Dos obras causaron una profunda indignación entre los defensores de los humedales durante la pasada administración de Enrique Peñalosa: un puente elevado en concreto en Juan Amarillo y una serie de senderos duros para el paso de peatones y biciletas en Jaboque, ambos ecosistemas ubicados en el noroccidente de la capital.

Con una inversión cercana a los 28.000 millones de pesos, la alcaldía puso en marcha la construcción del sendero elevado de 5,5 kilómetros en la zona de manejo de Jaboque, un camino en cemento para conectar al barrio Unir II con el río Bogotá. Por su parte, en Juan Amarillo dio inicio al puente elevado en el sector sur del humedal, 1,2 kilómetros desde el barrio Lisboa en Suba hasta El Cortijo en Engativá.

Juan Amarillo es uno de los humedales más afectados por las obras en concreto. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz.

En su momento, Jorge Escobar, director de la Fundación Humedales Bogotá, manifestó su rechazo por las obras de la pasada administración distrital. “Las cifras demuestran que ecosistemas sin este tipo de intervenciones en concreto son los más biodiversos, como La Conejera y Córdoba. Las obras en Juan Amarillo y Jaboque causarán daños serios a la biodiversidad, como pasó en Santa María del Lago, que disminuyó la cantidad de aves por la cantidad de senderos en concreto”.

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La razón de las obras en Juan Amarillo y Jaboque fue el Decreto 565 de 2017, instrumento que modificó la Política de Humedales del Distrito al permitir la construcción de infraestructura en los humedales, como ciclorutas, senderos, alamedas, plazoletas, adoquinados y luminarias. Es decir que las intervenciones tenían luz verde.

Un sendero peatonal en Jaboque causó revuelo entre los ambientalistas. Foto: Jhon Barros.

El Juez Cuarto Administrativo del Circuito de Bogotá acaba de pronunciarse a fondo sobre el tema y decretó la nulidad del Decreto 565, asegurando que hubo una falta de participación de la ciudadanía en el cambio de la Política Distrital de Humedales. Así lo reveló la concejal de Bogotá María Fernanda Rojas.

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“El Distrito, en el trámite de expedición del decreto y en relación con la definición de recreación pasiva y usos en los humedales, infringió su obligación de someter a consideración del Consejo Consultivo Ambiental y su Mesa de Humedales el contenido del decreto demandado, para que dicho órgano formulara las recomendaciones respectivas”, cita en un comunicado de prensa la concejal.

Según Rojas, el juez concluyó que en dicho trámite se vulneró el derecho a la participación en materia ambiental de la ciudadanía, “por lo cual se configura la causal de nulidad del acto administrativo por infracción y en desconocimiento a los artículos 2, 8 y 79 de la Constitución Política, el numeral 10 del artículo 1° de la Ley 99 de 1993 y del Decreto 081 de 2014, además del principio de articulación y participación, contenido en la Política Nacional de Humedales”.

El puente elevado en concreto en Juan Amarillo llevaba más de 30 por ciento de avance. Foto: Jhon Barros. 

Para la concejal, lo que se pretendía con este decreto, hoy declarado como nulo, era convertir los humedales en parques deportivos, eliminando por completo la función ecológica que tienen los ecosistemas. “Es importante que las desecaciones, la remoción de flora y fauna cesen, y que los suelos dentro de los bordes naturales sean respetados”. 

Para que esto no vuelva a ocurrir, Rojas dijo que se deben exigir estudios donde se contemplen los impactos ambientales y se respeten los planes de manejo ambiental. “Reconocer la función hídrica de los humedales es vital para su protección, reconociendo el caudal ecológico y el hecho de que son uno de los mayores resguardos de aves, plantas y animales, algunos inclusive en vía de extinción”. 

Por último, la concejal celebró la nueva decisión del juez y la definió como una gran victoria para la comunidad ambientalista de Bogotá. “Esto nos da un nuevo aliento en la lucha por la protección de los humedales desde una visión ecosostenible. Con este fallo, existen los elementos para suspender y replantear los proyectos y contratos vigentes en los humedales”.

La Alcaldía deberá definir qué pasará con las obras ya adelantadas en los humedales. Foto: Jhon Barros. 

Reacciones

Varios ambientalistas y expertos reaccionaron sobre la nueva decisión en pro de los humedales. Manuel Rodríguez, ex ministro de Ambiente y presidente del Foro Nacional Ambiental, dijo que Enrique Peñalosa emprendió proyectos para intervenir los humedales, “y para ello expidió un decreto que derogó la política distrital en pro de su protección ecológica. Ahora un juez lo declaró nulo, con lo que dio razón a todos aquellos que manifestaron su desacuerdo con tal arbitrariedad”.

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Como un sabor agridulce calificó la noticia Jorge Escobar, director de Humedales Bogotá. “Celebramos que dé frutos este largo trabajo mancomunado entre la ciudadanía, diversas organizaciones y la concejal, que nos hemos unido en pro de los humedales. Pero lastimosamente la justicia siempre llega tarde. Los daños ya están hechos en Juan Amarillo y Jaboque, con obras que avanzaron hasta en la cuarentena. En los primeros meses de este año el avance era superior al 30 por ciento”.

