En Mocoa recuerdan, para no volver a vivir. Los niños de la Institución Educativa Técnico Comercial San Agustín, asesorados por sus profesores, lideran esta cruzada.

No quieren que se repitan los hechos de violencia que azotaron esa región durante varias décadas y, mucho menos, los abusos contra las comunidades indígenas que tienen asiento en el departamento.

A partir de entrevistas a las personas con mayor rango edad de sus familias o comunidades lograron identificar historias de asesinatos, maltrato, secuestro, atentados con carros bomba, sicariato, venganza, robo, alcoholismo y hasta acceso carnal violento que luego, paradójicamente, plasmaron en dibujos.

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Con lápiz y colores, en donde el rojo predominó, cerca de 50 estudiantes relataron en historietas, compuestas mayoritariamente por seis escenas, su visión sobre lo acontecido en el territorio en que nacieron y viven.

“Como no tengo abuelos, mi papá me contó una historia que él conoció en su pueblo sobre un guerrillero. Decidió decírmela para que la publicara y todos se dieran cuenta que aquí existió la violencia y que necesitamos la paz para que Putumayo sea mejor”, señaló Samuel López, alumno de grado sexto.


Con la información recopilada de las entrevistas y los documentos colsultados los estudiantes realizaron las narrativas visuales. Foto: Mauricio Ochoa Suárez/Semana. 

Daniela Rodríguez, estudiante de séptimo, afirmó, entre tanto, que la idea es que la gente conozca todo lo que sucedió en el departamento, se concientice y no lo vuelva a repetir.

Fruto de este proceso investigativo y reflexivo se produjo el museo itinerante ‘Voces de los niños’ que por medio de narrativas visuales plasma los hechos ocurridos en el territorio desde la colonización hasta hoy.

La iniciativa, que involucra varias asignaturas, busca sensibilizar a la sociedad para mejorar su relación consigo mismo, con los demás y con el medioambiente, y construir entre todos un buen vivir.

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“Pretendemos transformar esa mentalidad violenta y dar el paso hacia la resolución de los conflictos de una forma más adecuada, pero sobre todo a que cambiemos esa historia de conflicto que por años nos ha marcado y dejado grandes heridas”, indicó Adriana Zambrano, gestora de este proyecto educativo que inició

La docente aseguró que ha notado un cambio en el comportamiento de los niños que hacen parte de la iniciativa, así como de quienes han sido alcanzados. “Solucionan sus dificultades de manera más pacífica y tratan de arreglar los problemas sin llevarlos a mayores, además analizan situaciones violentas de los adultos y toman posturas y plantean diferentes alternativas de resolución. Siento que los niños han empezado hacer su propia política dentro del territorio”, expresó.


Los niños son los encargados de explicarles a los observadores cada una de las historietas que dibujaron. Foto: Mauricio Ochoa Suárez/Semana. 

Linithd Aparicio, directora general del Festival Internacional de Cine y Ambiente de la Amazonía, Ficamazonía, aseguró que “ayer los niños dibujaban la guerra y ahora era momento de que pintaran la paz” y por eso decidieron apoyar y visibilizar ese proyecto educativo.  

“Esta es una bellísima iniciativa: dar voz a los niños a través del arte. Cuando nos mostraron el proyecto nos impactó mucho. Cuando nos dijeron cómo había sido el proceso para pintar la memoria de lo que han vivido los estudiantes respecto a la guerra y a la paz, optamos por gestionar entre nuestros aliados y empresas patrocinadoras los recursos necesarios para realizar el montaje de la exposición (giracubos) y poder llevar a feliz término este anhelo”, sostuvo.

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El objetivo ahora es trasladar el museo por cada uno de los 13 municipios del Putumayo y luego llevarlo a otras regiones del país.

“Les pido apoyo para este tipo de proyectos.  Ojalá este museo viaje, ya que lo tiene que ver el mundo y vivir Colombia”, resaltó Aparicio.


Los niños del colegio utilizan el plástico reciclado que recojen para realizar accesorios como los que exhibien sus madres. Foto: Mauricio Ochoa Suárez/Semana. 

Paralelamente al museo, los niños también adelantan un proyecto de reciclaje de plástico con el que realizan accesorios decorativos como aretes, collares y pulseras, entre otros elementos, en el marco del macroproyecto denominado ‘Juego limpio’.

“Hemos tratado de recoger todo el plástico posible y transformarlo para no hacer tanto daño al territorio. También nos hemos comprometido a eliminar el plástico de nuestras vidas”, mencionó Patricia Anacona, madre de un estudiante.

Proyectos como este se vienen apoyando desde el Ficamazonía, certamen que finalizará este domingo 6 de octubre, en Mocoa.