El 54,2% de los hogares en Colombia viven en inseguridad alimentaria. La Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin 2015) así lo corrobora. 

Las cifras indican, además, que 560.000 niños menores de 5 años padecen de desnutrición crónica en el país. Pese a que este fenómeno se ha venido reduciendo al pasar del 13,2 al 10,8%, las estadísticas no dejan de preocupar y más aún si se tiene en cuenta que según el Ministerio de Salud para el 2018 el costo de la desnutrición en Colombia estuvo por el orden del 11% del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, cerca de 23,7 billones de pesos de pesos. 

Si a esto se le suma que en el país se pierden o desperdician 9,76 millones de toneladas de comida al año, que representan el 34% del total de los alimentos que Colombia podría consumir durante 365 días, el panorama es desolador, pues por cada tres toneladas disponibles, una es botada a la basura. 

En el país se pierden o desperdician 9,76 millones de toneladas de alimentos al año. Foto: archivo/Semana.

Juan Carlos Buitrago, director ejecutivo de la Red de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco), aseguró que en un país en el que se bota comida suficiente para alimentar a ocho millones de personas al año, el hambre es un crimen. "Tenemos el reto de acabar con el hambre en Colombia. Por eso desde la red venimos trabajamos para evitar que se bote la comida, rescatándola y entregándola a población vulnerable”, manifestó. 

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Para apalancar la consecusión de ese objetivo fue presentado el 15 de septiembre de 2017, un proyecto de ley en el Congreso de la República que busca crear la política pública contra la pérdida y el desperdicio de alimentos, estableciendo medidas para reducir estos fenómenos, "contribuyendo, de esta forma, al desarrollo sostenible desde la inclusión social, la sostenibilidad ambiental, el desarrollo económico y el goce de una vida digna para todos los habitantes".

Sin embargo, la inicitiva que fue propuesta por los senadores Maritza Martínez Aristizabal (partido de la U), Honorio Miguel Henríquez Pinedo (Centro Democrático) y Eduardo Enrique Pulgar Daza (de la U), podría ser archivada si no se le da tramite antes del próximo 20 de junio.

El proyecto ya fue aprobado por unanimidad el 4 de diciembre del 2018, en segundo debate de la plenaria del Senado. Ya se encuentra listo para ser discutido en el tercer debate, en la comisión séptima de la Cámara de Representantes, pero en esa instancia quedó estancado. 

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“En diciembre del 2018 recibimos con bastante ilusión el voto positivo de la totalidad de los senadores presentes en el segundo debate. Los proyectos de ley deben cumplir su trámite en máximo dos legislaturas y ese plazo vence este 20 de junio. Invitamos a los honorables representantes de la comisión séptima de la Cámara a que miren la importancia social del proyecto de ley, que miren la situación del hambre en Colombia y la gran cantidad de alimentos que se están tirando a la basura pudiendo ser utilizados para la atención de las personas más vulnerables", manifestó Buitrago.

El director ejecutivo de Abaco instó al presidente de la comisión séptima, Jairo Giovany Cristancho, a que priorice la discusión de ese proyecto que puede llegar a impactar de manera muy positiva en la situación nutricional de miles de colombianos. 

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El proyecto de ley establece, por ejemplo, en su artículo 8, que quienes se dediquen a la producción agropecuaria, industrial y comercialización de alimentos aptos para el consumo humano, deberán realizar las acciones necesarias para prevenir y reducir los desperdicios generados. "En el caso en que hayan quedado alimentos aptos para el consumo humano que no se comercializaron, podrán ser donados a organizaciones sin ánimo de lucro que atienden población en situación de vulnerabilidad, haciendo un especial énfasis en los niños, las mujeres gestantes y lactantes, los adultos mayores y la población en situación de discapacidad". 

Por cada 100 kilos de comida dañada, 21 kilos se producen en supermercados, tiendas de barrio y plazas de mercado, mientras que alrededor de 16 kilos se desperdician en los hogares, según un estudio del DNP de 2016. 

En el país al año se pierden y desperdician 6,1 millones de toneladas de frutas y vegetales (58%), así como 2,4 millones de toneladas de raíces y tubérculos (49%); 29.000 toneladas lácteos (23%); 50.000 toneladas de pescados (15%) y 269.000 toneladas de cárnicos (12%), por mencionar algunos productos.