Colombia es el segundo productor de panela en el mundo, después de India y el principal consumidor. Sin embargo, el consumo de productos sustitutos como el agua, te y gaseosas, entre otros, ha generado una reducción del mismo, poniendo en riesgo la supervivencia de una industria de la que dependen unas 350.000 familias del todo el país, en sus diversos eslabones, según datos de la Federación Nacional de Productores de Panela (Fedepanela).

Dada esta coyuntura, una estudiante de la Universidad Nacional, sede Manizales, a través de su proyecto de grado, se propone fomentar entre los agricultores la producción de panela orgánica como un mecanismo de agroemprendimiento en Samaná y Riosucio, áreas del país golpeadas por el conflicto armado durante más de cinco décadas.

El objetivo es que los agricultores del lugar produzcan una panela saludable y nutritiva en presentaciones personal o familiar con la idea de desarrollar esta región agrícola del Eje Cafetero.

Irene Ospino, estudiante de Administración de Empresas, considera que la presentación de este producto es un factor decisivo para atraer compradores, especialmente provenientes del exterior, que tienen poco conocimiento de su naturaleza o de su historia, por lo que se hace necesario hacer un esfuerzo mayor para que lo encuentren como una opción viable y lo prefieran sobre otros productos.

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Dice que sustitutos directos como el azúcar y los endulzantes sintéticos, y otros indirectos, se han convertido en una competencia para los productores de estos municipios caldenses.

Para Ospino, muchas personas han reemplazado el consumo de la tradicional agua de panela por dichas bebidas, lo que ha provocado una pérdida gradual de la participación de este producto en la canasta de alimentos de los colombianos, especialmente entre las familias de estratos medios y altos.

“Potenciar este producto con buenas prácticas que redunden en su calidad es una de las propuestas, además de apostarle a nuevos mercados como la comida saludable y fitness, entre estas panelas en cubos o splenda”, afirma. 

La propuesta es determinante para un sector que contribuye con el 3,02 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) agrícola y con la generación de empleo en 236 municipios que basan su economía en dicha producción.

Sin embargo, Ospino tiene claro que es necesario generar valor agregado a las nuevas tendencias que exige el mercado para enfrentar los productos que hacen que la caña panelera disminuya su producción y comercialización.

A este trabajo de generar una ventaja competitiva se deben sumar las buenas prácticas de producción, entre ellas las condiciones sanitarias y amigables con el ambiente.

“Los productores deben procurar un empaque llamativo, al igual que el logo y demás estrategias publicitarias, para que su imagen sea muy agradable a la vista y sus ventas en el mercado internacional y nacional sean más eficaces”, manifiesta la investigadora.

El análisis realizado por la estudiante servirá como insumo para el proyecto “Reconstrucción del tejido social en zonas de posconflicto”, del programa Colombia Científica.

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Durante los próximos cuatro años dicho programa llegará a las zonas más afectadas por el conflicto armado con proyectos productivos, para cuya ejecución las universidades de Caldas recibirán 27.140 millones de pesos.

Así se mueve el sector

Datos de Fedepanela indican que el consumo per cápita en el país es de 19 kilos; sin embargo, estos datos distan bastante de los indicados por la investigación realizada por Ospino, en donde se dice que el mismo fue inferior a 3 kilogramos en 2016.

Santander, Boyacá, Cundinamarca y Antioquia son los departamentos más productores de panela en el país y producen más del 53% del total nacional de panela.

Estadísticas de la agremiación indican que en el país hay unos 21.000 trapiches y 70.000 fincas que se dedican al desarrollo de esta actividad, por lo que cualquier proyecto que se adelante en procura de mejorar las condiciones de los agricultores y del sector, será bienvenida.