Elsa Matilde Escobar surgió en el mundo del ambientalismo y la investigación científica cuando era gobernado por hombres.

Fue la primera mujer en el país en obtener el título universitario de química pura. Salió de Manizales para irse a Medellín a estudiar en la Universidad de Antioquia una carrera que hasta el momento era ajena para el género femenino. Y a pesar de la falta de fe de sus compañeros, Elsa estuvo becada durante los cinco años de la carrera.

Empezó a tocar puertas en Medellín para convertirse en investigadora, pero su condición de mujer y egresada de una universidad pública, jugaron en su contra. En Bogotá estuvo en la oficina de relaciones internacionales del Ministerio de Educación, y luego pasó al Inderena para realizar una consultoría sobre los impactos de los proyectos energéticos: ahí se obsesionó por lo ambiental.

Elsa Matilde Escobar surgió en el mundo del ambientalismo y la investigación científica cuando era gobernado por hombres. Foto: Fundación Natura.

Luego de ocupar cargos “verdes” en el Fondo para la Protección del Medio Ambiente (FEN) y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en 1997 una organización de la sociedad civil, dedicada de lleno a la conservación, uso y manejo de la biodiversidad y la restauración, se convirtió en su proyecto de vida.

La Fundación Natura Colombia le ofreció ser directora ejecutiva, cargo que ha ocupado en los últimos 22 años y que dejó a finales de este mes para volver a estudiar y crear otros proyectos ambientales.

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Natura fue durante muchos años mi única razón de ser, la parte más importante de mi vida y donde encontré a mi compañero de sueños, aventuras, dolores y alegrías. En estos 22 años logramos consolidarla como la organización ambiental de la sociedad civil más importante del país y una de las más reconocidas en Latinoamérica, una familia con cimientos fuertes y resultados contundentes que ha conservado la independencia y coherencia frente a escenarios económicos, políticos y legales. La fundación es una herencia invaluable y un legado que debe continuar luchando por un mejor futuro para las próximas generaciones”, dice Escobar.

Superando saldos en rojo

La Fundación Natura fue creada en 1983, año que Elsa Matilde recuerda como si fuera ayer. “El país comenzaba a hablar de conservación y manejo de los recursos naturales por el trabajo de Julio Carrizosa, Thomas van der Hammen, el Mono Hernández y la lucha de Alegría Fonseca por los Parques Nacionales desde el Senado. En ese momento, un grupo de ciudadanos, por invitación de The Natural Conservancy, emprendió la creación de una organización ambientalista, la primera en el país con la visión de la conservación de la biodiversidad a través de la creación de áreas protegidas públicas o privadas”.

En 1991, Escobar entró a la fundación como subdirectora administrativa y financiera. “En esa década toman relevancia las ONG ambientales y comienzan a ser tenidas en cuenta por los gobiernos y cooperantes. Fue en esos años cuando se hicieron los primeros canjes de deuda por naturaleza y a dirigirse recursos económicos de cooperación para proyectos ambientales. Con Natura empezamos a trabajar en el manejo de la fauna y ecoturismo con los habitantes de Bahía Solano y Nuquí, con éxito hasta que la violencia entró a la zona”, recuerda.

Lideró la primera reunión de cien mujeres afro en Chocó, todas desplazadas, víctimas del conflicto armado y del maltrato familiar, las cuales hacían parte del proyecto Utría regional Foto: Fundación Natura

En 1997 Elsa Matilde aceptó liderar la Fundación Natura pese a estar en saldos rojos. “Fue un momento de crisis financiera. Con el apoyo del equipo salimos a flote, aunque no fue sino hasta 2005 que logramos presentar balances sin pérdidas gracias a trabajos novedosos y visionarios que involucraron a las comunidades, en especial a indígenas, afros, campesinos y mujeres en la conservación de los recursos naturales”.

En el nuevo milenio, la fundación profundizó en los temas rurales. “Empezamos a apoyar a los pequeños productores para poner en marcha buenas prácticas agrícolas y mejorar la producción y calidad de vida. También dimos los primeros pasos en cambio climático, tratando de construir paisajes más resilientes. Así nace el mecanismo voluntario de mitigación de gases de efecto invernadero y el banco de carbono cero”.

Mujeres siempre presentes

Cuando ganó una beca en la Universidad de Columbia, Escobar organizó seis encuentros de mujeres indígenas, que dieron como resultado cuatro publicaciones donde participaron antropólogas, sociólogas, biólogas y mujeres de regiones cargadas de historias, quienes compartieron sus experiencias y luchas.

En el año 2000 lideró la primera reunión de cien mujeres afro en Chocó, todas desplazadas, víctimas del conflicto armado y del maltrato familiar, las cuales hacían parte del proyecto Utría regional, que sentó bases de gobernanza, asociaciones, liderazgos y conocimiento. 

