Hace pocos días, la línea de emergencias ambientales del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA) recibió una llamada atípica en horas de la madrugada. Una ciudadana del barrio Los Cambulos, ubicado en el sur de Cali, reportó la presencia de un ocelote dentro de su apartamento.

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Expertos de la entidad acudieron de inmediato al llamado de la ciudadana, residente de un apartamento ubicado en un quinto piso. El ocelote (Leopardus pardalis), temeroso ante la llegada de los funcionarios, estaba escondido detrás de una alacena en el área de la cocina.

Los funcionarios del grupo de fauna silvestre del DAGMA lograron rescatar al tímido felino. La primera valoración identificó que se trataba de una hembra sana, posiblemente adulta, sin evidencia de fracturas o heridas. “Luego se procedió al traslado del individuo a nuestro hogar de paso, donde le fue realizada una valoración médico veterinaria más exhaustiva”, dijo la entidad.

Aún no se sabe cómo el ocelote llegó al apartamento en la capital del Valle del Cauca. Foto: DAGMA. 

La autoridad ambiental investigará cómo llegó el felino a la vivienda. Cuando culmine su periodo de valoración en el centro de fauna, el ocelote sería liberado en su hábitat natural, un área boscosa del Parque Nacional Natural Farallones de Cali.

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Harry Cataño, veterinario del DAGMA, manifestó que tener fauna silvestre en las es una violación al código penal ambiental y una amenaza para la salud pública.

“Los animales silvestres generalmente han sido víctimas de traficantes ilegales, y por sus condiciones de cautiverio y tenencia, es probable que sean portadores de enfermedades zoonóticas que pueden ser transmitidas a los seres humanos”, dijo Cataño.

Funcionarios del DAGMA rescataron al ocelote dentro del apartamento. Foto: DAGMA.

El funcionario manifestó que otra razón para la no tenencia de especies silvestres es el desequilibrio que esto causa en los ecosistemas donde son extraídos. “Esta tenencia es ilegal y puede conllevar a sanciones penales y administrativas. El llamado a la ciudadanía es a reportar la presencia o emergencias relacionadas con la fauna silvestre a las autoridades ambientales y policivas”.

Leopardus pardalis es uno de los seis felinos que hacen presencia en Colombia. Habita en el continente americano, desde el occidente y oriente de México hasta Argentina y Paraguay. Alcanza a medir hasta 90 centímetros de largo y pesar cerca de 11 kilogramos.

La especie se ha visto afectada por la destrucción de los bosques y los cazadores. Su llamativa piel es comercializada de forma ilegal, al igual que sus extremidades. “Es un felino solitario que habita en bosques tropicales y subtropicales de densa vegetación. Caza mamíferos pequeños, roedores grandes, raposas, murciélagos, aves, reptiles y peces”, informó el DAGMA.