Rápidamente la noticia sobre su muerte se viralizó en redes sociales.

Las escalofriantes imágenes en las que se veía un oso de anteojos cercenado por partes en la zona rural de Saravena (Arauca), generaron de inmediato rechazo e indignación. 

Tanto el ministro de Ambiente, Ricardo Lozano, como la directora de Parques Nacionales Naturales de Colombia, Julia Miranda Londoño, solicitaron en su momento una condena ejemplarizante contra el autor del sacrificio de esta especie en vía de extinción. 

Mayor revuelo causó el hecho de que el autor del crimen fuera un indígena perteneciente a la  al pueblo Uncaría, del resguardo de Valle del Sol de la comunidad U‘wa.
 
Surgió entonces la opción de que su sanción fuera establecida entre la justicia indígena y la ordinaria, debido a que el aborigen no vivía con su comunidad, sino en el predio La Fortuna, propiedad de la Gobernación de Arauca. 


Adicionalmente sobre él recaían varias denuncias de los habitantes de la vereda Playas del Bojabá con respecto al proceso de cacería constante que efectuaba para luego, al parecer, comercializar sus presas en el pueblo por intermedio de sus hijos.

Estos antecedentes generaron el dilema sobre cuál era la autoridad competente para juzgarlo y qué tipo de sanción debería recibir.

El indígena aceptó que cazó el oso para comer su carne. Luego de sacrificarlo, lo descuartizó. Foto: Archivo particular.
Finalmente, tras el ‘boom mediático‘, se determinó que sería la justicia indígena la competente para determinar la enmienda y la reparación que debía hacer el aborigen. 

Víctor Chivaraquía, presidente de la Asociación de Cabildos y Autoridades Tradicionales Indígenas del Departamento de Arauca, explicó que la cacería es un asunto de supervivencia en los pueblos indígenas y, por tanto, no estaba prohibida. Además afirmó que esta oportunidad se registró por una situación de escasez de comida en la zona que obligó al indígena a salir en busca de comida para poderle dar alimento a los miembros de su familia (9 personas, aproximadamente). 
"Antes había abundancia de especies y no era necesario cazar este tipo de animales, pero con la expansión de la frontera agrícola y la minería, entre otras circunstancias, los espacios tanto para los animales como para los indígenas se han reducido", apuntó. 

El líder indígena aseguró además, que a pesar de que el implicado no convivía con el resto de su comunidad, sí estaba dentro de las rutas ancestrales y de cacería de su pueblo. 

"Después de ser los mayores opresores y destructores de toda la biodiversidad, hoy los occidentales nos culpan porque un ancestro nuestro mató un oso. Esta no es más  que una de las  consecuencias que ha traído la intervención de los foráneos en nuestro territorio", recalcó. 

Chivaraquía señaló que el indígena fue obligado a arrepentirse ante la sociedad mayoritaria. 

"En un manifiesto de haber reconocido su error fue enviado a mambiar  y sorber yopo", afirmó.

"Sabemos que el régimen y la institucionalidad nunca van estar de acuerdo con nuestros  principios e ideales, con nuestra política y modelo", enfatizó Chivaraquía. 

En cuanto a la solicitud de la Gobernación de Arauca de salir del predio La Fortuna, que es de su propiedad, el presidente de la asociación recordó que una de las grandes peleas que tienen como movimiento indígena se cifra en que les sean devueltas esas tierras que las autoridades han comprado cerca a los resguardos para que la naturaleza sea restaurada en el tiempo. 

"Los gobernadores y mandatarios de turno han  venido comprando una serie de predios aledaños a nuestros territorios históricos. Debido a eso nos asiste la malicia, al creer que lo hacen con doble propósito, con doble moral, para a futuro permitirle la entrada a las transnacionales y sus megaproyectos", dijo. 

Chivaraquía mencionó que finalmente la comunidad indígena se comprometió a salvaguardar al oso de anteojos. 

"El compromiso de nosotros, de la dirigencia, es reconocer, valorar y respetar esa especie, que es un patrimonio en la actualidad", resaltó. 

El oso fue encontrado en la casa de un indígena en el sector rural de Saravena (Arauca). Foto: archivo particular. 
A su turno, Carlos Sandoval, director territorial de Corporinoquia en Arauca, señaló que después de una reunión esa autoridad ambiental, junto a la Gobernación, se comprometieron a adelantar una serie de socializaciones con las comunidades para sensibilizar a los indígenas y campesinos para evitar la caza de esta especie. 

"También se les hizo un llamado  a las autoridades indígenas para que controlen y prohíban  la comercialización de especies de fauna, ya que se ha logrado identificar que varios aborígenes venden sus partes  sobre la carretera", manifestó. 


Adicionalmente, el funcionario resaltó que como corporación están tratando de conseguir recursos para realizar un monitoreo de osos en esa región. 

"También estamos planteando la realización de la agenda ambiental indígena, la cual comprende tres aspectos: educación ambiental, ordenamiento del territorio y conservación de especies desde una perspectiva en la que ellos puedan trabajar", comentó Sandoval.