*Anadolu

La remota y montañosa ciudad de Nuñoa, en el suroriente de Perú, es conocida como la capital mundial de Suri, una raza de alpaca poco común, única por la suavidad de su lana que se vende a altos precios.

En el distrito peruano se puso en marcha un plan para resguardar los recursos genéticos de ese animal. El proyecto fue apoyado por el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés), implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Las iniciativas se enfocaron en mejorar al ganado en cuanto a colores y salud, así como mejorar las capacidades de los ganaderos en el manejo de los ecosistemas de pastizal, cultivo de agua y cultivo de pastos perennes.

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También buscó homogeneizar las técnicas de los artesanos y crear cooperativas para hacer más rentable su arte.

Como resultado, la municipalidad ahora tiene cinco colectivos de artesanos urbanos y ocho en áreas rurales; un total de 13 grupos trabajan con productos de la alpaca.

Las alpaqueras de Nuñoa, desde su origen a pequeña escala, se están aventurando a organizarse en cooperativas para estandarizar la producción de su artesanía de una manera amable con la biodiversidad.

La población mundial de Suris es muy inferior a la de Huyaca, la otra raza de alpaca existente.

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Se estima que sería de 120.000 ejemplares, es decir, un 4 del total de la especie, pero en Perú, Suri representa el 10% del total de las alpacas.

Sin embargo, en el país Inca esta clase de alpaca no es muy apetecida debido a que Huacaya soporta mejor las condiciones adversas del altiplano.

Al nacer una alpaca pude pesar de 7,5 a 8 kilogramos, mientras que un ejemplar adulto pesa cerca de 70 kilogramos, en los machos, y 65 kilogramos en las hembras.