Guaviare, un departamento amazónico que alberga tesoros ambientales y ancestrales como el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, es considerado como una de las grandes víctimas de la motosierra en Colombia.

Según el Ideam, el año pasado perdió 34.527 hectáreas de bosque, cifra que lo convierte en el tercer territorio más deforestado a nivel nacional, muy cerca de Caquetá (46.765 hectáreas) y Meta (44.712 hectáreas).

Tres de sus cuatro municipios hacen parte del listado de los 15 sitios más afectados por la deforestación: San José del Guaviare, cuarto con 15.264 hectáreas de bosque arrasadas; Calamar, quinto con 10.733 hectáreas; y El Retorno, sexto con 7.611 hectáreas.

La deforestación está encapsulada en el Guaviare. Hasta los terrenos sagrados del Parque Chiribiquete merman su verde por la motosierra. Foto: FCDS.

Varios de los operativos de Artemisa, estrategia del gobierno nacional para frenar este macabro flagelo que se alimenta de los bosques, han abarcado territorios guaviarenses. Sin embargo, los pocos capturados han sido campesinos que son contratados por los fuertes brazos económicos que hacen presencia en el departamento.

La hecatombe de los bosques y la falta de acciones concretas contra los verdaderos tentáculos de la deforestación, son los principales motivos que tiene Olmes Rodríguez para salir a marchar mañana en el Paro Nacional.  Olmes es un campesino de 40 años que lidera a 168 familias del corregimiento El Capricho en San José del Guaviare que viven de los frutos y especies maderables de los bosques.

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“Más de 500 personas, su mayoría campesinas, haremos una gran manifestación pacífica por las calles de San José del Guaviare. Sin embargo, las que hacemos parte de la Asociación de Juntas de Acción Comunal del Capricho (Asocapricho), la cual presido desde hace tres años, marcharemos para que el gobierno frene de una vez por todas la deforestación y ataque a los verdaderos culpables de ese crimen ambiental: gente con mucha plata que ha llegado a la zona a apoderarse de los baldíos llenos de bosque para meter ganado y cultivos como palma africana”, denuncia Olmes.

Olmes Rodríguez es uno de los líderes sociales y ambientales más respetados y escuchados en Guaviare. Su meta es defender a los campesinos y la naturaleza. Foto: Semana.

Según este campesino, nacido en Ubalá (Cundinamarca) y que llegó al Guaviare hace dos décadas atraído por la bonanza cocalera, la población rural está cansada de los incumplimientos y atropellos por parte del gobierno. “Como somos pacíficos nunca nos paran bolas. Sin embargo saldremos a las calles para ver si de una vez por todas nuestros gobernantes dejan de incumplirnos y atacarnos, y para que el gobierno nacional deje de hacer esas acciones tan nefastas contra el pueblo, como lo que pasó con los niños en el bombardeo en San Vicente del Caguán”.

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Para Olmes, quien fue raspachín por casi 15 años y hoy tiene una finca de 20 hectáreas repleta de árboles en la vereda El Paraíso, desde la desmovilización de las Farc han llegado al departamento varias personas con un fuerte poder económico a apoderarse de las tierras, quienes contratan a los campesinos más pobres para que talen los bosques.

“Como tienen tanto dinero, la ley no les aplica a estos personajes. La persecución es contra el pobre campesino que no ha tenido más opción que talar para alimentar a la familia. El gobierno ha prometido en incontables ocasiones que va a capturar a estas personas acaudaladas, pero hasta la fecha no ha caído el primero. Marchamos por tantos incumplimientos, atropellos y persecuciones, y porque la ley solo favorece a los de la plata. La comunidad se siente abandonada”.

Olmes lidera a más de 160 familias para que puedan vivir de los frutos, maderas y otros beneficios de los bosques. Foto: Jhon Barros.

Llamado a los nuevos gobernantes

En 2020, Heydeer Palacio Salazar reemplazará al polémico y controvertido Nebio Echeverry como gobernador del Guaviare, acusado de impulsar la deforestación en el departamento (en su gobierno la pérdida de bosque tuvo sus mayores picos).

Antes de las elecciones, el entonces candidato por una coalición entre los partidos Conservador, Cambio Radical, Centro Democrático y Liberal, firmó un manifiesto en el que se comprometió a conservar los bosques tropicales, actuar para reducir la deforestación, generar estrategias y planes de desarrollo para impulsar modelos de desarrollo sostenible y disponer recursos para la conservación y restauración del bosque, la biodiversidad y el agua.

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Para Olmes, los ojos del país deben estar puestos en las acciones del nuevo gobernante de los guaviarenses. “Aunque ha manifestado varias veces su compromiso con la naturaleza y tuvo una buena gestión cuando fue alcalde de El Retorno, debemos estar atentos de sus acciones. En la marcha de mañana saldremos con carteles para recordarle a los nuevos mandatarios que deben proteger los bosques y dejar de perseguir al campesinado”.

Aprovechar los frutos del bosque es una de las metas que busca Olmes con los campesinos de su corregimiento El Capricho. Foto: FCDS.

Asocapricho ha participado en varias reuniones con el nuevo alcalde electo de San José del Guaviare Ramón Guevara, escenarios en los que Olmes ha alzado su voz para que frenen la tala y los hostigamientos contra los campesinos. 

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“Le dije abiertamente que los campesinos por mucho talan dos hectáreas para poner el corral y unos cultivos, mientras que las otras personas lideran la desaparición de hasta 700 hectáreas. A los grandes empresarios y deforestadores no les pasa nada porque están auspiciados por los mismos gobernantes, y a la gente del común si la capturan y la meten presa. El que no tiene plata si tiene que acogerse a la ley”.

Vivir del bosque, su sueño

El Paraíso, vereda donde vive Olmes con su esposa y tres hijos, hace parte de las 28 veredas que conforman el corregimiento El Capricho, ubicado en la zona de amortiguación entre el Parque Nacional Natural Chiribiquete y la serranía de La Lindosa.

Como presidente de Asocapricho, este hombre alto, moreno y de contextura cuajada, lidera a las 168 familias en un proyecto de forestería comunitaria, el cual busca cambiar la tumba de la selva para meter vacas por un manejo sostenible de los bosques que aún quedan de pie, es decir aprovechar las resinas y frutos para luego comercializarlos. 

Campesinos del Guaviare aprenden que dejar los bosques en pie pueden generarles recursos económicos. Foto: FCDS.

Las familias de El Capricho, con asesoría de organizaciones como la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible (FCDS), trabajan en cultivar especies como asaí, seje, cumare, zancona y moriche, flora amazónica que sirve para elaborar jugos, helados, mermeladas, cosméticos, aceites naturales, colorantes y medicinas.

“Ya comprendimos que podemos aprovechar sosteniblemente los bosques y selvas, ya que nos brindan frutos, aceites, fibras, agua, fauna, leña, madera y hasta la belleza para hacer turismo. También trabajamos en reforestar los predios para que los bosques no desaparezcan”, puntualizó Olmes.