La llegada de los avispones asiáticos gigantes (Vespa mandarinia) a Washington, Estados Unidos, en diciembre de 2019 proveniente de China y Japón encendió las alarmas en todo el continente americano por los impactos que esta especie de insecto puede generar, y Colombia no es ajena a esa preocupación

En Europa, continente al que llegó en 2004 a través de un cargamento de cerámica enviado desde China con destino a Francia, este avispón ha causado no solo el cierre de cientos de apiarios, sino un notable incremento en la tasa de mortandad de las abejas melíferas, pues según varios estudios, una sola avispa asiática puede matar entre 25 y 50 abejas al día, valiéndose de su tamaño (cinco centímetros de largo, en promedio) y prominente aguijón (medio centímetro). Luego de decapitarlas y separar su cuerpo en partes, se trasladan con los segmentos de la abeja hasta su nido para alimentar a sus larvas. 

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También se le conoce por su capacidad para destruir colmenas de abejas en cuestión de horas y por la posibilidad de afectar la salud de los humanos. En Japón, por ejemplo, son considerados como letales, ya que anualmente pueden causar alrededor de 50 muertes. 

Un video publicado por varios medios de comunicación y difundido en redes sociales en el que se observa a uno de estos avispones atacando a un ratón, terminó por incrementar el pánico

Ante este panorama, el sector apicultor colombiano ya comenzó a analizar estrategias que le permitan contrarrestar la llegada del avispón asiático. "Estamos buscando información de los países en donde se ha detectado presencia de este insecto y observando la forma como lo están combatiendo. De igual manera, estamos buscando cómo diseñar unas trampas para tratar de proteger las colmenas, pero todo está en esa fase de exploración y estudio", comentó Fabio Diazgranados, presidente de la Federación Colombiana de Apicultores y Criadores de Abejas. 

El líder gremial sostuvo que el temor aumenta en vista de que esta especie se reproduce muy rápido y no solamente ataca en solitario, sino que a veces lo hacen en grupo, por lo que acaban rápidamente con los panales

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"Es un tema que se viene manejando hace un tiempo, pero nuestra preocupación es que ya se encontró en los Estados Unidos y eso nos alerta mucho porque parecería indicar que es cuestión de tiempo que la tengamos acá en el país", apuntó. 

Opinión que no comparte Carlos Sarmiento, doctor en biología y director del Museo de Historia Natural de a Universidad Nacional, quien cree que es poco probable que el avispón asiático llegue al país. Sustenta su argumento en que esa subfamilia de insectos tiene una distribución geográfica fuertemente concentrada en regiones templadas, es decir, en zonas donde no hay ciclos estacionales de temperatura.

"Esta especie en particular está muy asociada a esa característica. En países como Tailandia, que tiene distribución tropical, estas avispas se ubican en la parte norte donde hay una condición de ciclos estacionales mucho más marcados", manifestó. 

Explicó que varias especies adelantan por un ciclo reproductivo extremadamente relacionado con las estaciones, ya que muchas hembras pasaban por un ciclo de hibernación característico de la época del invierno y sin este no podían continuar su proceso. "No he visto un estudio particular para este caso, pero sí hay una sincronización muy clara", comentó. 

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Sarmiento señaló, además, que a nivel continental había ejemplos claros sobre este tema, ya que hacía cerca de 10 años a Chile y Argentina había llegado una especie de abeja invasora y a la fecha no había reportes de que se hubiese trasladado hacia Bolivia y Perú. 

Andrés Sánchez, integrante Grupo de Investigación de Ciencia y Tecnología Apícola de la Universidad Nacional, considera, por su parte, que sí hay una gran posibilidad de que en algún momento este avispón empiece a migrar hacia Centroamérica y continúe bajando hasta llegar a Suramérica. "Ya pasó con un escarabajo", expresó.  

"Acá no sabemos cuál va a ser comportamiento, debido a que en las zonas donde ha llegado se ha encontrado con abejas melíferas europeas (Apis mellifera) y acá en Colombia la mayor parte de la población está compuesta por abejas africanizadas", apuntó. 

A diferencia de Sarmiento, este investigador considera que el clima tropical podría contribuir a una mayor proliferación de los avispones asiáticos. "Sería un factor a tener en cuenta en el momento de analizar la situación. Además, que acá no existe un invierno o un depredador natural o biológico que permita controlar su expansión y tampoco, nuestras abejas, saben cómo contrarrestarlos, a diferencia de las abejas de asiáticas que ya han generado mecanismos de defensa sólidos", resaltó. 

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En lo que sí están de acuerdo estos dos académicos es en que la llegada de este insecto podría generar grandes impactos económicos para los apicultores, una presión más para la población de abejas existentes en el territorio e inseguridad alimentaria, en vista de la reducción de polinizadores que se podría presentar. 

"Se trata de un animal depredador que ataca varias especies y el problema es que en Colombia no solo tenemos la abeja melífera, acá existen más de 250 especies nativas, algunas de las cuales no tienen ni aguijón, pero que igual adelantan su papel como polinizadoras. Este escenario es bastante dramático dado el comportamiento de estas avispas de hacer cacería, lo cual podría limitar fuertemente las poblaciones de nuestras abejas, lo que se traduciría en graves consecuencias para biodiversidad y los servicios ecosistémicos", manifestó Sarmiento. 


Los avispones asiáticos hacen nidos subterráneos a diferencia de otras especies del género Vespa. Usan huecos generados por la descomposición de madera de raíces, o los nidos abandonados de roedores, serpientes u otros animales excavadores. Foto: Getty Images.


Los expertos aseguraron que estos animales no atacan a los humanos, pero sí se defienden y cuando ven su invadido su espacio vital actúan. "Eso pudo haber ocurrido en el caso del ratón. El video tiene una particularidad y es que repite cíclicamente el ataque y la impresión para las personas es bastante fuerte, al punto que toca su sensibilidad, pero no da pie a la racionalidad. A veces los avispones hacen sus nidos en ratoneras abandonadas y pudo ser que el roedor se hubiera metido allí en busca de refugio", comentó Sarmiento, quien señaló que, por ejemplo, las mantis religiosas han sido grabadas atacando y comiendo lagartijas y colibríes. “Uno nunca se imagina eso de un animal tan pequeño. Eso nos ayuda a ponernos en contexto", expuso. 

Los avispones hacen habitualmente sus nidos en huecos en la tierra o en los árboles. 

Frente a si causan o no la muerte en los humanos, Sarmiento aseguró que eso depende de factores como la sensibilidad de las personas a las picaduras (alergia), pero sostuvo que recibir cerca de 30 picaduras de avispón asiático es el promedio establecido científicamente para tener que ir al médico. "Una sola picadura te puede doler bastante y generar una gran inflamación, pero es muy similar al de una abeja", puntualizó.