Seis organizaciones que hacen parte de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG), dedicada a estudiar las problemáticas de la región y generar informes socioambientales, analizaron cómo han cambiado las coberturas del suelo en toda la región amazónica durante los últimos 18 años.

La Fundación Gaia Amazonas, la cuota colombiana de esta red, fue la encargada de estudiar los cambios en el territorio nacional, que indican un marcado desbalance entre la productividad y la conservación de los recursos naturales. Mientras que los desarrollos agrícolas y pecuarios son cada vez más numerosos, la cantidad de bosque sigue a la baja.

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Entre 2000 y 2017, Colombia perdió 814.729 hectáreas de bosque en la región amazónica, conformada por zonas de los departamentos de Amazonas, Caquetá, Guaviare, Putumayo, Meta, Guainía, Vichada, Nariño y Cauca. Es decir que la motosierra puso fin a un área boscosa equivalente a 1.164.000 canchas de fútbol. El inventario verde ahora es de 43,5 millones de hectáreas.

Todo lo contrario ocurrió con las zonas destinadas para cultivos y ganado. Según Gaia, la Amazonia incrementó en un 45 por ciento los terrenos destinados al uso agropecuario, 859.798 hectáreas que antes eran bosque. En los últimos 18 años, la región pasó de 1,89 millones de hectáreas agrícolas y pecuarias a más de 2,75 millones de hectáreas.

San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá, dos territorios amazónicos, hoy en día están entre los más ganaderos del país. Foto: Universidad Nacional. 

El estudio, realizado con las imágenes del satélite Landsat de la NASA y procesados en la nube pixel a pixel con la tecnología de Google Earth Engine, también reveló que el 96 por ciento de la pérdida de bosque en toda la Amazonia colombiana estuvo en los departamentos de Caquetá, Meta y Guaviare, territorios que su vez arrojaron una alta presencia de actividades de ganadería y agricultura.

El ranking de los departamentos con mayor cantidad de zonas con ganado y cultivos lo encabeza Caquetá, con más de 1,4 millones de hectáreas. Le siguen el sur del Meta (530.900 hectáreas), Putumayo (373.000 hectáreas), Guaviare (327.300 hectáreas), Vaupés (23.700 hectáreas) y  Amazonas (13.800 hectáreas).

Sin embargo, el listado de los que más incrementaron su porcentaje de área agropecuaria es distinto. El que más registró un aumento en los últimos 18 años fue Amazonas (108 por ciento), seguido por Guaviare (92 por ciento), sur del Meta (80 por ciento), Vaupés (51 por ciento), Caquetá (39 por ciento) y Putumayo (10 por ciento).

Los bosques amazónicos de Caquetá, Guaviare y Meta disminuyen a paso galopante. La ganadería extensiva es uno de los principales motores de la deforestación. Foto: FCDS.

Por su parte, los municipios con más área destinada a la agricultura o pastos son San Vicente del Caguán, La Macarena, Cartagena del Chairá, San José del Guaviare, Calamar y Solano, que a su vez son los mimos que más perdieron bosque entre 2000 y 2017.

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San Vicente del Caguán, La Macarena y Cartagena del Chairá perdieron 398.352 hectáreas de bosque, es decir un territorio igual al departamento de Atlántico. A su vez, estos sitios ahora registran más de 400.000 hectáreas con producción agropecuaria. La Macarena es el que mayor rapidez de pérdida de bosque ha experimentado en 18 años”, dijo Andrés Llanos, asesor SIG de la Fundación Gaia Amazonas. 

Por último, el informe de Gaia señala que tres Parques Nacionales Naturales, donde no está permitido el desarrollo agropecuario, hoy en día son críticos por la presencia de cultivos y vacas: Tinigua (22.352 hectáreas), Sierra de la Macarena (13.074 hectáreas) y Cordillera de los Picachos (10.083 hectáreas).

La deforestación en la Amazonia es causada para tres principales fines: adueñarse de las tierras, ganadería extensiva o cultivos ilícitos. Foto: FCDS. 

Vías en medio de la selva

La Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG) logró identificar que más de 136.000 kilómetros de carreteras se han desarrollado hasta el 2018 en toda la Panamazonia.

En Colombia, el panorama vial en la Amazonia abarca 32.780 kilómetros, siendo las de nivel 6 y 7 (terciarias) las de mayor extensión, con más de 23.400 kilómetros.

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En las áreas protegidas hay registrados 7.975 kilómetros de vías y dentro de resguardos indígenas 2.336 kilómetros.

“Después de la firma del acuerdo de paz, la guerrilla de las FARC dejó de ocupar puntos estratégicos en la selva amazónica. Ante esto, nuevos actores legales e ilegales han empezado a llegar en busca de recursos naturales y tierras, lo que ha facilitado la apertura acelerada de nuevas vías y la oficialización de las construidas por la guerilla. Las vías terciarias son la nueva forma de penetración al corazón de la selva”, cita el estudio de la RAISG Amazonia encrucijada. 

Parques Nacionales como Chiribiquete, La Macarena y Tinigua ya presentan desarrollos viales dentro de su área. Foto: FCDS.

Las vías en la Amazonia colombiana están concentradas en su arco noroccidental, afectado sitios claves para la biodiversidad como la Serranía de Chiribiquete, la reserva Natural Nukak y el Parque Nacional Tinigua.

El departamento amazónico con mayor cantidad de vías es Caquetá (13.061 kilómetros). Siguen en su orden Meta (8.836 kilómetros), Putumayo (4.270 kilómetros), Guaviare (3.083 kilómetros) y Vichada (2.143 kilómetros).

A comienzos de este año, la Gran Alianza contra la Deforestación denunció una vía de 75 kilómetros por el sector noroccidental de Chiribiquete, identificada en los sobrevuelos de Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible.

Hace parte de una gran vía de 150 kilómetros, que comienza en el Meta, en Barranco Colorado, atraviesa el Parque Nacional La Macarena y va hacia Puerto Cachicamo en el río Guayabero. Luego cruza parte de Chiribiquete y conecta selvas cercanas a los ríos Ariari, Guayabero, Ajaju, Tunia, Camuya, Yaya Ayaya y Yarí. Finaliza en el río Caguán, en Caquetá”, informó en su momento la Gran Alianza.