El daño ecosistémico por el cemento ya está hecho. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz.

Escobar indicó que todo el dinero invertido en esas obras pudo destinarse en cosas primordiales para los humedales, como la descontaminación de sus aguas y los caudales ecológicos. “Esperamos que esta medida blinde a los otros humedales. Ahora se viene una batalla legal con la Empresa de Acueducto y las organizaciones que adelantan las obras, porque no sabemos aún qué va a pasar con esas insfraestructuras”.

El experto manifestó que es urgente crear un plan entre las organizaciones, ciudadanía y el Distrito para que los mandatarios de turno no realicen este tipo de intervenciones. “Una buena opción es una hoja de ruta para los próximos 15 años por lo menos, una medida que evitaría acciones sin importar quién esté en el poder. Estamos en un buen momento para abrir esa posibilidad”.

El director de Humedales Bogotá apunta que se abre nuevamente la oportunidad de construir un plan de ciudad para el manejo de los humedales, "donde acordemos el adecuado manejo que le daremos en los próximos años. Esto permitirá, que sin importar la administración de turno, avancemos en su recuperación y conservación".

En el desarrollo de las obras en Juan Amarillo, la ciudadanía denunció la muerte de varios animales propios de los humedales. Foto: redes sociales.

Daniel Bernal, experto en calidad del aire y colaborador de Humedales Bogotá, aseguró que con la nueva decisión del juez "cae la ilegalidad y arbitrariedad de Enrique Peñalosa y los funcionarios que modificaron la Política Distrital de Humedales".

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“¿Cuál es el dilema? Que ya pavimentó varios sectores en humedales y deshacer eso es un embrollo. Es su modus operandi. Cortó miles de árboles y llenó los humedales de ciclorrutas absurdas que no sirven para nada porque no se pueden usar”.

Bernal espera que las obras se puedan revertir, aunque la tarea no es sencilla. “Una vez el cemento encima es un embrollo difícil de revertirlo. El humedal Juan Amarillo en una piscina de cemento y nada se ha podido revertir ni mejorar”.

Para los expertos, toda obra en concreto en los humedales trae consecuencias irrecuperables para el ecosistema. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

Germán Andrade, biólogo de la Universidad de los Andes, expresó que los humedales de Bogotá deben existencia y cualidad a numerosas acciones judiciales y de control administrativo. “Sobresale la obstinación costosa del alcalde repitente, además de la falta de intervención oportuna de la autoridad nacional. El control judicial ha sido fundamental en los humedales de Bogotá, conflictos innecesarios y costosos. Vamos por un acuerdo sobre lo básico ¿Una nueva politica de humedales?".

María Mercedes Maldonado indicó que ojalá esta decisión sirva para que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado dé estricto cumplimiento al punto seis del Compromiso Ambiental y “se detengan todas las obras de endurecimiento de los humedales, iniciadas con base en un decreto declarado ilegal”.

Jaboque y Juan Amarillo fueron los humedales donde la pasada Alcaldía realizó obras en concreto. Foto: Fundación Humedales Bogotá.

Batalla jurídica

En 2018, las ambientalistas Gladys Cifuentes y Patricia Bohórquez instauraron una acción popular para dar nulidad al Decreto 565 de 2017. En diciembre de ese año, un juez otorgó medidas cautelares y suspendió provisionalmente el decreto, decisión que a pesar de ser apelada por la administración, fue confirmada por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca.

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A raíz de la suspensión del decreto se desarrolló una nueva batalla jurídica, ya que la administración siguió construyendo en los humedales sin importar las medidas otorgadas por el juez. Por lo tanto, dentro del mismo proceso del decreto se radicó un desacato judicial en contra de Enrique Peñalosa por continuar con las obras”, menciona Rojas.

Una acción popular de la ciudadanía evitó que el humedal Córdoba fuera víctima de las obras en concreto. Hoy es uno de los más biodiversos. Foto: Nicolás Acevedo Ortiz.

Aunque el juez no declaró el desacato en ese entonces, la concejal informó que en la sentencia de fondo hizo referencia a las obras que se continuaron haciendo después de las medidas cautelares. “El despacho ordenó la compulsa de copias ante la Procuraduría, con miras a que se llevaran a cabo las investigaciones disciplinarias a que hubiera lugar”.

La mole de cemento ya ocasionó una catástrofe ambiental en la capital. De contar con más de 50.000 hectáreas de humedales, lagos y zonas de amortiguación en 1950, en la ciudad solo sobreviven las 726,6 hectáreas de los 15 humedales declarados. Es decir que 98 por ciento de estos ecosistemas quedó sepultado para dar paso a zonas urbanizadas, conjuntos residenciales y avenidas.

* Este es un contenido periodístico de la Alianza Grupo Río Bogotá: un proyecto social y ambiental de la Fundación Coca-Cola, el Banco de Bogotá del Grupo Aval, el consorcio PTAR Salitre y la Fundación SEMANA para posicionar en la agenda nacional la importancia y potencial de la cuenca del río Bogotá y  sensibilizar a los ciudadanos en torno a la recuperación y cuidado del río más importante de la sabana.