Hasta hace un par de años, San Martín era un municipio del Cesar desconocido para la mayoría del país. Pero el fracking lo hizo saltar a la fama como el epicentro de una discusión sin precedentes que no solo tiene que ver con su futuro, sino con el de toda la industria petrolera en Colombia.

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Desde 2015, la empresa Conoco Phillips quiere desarrollar el primer piloto de exploración de hidrocarburos mediante esta controvertida técnica que ha sido prohibida en países como Alemania y Francia por sus potenciales efectos devastadores sobre el agua, principalmente. Estos temores parecen haberse confirmado esta semana en una de las veredas del área de influencia del proyecto.

El martes, habitantes de la vereda Pita Limón denunciaron la aparición de espesas manchas de aceite en un pozo de agua que pertenece a una familia, pero de la que se abastecen varias más. Las fotos y videos que obtuvieron como pruebas fueron publicados en las redes sociales y de inmediato las sospechas se dirigieron hacia el proyecto de Conoco, que hasta junio de 2017 realizó pruebas de caracterización en el pozo exploratorio Picoplata1 queda a menos de cuatro kilómetros de la zona.

Sin embargo, los propios denunciantes son mesurados en culpar al proyecto por la situación. "En los videos se ve una nata como cuando hay rastros de aceite o de gasolina en un pozo donde esto nunca había ocurrido. Esta es una zona de humedales y ciénagas muy cercana a donde Conoco hizo su exploración, pero no podemos responsabilizarlos hasta que las pruebas de un laboratorio independiente muestren qué fue lo que pasó", dice Carlos Santiago, líder de una de las organizaciones sociales que se ha opuesto al fracking en San Martín.

De hecho, tras la publicación de los videos, este miércoles una comisión de Corpocesar visitó la zona para verificar la información. Y aunque comprobaron visualmente la afectación del pozo, hasta hoy iban a tomar las muestras de agua para llevarlas a un laboratorio certificado por el Ideam para hacer los análisis respectivos.
"Los técnicos informan que el pozo subterráneo efectivamente tiene una mancha. Este jueves tomamos las pruebas y las trasladaremos a un laboratorio en Barranquilla para que determinen las características físicas y químicas del agua e informe si es de petróleo o de qué componentes es la mancha. Esos resultados los debemos tener en ocho días", afirmó Kaleb Villalobos, director de Corpocesar.

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Antes del plazo prometido por Villalobos, Conoco rechaza cualquier responsabilidad por la contaminación del agua. En una respuesta a la dueña del predio donde se ubica el pozo afectado, la empresa afirma que "no es posible que exista una comunicación entre los fluidos del pozo Picoplata1 y el pozo ubicado en su predio".
Según la empresa, el hecho de que los resultados de un monitoreo el pasado 2 de febrero en todos las fuentes de agua ubicadas alrededor de la zona del proyecto no hayan mostrado alteraciones en la calidad del agua confirman que la causa de la contaminación denunciada no está relacionada con la operación de la compañía. Sin embargo, la última palabra sobre esta nueva polémica por el fracking la tendrán los resultados del laboratorio contratado por Corpocesar.