La reducción progresiva del uso de carbón para la generación de energía se está acelerando en algunas regiones, a las que se exporta un alto porcentaje de este mineral colombiano, pues el 54% del mismo va a Europa, lo cual sugiere un inmenso desafío para las empresas que desarrollan esta actividad en el país. 

En mayo, por ejemplo, el crecimiento de 30% de las ventas externas de este mineral, impulsaron las exportaciones totales del país. La comercialización en el exterior de hulla, coque y briquetas alcanzó US$738,9 millones, frente a US$568,4 millones registrados en el mismo mes de 2018. El buen desempeño obedeció al panorama de los precios internacionales de este commodity.

Anne-Claire, directora Ejecutiva de Bettercoal Bettercoal (iniciativa independiente, con sede en Londres, que promueve una cadena de suministro de carbón con prácticas sociales, ambientales y éticas), dice que el porcentaje de exportaciones de carbón colombiano a los países europeos va a reducirse inevitablemente y otros mercados que también compran el producto local no crecerían lo suficiente para compensar este volumen.

Le puede interesar: Fallo histórico reconoce a tres ríos del Tolima como sujetos de derechos

“El mundo se va a descarbonizar y esto va a llevar a un menor uso y consumo de carbón térmico. Inevitablemente, esto va a tener consecuencias para Colombia: un día la producción se va a reducir y probablemente pare. Ingresos, empleo y regalías del carbón van a cesar y la rehabilitación tanto social como medioambiental va a tener que llevarse a cabo”, dice. 

Ante este panorama, surge la necesidad de que las compañías, el gobierno, la sociedad civil y las comunidades locales empiecen a definir conjuntamente cómo será la vida  posterior al carbón y cómo asegurar una transición de energía justa en el país. 

Otro de los grandes desafíos que tienen las empresas locales, según Anne-Claire es operar en un contexto dado por el proceso de paz, en el que las compañías mineras están trabajando conjuntamente para el desarrollo de acciones y mecanismos alrededor de la protección y respecto de la integridad física de las personas, con especial énfasis en líderes sociales y defensores de los derechos humanos. 

Estas apreciaciones resultan relevantes, pues Bettercoal evalúa el desempeño de 17 compañías mineras que se someten al Código Bettercoal, en 8 países alrededor del mundo: Colombia, Kazajistán, Rusia, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Sudáfrica e Indonesia. La producción total de carbón de los proveedores Bettercoal es cercana a las 600 millones de toneladas por año, que representa alrededor del 10% de la producción global. 

Indicadores al alza

En Colombia trabaja con los tres principales productores y exportadores: Cerrejón, Drummond y Prodeco. “Hemos mantenido conversaciones con CNR, pero aún no se han comprometido con el Proceso de Evaluación de Bettercoal”, manifiesta.

Anne-Claire manifiesta que los reportes públicos se puede ver que todas las compañías evaluadas en el país funcionan bastante bien respecto al Código Bettercoal. Éstas cumplen o cumplen sustancialmente las expectativas del Código en la vasta mayoría de las provisiones. 

Bettercoal evalúa el desempeño de las compañías mineras respecto al Código Bettercoal a través de una auto-evaluación y de una evaluación que realiza un equipo de asesores independientes. 

Éstos valoran el desempeño de las minas contra los 10 Principios del Código Bettercoal: conformidad con la legislación, políticas y sistemas; presentación, soborno y facilitación de pagos; derechos humanos, derechos de trabajadores y compromiso con la comunidad; medioambiente, prevención de contaminación y biodiversidad.

Las evaluaciones están basadas en evidencia e incluyen entrevistas con empleados, líderes de comunidades locales, gobierno y miembros de la compañía minera. De acuerdo con la directiva, en los reportes públicos se evidencia que las firmas nacionales funcionan bastante bien respecto al Código Bettercoal.

Lea también: Los 9 municipios que le dijeron No a la minería usando la consulta popular

Dice que si bien sus operaciones se registran en el mercado local, no son comparables, pues son compañías diferentes, que operan en sitios distintos, con comunidades y actores también diversos.  “Lo que sí podemos decir es que, en general, su desempeño respecto a las provisiones medioambientales y sociales del Código son cumplidas sustancialmente”.

En Colombia, la única compañía que ha pasado por el ciclo de evaluación completo es Drummond, que fue evaluada en 2014 y luego reevaluada en 2018. Según la directiva, esta minera ha dado pasos importantes en participación de empleados y otros actores relevantes; políticas de capacitación para empleados en seguridad industrial; aplicación de los principios voluntarios en seguridad y derechos humanos; y manejo de residuos y conservación de agua. 

“El desempeño ha mejorado en varios aspectos, pero, como siempre, hay lugar para seguir avanzando y nuestros reportes públicos de evaluación muestran en qué áreas se puede aún optimizar”, dice al precisar que las otras dos compañías, Prodeco y Cerrejón, están en el proceso de reporte de sus progresos respecto a sus respectivos planes de mejora continua.