El posible retorno de la aspersión aérea con glifosato en el mes de julio encendió de nuevo el debate sobre si el país está preparado o no para la implementación de esta técnica para la erradicación de cultivos ilícitos. 

Varios expertos y ambientalistas le salieron al paso al anuncio hecho por el ministro de Defensa, Guillermo Botero, quien aseveró que próximamente el Gobierno presentará al Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE) los seis protocolos que fueron exigidos por la Corte Constitucional para poder reiniciar las fumigaciones. El jefe de esa cartera agregó, además, que en julio estaría listo el trámite de la licencia ambiental y que entre 12 y 16 semanas se retomarían las aspersiones con este herbicida. 

Le puede interesar: Descubren molécula no tóxica que podría reemplazar el glifosato

Pedro Arenas, director del Observatorio de Cultivos y Cultivadores Declarados Ilícitos, afirmó que sobre el anuncio hecho por el ministro, con el espaldarazo del presidente Duque, tiene varios interrogantes. "La primera inquietud que me surge es saber si todas las condiciones requeridas por la Corte Constitucional quedarían superadas y qué tanta transparencia tendrían esos protocolos que serían aprobados por el CNE. Se debe determinar también si responden al principio de precaución", comentó Arenas, quien considera que también se debe estar pendiente del Plan de Manejo Ambiental que debe tramitar la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales. 

A su juicio, existe evidencia científica que da cuenta sobre los daños que causa el glifosato a la salud humana, pero también al medioambiente. "Adicionalmente el gobierno debe adelantar una consulta previa con las comunidades indígenas y afro. No basta solo con que el CNE apruebe", dijo. 

Le recomendamos: Revive el debate: glifosato, ¿un veneno necesario?

De por medio también está que la Corte Constitucional no ha expedido el auto de seguimiento que autoriza o no las aspersiones. "En este momento también hay discusiones en el seno de la Unión Europea para prohibir el uso del glifosato, pero se ha conocido del fuerte lobby que vienen adelantando  empresas como Monsanto. De hecho, en Francia se prohibió el uso de este herbicida en jardinería y en el espacio público", recalcó. 

El director del Observatorio informó, además, que a raíz del Plan Colombia se han instaurado varias demandas por parte de organizaciones campesinas del Cauca y el sur de Bolívar, las cuales están por resolverse.  

"Lo único sostenible es la sustitución concertada con las comunidades y la implementación de programas de desarrollo alternativo", aseguró Arenas. 

Lea también: El glifosato, un herbicida polémico en todo el mundo

Juna Pablo Ruiz, economista y experto en gestión ambiental, cree que la única alternativa para que se deje de sembrar coca en el país es que se legalice el cultivo y se focalice la persecución en quienes la transforman en cocaína y en quienes la comercializan. 

Carolina Urrutia, directora de Parques Cómo Vamos, entre tanto, considera que reiniciar la aspersión con glifosato es grave. "En la medida que avanzan los casos en los tribunales de otros países, tenemos una noción más clara del daño que este herbicida le hace a la salud. Otra cosa es que al asperjar no hay discriminación de qué se riega y que no, si se toma en cuenta que muchos de los cultivos ilícitos están dentro de áreas protegidas, es de una enorme gravedad estar utilizando un químico tan peligroso", apuntó.