana

Núcleo 10: Riosucio: norte del Pacífico, en Riosucio (Chocó). Afectaciones a los consejos comunitarios de comunidades negras de la cuenca de los ríos Salaquí y Cacarica y resguardo Emberá Katío. Deforestación asociada a un desarrollo vial que se construye paralelo al cauce del río Salaquí, que inició en noviembre de 2018 y había avanzado 14 kilómetros hasta enero de este año. Padece por ganadería extensiva, cultivos de mayor escala y grupos armados ilegales que dinamizan la siembra de coca, tala y comercio ilícito de maderas finas. 

Ñapas: además de los 10 núcleos de detecciones de alertas tempranas de deforestación, el Ideam identificó otras zonas que necesitan urgente atención: Bajo Cauca-Nechí (Cáceres, Zaragoza y Anorí); serranía de San Lucas (El Bagre, Segovia, San Pablo y Cantagallo); municipio de Mapiripán (Meta); y sur del departamento de Córdoba y Parque Nacional Paramillo.

Boletín 18 de alertas tempranas del Ideam