Desde inicios de año, la covid-19 se extendió rápidamente en el mundo convirtiéndose en una pandemia. En América del Sur, el primer caso de coronavirus fue reportado en febrero en Brasil, pero la elevada tasa de contagio causó que se extendiera rápidamente a los demás países de la región. 

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En marzo, estos territorios adoptaron medidas de cuarentena y aislamiento social para contener al virus y hacer frente a esta emergencia de salud pública, un confinamiento humano que no benefició a la fauna silvestre. Las actividades de vigilancia y control de delitos contra los animales se han visto reducidas, situación que es aprovechada por los traficantes y cazadores furtivos.

Las iguanas están en el listado de los animales silvestres más traficados. Foto: Julie Larsen Maher - WCS.

La Alianza por la Fauna Silvestre y los Bosques, iniciativa regional apoyada por la Unión Europea y desarrollada por la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), revisó la información de las entidades gubernamentales para obtener una aproximación de las tendencias sobre el tráfico de fauna silvestre en cuatro países andinos amazónicos: Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.

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Esta revisión también contempló aquellas noticias sobre eventos de decomiso de fauna silvestre viva o sus partes, como anfibios, aves, mamíferos, reptiles y peces, resultados de las acciones de control y vigilancia, y la información divulgada sobre el tráfico de fauna silvestre”, dijo WCS en un comunicado de prensa.

Felinos como jaguares y tigrillos padecen por el tráfico de fauna. Fotos: CAR y Jhon Barros.

Entre enero y junio de 2020, la alianza contabilizó el decomiso de 954 animales vivos de fauna silvestre, entre los que destacan iguanas, monos, guacamayos y tortugas terrestres, los cuales posiblemente serían destinados a mercados de mascotas. 

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Estos animales corresponden a 89 especies de fauna silvestre de los cuatro países andinos amazónicos, siendo la iguana verde (Iguana iguana), tortuga hicotea (Trachemys callirostris), tortuga morrocoy (Chelonoidis carbonarius) y loro real amazónico o cabeza amarilla (Amazona ochrocephala), las más frecuentes. En Perú fueron registrados dos jaguares (Panthera onca) muertos y uno decomisado.

“En el periodo analizado se reportaron 161 noticias sobre tráfico de fauna silvestre, de las cuales 101 fueron sobre decomisos de animales y 60 a notas de divulgación sobre esta problemática”, indicó WCS.

Colombia es uno de los principales epicentros del tráfico de fauna. Fotos: CAR.

Cifras alarmantes 

Durante el primer semestre de 2020, los cuatro países andinos amazónicos registraron noticias con datos alarmantes sobre el tráfico de fauna silvestre. Por ejemplo, según WCS, en enero las autoridades de Colombia decomisaron más de 15.000 huevos de iguana (Iguana iguana) durante un control policial en las carreteras del departamento de Cesar.

En mayo, cerca de 200 vicuñas (Vicugna vicugna) fueron despojadas de sus pieles a manos de cazadores furtivos en Ayacucho (Perú), quienes aprovecharon la ausencia de vigilancia debido al estado de emergencia por la pandemia del coronavirus.

Infografía del tráfico de fauna en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Fuente: Alianza por la Fauna Silvestre y los Bosques.

Las autoridades aduaneras de Hong Kong, en China, decomisaron un cargamento de 26 toneladas de aletas de tiburón zorro (Alopias vulpinus) y tiburón sedoso (Carcharhinus falciformis) procedentes de Ecuador, hallazgo que fue catalogado como “la mayor incautación de aletas en la historia de esta institución”, dijo la organización.

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Ante esto, WCS, a través de la Alianza por la Fauna Silvestre y los Bosques y en colaboración con las diferentes entidades gubernamentales de Colombia, Ecuador Perú y Bolivia, trabaja en la actualización de los diagnósticos nacionales de tráfico de fauna silvestre.

En el Caribe colombiano, la iguana es uno de los animales silvestres más consumidos por la población. Foto: CAR.

“Esto con el fin de contribuir a la generación de información sobre las tendencias emergentes que ayude a fortalecer la toma de decisiones y respuestas tanto de las autoridades y la sociedad civil para combatir esta problemática que amenaza la biodiversidad de estos países”.

La Alianza por la Fauna Silvestre y los Bosques busca combatir el tráfico de fauna silvestre y madera a través del compromiso de la sociedad civil para el fortalecimiento de la aplicación de la ley y la cooperación con y entre las autoridades de la región Andes-Amazonia, conformada por Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y zonas de tri-frontera con Brasil.