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Las mujeres tenemos una relación distinta con la naturaleza, ya que estamos más cercanas e involucradas con ella. Es clave conservar e impulsar el saber ancestral de las indígenas, campesinas y afro. Hemos fortalecido a los líderes en temas como turismo y pesca y le dimos vida al programa de conservación de las tortugas marinas, que logra constituir la reserva biológica Septiembre en Bahía Solano, un trabajo con la comunidad que hoy en día sigue”.

Según Elsa Matilde, Natura fue una de las primeras organizaciones en abordar temas como el cambio climático, restauración, créditos de carbono y género. “Somos pioneros en la restauración ecológica: hoy ya contamos con seis reservas privadas para la conservación y restauración de los bosques del país, además de dos centros de investigación de especies nativas (bosque seco y alto andino) y varios acuerdos de conservación producción, pago por servicios ambientales y trabajos con las comunidades locales”.

Una de sus grandes joyas es Amazonas 2.0, proyecto que lidera Natura con las comunidades para contener la deforestación de los bosques amazónicos, el cual tiene su nicho en el municipio de Solano (Caquetá) y está conformado por 15 promotores comunitarios campesinos, de 11 veredas, e indígenas del resguardo inga Niñeras.


Elsa Matilde es considerada por sus allegados, colegas y amigos como el corazón y alma de los bosques. Foto: Fundación Natura

Fuimos los primeros en trabajar conjuntamente entre indígenas y colonos para identificar sus problemáticas y establecer un diálogo para el manejo de su territorio. Estas dos comunidades poco hablaban entre sí y ahora trabajan en una causa común: defender el bosque. El ideal es capacitar a las comunidades sobre monitoreo forestal, climático y de fauna, y crear una plataforma regional amazónica de intercambio de información y respuesta rápida”, afirma Escobar.

Esta manizalita también creó la Carrera Verde, evento anual en Bogotá y Medellín donde la sociedad se une con el objetivo de correr por los bosques; gestó NaturaCert, entidad certificadora de las buenas prácticas agrícolas, y el mercado voluntario de carbono, mecanismo de mitigación voluntaria de emisiones de gases de efecto invernadero y el Banco CarbonoCero. 

También es miembro fundador del comité colombiano y regional de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, presidenta de la Corporación Biocomercio y vicepresidenta de la Red de Agricultura Sostenible.

Amazonas 2.0, es un proyecto insignia liderado por Natura con las comunidades para contener la deforestación de los bosques amazónicos. Foto: Fundación Natura.

Natura empezó con no más de 15 personas y hoy ya superamos las 300, todas comprometidas con la defensa del ambiente y la comunidad. Siempre vamos contra la corriente y jamás hemos silenciado nuestra voz para oponernos a las amenazas a líderes, la deforestación, el glifosato, la reserva Van der Hammen. Sembramos una semilla para seguir trabajando por la conservación”, apunta esta química enamorada del verde.

El corazón del bosque

Elsa Matilde es considerada por sus allegados, colegas y amigos como el corazón y alma de los bosques, no solo por su amor desmedido por estos ecosistemas y la obsesión de sembrar plantas y semillas a donde llega, sino por su lucha desde la investigación y la academia para frenar la deforestación. Esto es lo que hablan de ella los diferentes representantes del ambientalismo nacional.


Elsa Matilde es considerada por sus allegados, colegas y amigos como el corazón y alma de los bosques. Foto: Fundación Natura.

Hizo una excelente labor en Natura, organización que asumió quebrada hace 22 años y la cual entrega muy fuerte a nivel nacional. Para lograr eso se necesitan diferentes características, como capacidad de trabajo en equipo y generar procesos para conseguir recursos económicos. Yo pude trabajar con ella en el sector ambiental y posee una facilidad enorme para relacionarse con la gente y sacar adelante los proyectos que se propone”.

Manuel Rodríguez, exministro de ambiente y quien la conoce desde hace 30 años.

Además de los resultados específicos del trabajo colectivo, como reservas naturales e iniciativas con sectores, Elsa le deja una lección importante a Colombia: que la sociedad civil organizada tiene un lugar irremplazable en la conservación, algo que ha demostrado Natura en las últimas décadas”.

Germán Andrade, profesor de la Universidad de Los Andes ex subdirector científico del Instituto Humboldt.

Ella es una mujer que cree en la gente y hace a la gente”.

Luis Guillermo Parra. 

“Elsa es una mujer muy audaz, visionaria y coherente con su vida profesional y personal”.

Margarita Pacheco, presidenta actual del consejo directivo de Natura.